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¿Necesidades de gas natural en el gran potencial hidrocarburífero del país?

26 Septiembre 2017Raúl Velásquez Guzmán
Raúl Velásquez Guzmán

Raúl Velásquez Guzmán

En agosto pasado causó polémica en Sucre una nota cursada por YPFB a algunas empresas industriales, en sentido de que no deberían excederse en su consumo de gas natural. Posteriormente, autoridades de YPFB, junto al Secretario de Energía e Hidrocarburos del Gobierno de Chuquisaca, en una conferencia de prensa ofrecida en Sucre indicaron que no hay “crisis de gas” en ese departamento y que por el contrario YPFB cuenta con un excedente de volúmenes que podrían ser entregados a Chuquisaca.

La pregunta básica que surge es: ¿por qué YPFB remitió las notas a estas empresas industriales solicitándoles no excederse en su consumo de gas natural?

Ante este tipo de anuncios por parte de YPFB existen al menos dos alternativas de respuesta: la primera es que no haya suficiente gas natural; y la segunda, que no haya capacidad de transporte para mayores volúmenes.

En relación a la primera alternativa, en realidad no podría no haber gas natural, primero porque Bolivia contaba al 31 de diciembre de 2013 con 10,45 Trillones de Pies Cúbicos (TCF) de reservas probadas certificadas de gas natural (dato que no ha sido actualizado a la fecha, en un claro incumplimiento al artículo 7 de la Ley 3740 de 2007).

Considerando que anualmente consume cerca de 0,8 TCF, entre el gas natural que se comercializa al mercado interno y el que se exporta, Bolivia debería tener al menos una reserva probada de 8 TCF, cantidad suficiente para cubrir el mercado interno.

Un segundo argumento es que la Resolución Ministerial 255 de 2006 emitida por el Ministerio de Hidrocarburos, en su artículo 5 establece al mercado interno como prioritario, siendo las exportaciones al Brasil la segunda prioridad y a Argentina la tercera, por lo que antes que faltar gas natural al mercado interno tendría que faltar para las exportaciones a ambos países, cosa que no ocurre al momento.

Asimismo, resultaría un absurdo y una contradicción total que no exista suficiente gas natural en la capital del país y principal ciudad del departamento con mayor potencial hidrocarburífero, según anuncios del Gobierno, debido a los proyectos de Azero y Hucareta que, según autoridades nacionales y departamentales, tendrían un potencial de aproximadamente 16 TCF de gas natural. Por cierto, cabe preguntar también ¿cuál es el avance a la fecha de ambos proyectos?

Volviendo a la pegunta inicial, sobre los motivos para la carta remitida por YPFB a las empresas sucrenses, una segunda alternativa podría ser que los gasoductos que transportan gas a la capital se encuentran al límite de su capacidad. Esta respuesta parece más viable.

Los gasoductos que alimentan de gas a Sucre fueron construidos en los años 70 con una ampliación a mediados de los 80; posteriormente no existió ningún desarrollo que permita incrementar su capacidad de transporte. En contraposición se avanzó significativamente en la instalación de gas domiciliario en Sucre, así como se alentó a la Fábrica Nacional de Cemento (FANCESA) a incrementar su capacidad de procesamiento. Este último demandará mayor volumen del energético; asimismo, en noviembre se tiene previsto el inicio de operaciones de la fábrica de vidrio ENVIBOL, que también requerirá mayores volúmenes de gas.

Esta situación muestra la falta de planificación y previsión de oferta y demanda de gas natural a mediano y largo plazo. Adicionalmente, permite ver que el sector hidrocarburos viene siendo gestionado por partes y no de manera integral y simultánea en todas sus actividades: exploración, explotación, refinación, transporte, almacenaje, comercialización, distribución e industrialización.

También se advierte que una de las debilidades de haber limitado, en la Constitución Política del Estado, las decisiones sobre el sector hidrocarburos como una competencia privativa del nivel central de gobierno ha sido la desconexión que se genera con la planificación de los niveles subnacionales, ya sean gobernaciones o municipios, en las que no existe coordinación entre demanda de gas natural, oferta de este energético y capacidad de transporte. Un ejemplo claro de ello fue el proyecto de hierro del Mutún, y ahora parece reproducirse de nuevo en el caso de Sucre y sus industrias.

Si bien en mayo de 2015 se anunció la construcción de un gasoducto troncal, cuyo principal tramo sería Incahuasi – Cochabamba y que alimentaría, entre otras ciudades, a Sucre, teniendo como destino final el Perú y que sería entregado el 2018, a la fecha no se tiene conocimiento del estado de ese proyecto. Ni siquiera se sabe si YPFB Transportes inició su construcción, lo que convierte a este proyecto en otro de tantos anuncios políticos, propios de las efemérides departamentales, que generan expectativa en la población pero luego son pospuestos en desmedro de la economía departamental, la generación de empleo y el acceso a servicios básicos en regiones pobres del país.

 

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