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“Ángeles de la guarda”

23 Abril 2016Evelyn Campos López
Delia Dalzotto (sentada), Clementina Izaguirre y Gloria Madrigal, hermanas de la Orden de San Antonio de Padua.

Delia Dalzotto (sentada), Clementina Izaguirre y Gloria Madrigal, hermanas de la Orden de San Antonio de Padua.

Por situaciones de pobreza, muerte o conflictos de diferente índole hay bebés que no están junto a sus progenitoras y dicho rol puede ser cumplido a la perfección por una abuela, una madrastra, o por las educadoras, enfermeras y religiosas de una institución de acogida. Este es el caso del Hogar de Niños Tata San Juan de Dios, donde la frase “madre no es la que engendra sino la que cría” se vuelve realidad. Allí, el personal hace grandes esfuerzos por atender y brindar amor a 40 bebés.

Se dice —¡y con toda la razón!— que madre es la que se desvela, la que enseña, la que forma, la que educa, la que reprende y corrige, la que da ejemplo y es modelo de vida, aunque nunca haya parido…

En el Hogar Tata San Juan de Dios, capitaneado por tres hermanas de la Orden de San Antonio de Padua, Clementina Izaguirre, Delia Dalzotto y Gloria Madrigal, bebés acogidos luego de sufrir la ausencia de sus madres biológicas tienen verdaderos “ángeles de la guarda”. Pero, estos seres especiales cumplen su noble labor chocando con la indiferencia del Estado.

Uno de los grandes problemas que está afectando el normal funcionamiento de este centro de acogida de niños es la falta de renovación de contratos del equipo técnico desde el 31 de marzo, pese a que las autoridades de la Gobernación de Chuquisaca, según la versión ofrecida por las hermanas de dicha orden religiosa, se comprometieron frente al arzobispo de Sucre, monseñor Jesús Juárez, a realizar contratos anuales de todo el personal.

Finalmente, las autoridades desistieron de dicho compromiso y lo volvieron trimestral, comenta a ECOS la administradora del Hogar de Niños Tata San Juan de Dios, Clementina Eyzaguirre, que llegó a Bolivia en 2001, es decir, cuatro años después de la creación de este centro de acogida.

Personal
Actualmente están trabajando 19 personas entre educadoras, enfermeras, cocineras, una lavandera y limpiadoras. Algunas tienen ítem y otras no; aun así se quedaron a trabajar, por nobleza, porque saben que son las únicas que velan por los niños; saben también que sus sueldos correrán desde el día en que se firmen sus contratos.

En contrapartida, el equipo técnico se retiró. Hace más de 20 días que no hay ni médico pediatra, ni psicólogo, ni trabajador social ni fisioterapeuta. A este último lo sacaron hace tiempo y desde entonces no repusieron un profesional de la especialidad.

La hermana Clementina explica a ECOS que el fisioterapeuta es muy necesario, ya que llegan muchos niños con discapacidad física. Por eso las tres religiosas optaron por contratar uno y pagarle con sus propios sueldos.

La administración del hogar es delegada. La Gobernación designa los cargos y las monjas administran el hogar y organizan las actividades del personal.

“Nosotras no trabajamos ocho horas como los demás, estamos de pie desde muy temprano y trabajamos hasta altas horas de la noche. No tenemos fiesta de cumpleaños, vacación para Navidad o Año Nuevo, no tenemos nada: siempre estamos presentes para atender a los chicos, pero necesitamos un acompañamiento del país, de las autoridades”, dice, enfáticamente, Clementina.

“No sé por qué comenzó este enfrentamiento de las autoridades con las obras sociales, cuando deberíamos trabajar de mutuo acuerdo. Yo no sé qué pasa, solo estamos prestando un servicio, no→ →lucramos. Deberían aprovechar nuestras ganas de querer servir”, complementa ella.

Responsabilidad del Estado
Las hermanas de la Orden de San Antonio de Padua piden a las autoridades que se pongan las manos en el corazón y traten con responsabilidad a este tipo de obras sociales. “Los niños son el futuro de un país”, recuerdan, “¿qué haríamos sin ellos?”.

