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Nadie pensó que podía haber
un año peor al 2006 en cultura, que terminó siendo
intrascendente, salvo porque mató, no sabemos si por
completo, al Festival Internacional de la Cultura y dio paso
a otras iniciativas que no terminan de consolidarse.
Lo cierto es que la cultura ha jugado el 2007, nuevamente,
un rol periférico en la vida de nuestra ciudad.
Por supuesto, esta que ya es una constante se debe a la
escasa importancia que le dan las instituciones de nuestro
medio a las políticas en la materia.
No existe una actitud responsable, que permita sentir al
ciudadano de a pie respaldado a la hora de pensar cultura,
todo lo contrario, esta sigue siendo la quinta rueda del
coche y eso es algo que no tiende a cambiar para desgracia
de todos nosotros.
Lo que sí es destacable, en cambio, es que a orfandad
completa de la población en cuanto a políticas serias por
parte de nuestras autoridades, hay emprendimientos que no
cesan y que año a año van mejorando su producción desde la
sombra de la actividad artística.
Se me ocurre el trabajo sostenido y ascendente del grupo de
teatro La Cueva, también del grupo de títeres Paralamano,
u/o de Literalia, que ya va por la segunda entrega de su
editorial Pasanaku, solo para dar algunos ejemplos de cómo
el arte se va abriendo paso por entre las olas del fastidio
e indiferencia generalizada.
¿Qué nos puede deparar el próximo año? Al parecer no hay que
hacerse muchas ilusiones. Sobretodo cuando se espera que el
2008 esté gobernado por la vulgaridad de la política de
nuestro país, que es voraz e ignorante, analfabeta de
nacimiento. |