Sor Clementina dice que enviaron muchas cartas al gobernador Esteban Urquizu y que nunca les contestaron, “ni cuatro palabras, no nos llaman, no hay nada, solo indiferencia”.

Además, sufren de mal trato. Por ejemplo, Delia Dalzotto viajó de emergencia un fin de semana debido a un grave problema de salud de su hermana. La nota de aviso de su viaje debió ser presentada el lunes 29 de febrero, pero, según cuenta ella, los funcionarios del Servicio Departamental de Gestión Social (SEDEGES) no estaban y entonces recién se firmó el 3 de marzo. A su llegada, la religiosa siguió trabajando hasta que el pasado lunes, cuando fue a cobrar, le entregaron una papeleta con 65 centavos de sueldo; es decir, tomaron su viaje como abandono de cargo y la echaron.

Un día cualquiera
Estos niños y niñas despiertan a las 7:00. Enseguida, las educadoras y enfermeras los bañan y visten. Luego, los más pequeños reciben el biberón, lo que se repite cada tres horas durante todo el día. Más o menos como se procede con el cambio de pañales.

A las 8:00, los más grandecitos toman su desayuno y a continuación unos se dedican a jugar en tanto los demás van al kínder. Al medio día almuerzan y siempre hay postre, como premio. Después hacen la siesta.

A las 15:00 se levantan para la hora del té, enseguida juegan y se dedican a otras actividades en la sala de juegos, hasta que llega la hora de la cena y de dormir…

Hay voluntarios, entre bolivianos y extranjeros, que acuden al hogar para colaborar al personal que no se abastece para atender a todos durante las comidas, pues todos quieren comer al mismo tiempo y necesitan de atención y mucho cariño.

“Las manos no alcanzan para atenderlos a todos, más bien que también hay un médico docente que nos manda a sus internos para que ayuden a los bebés con nebulizaciones y curaciones”.

Gran parte han sido abandonados en los hospitales, en las calles, hasta en los basureros. Otros son huérfanos. Los menos tienen padres, con los que no pueden estar por diferentes circunstancias como la pobreza, problemas de conducta y otros.

En el hogar reciben a bebés recién nacidos, hasta los cinco años. Actualmente tienen 40 niños y una capacidad para 45. Una característica general es que casi todos llegan desnutridos: sus madres durante el embarazo se alimentaron mal. Así, los bebés requieren de cuidados especiales de salud, alimentación, abrigo, higiene personal y distracción.

Indiferencia estatal
Los funcionarios del Sedeges, dependiente de la Gobernación, se olvidaron del Día del Niño, fecha en la que todos los pequeños son agasajados en sus casas, colegios y otras instituciones.

“Nos dolió en el alma que la Gobernación y el Sedeges se olvidaran de los niños, solo se hicieron presentes la Universidad, el colegio Sagrado Corazón y Miss Chuquisaca. La gente ve la realidad de los niños, es compasiva y responde muy bien, pero el Gobierno no se acordó con una visita o con un caramelo. ¡Qué indiferencia y frialdad que tienen con ellos! Nunca se hacen presentes para ver cómo están los niños o qué se hace aquí. Los niños no son nuestros, son del pueblo boliviano”, reclama en tono compasivo la hermana Clementina.

LA VERSIÓN DEL SEDEGES
El encargado del Área Social del Programa de Políticas Departamentales de la Niñez y Adolescencia, del Servicio de Gestión Social (SEDEGES), Raymundo Solis, asegura a ECOS que desde la Gobernación de Chuquisaca se peleó desde el año pasado para brindar la mejor comodidad posible a los niños y al personal de los hogares.

Por esa razón, según Solis, el 21 de marzo se firmó un nuevo contrato mejorado entre la Gobernación y la Pastoral Social Cáritas (PASCAR), para que esta institución de la Iglesia católica y las hermanas de la Orden de San Antonio de Padua puedan participar de la evaluación y contratación del personal técnico en coordinación con la Dirección de Recursos Humanos.

“El convenio ya está aprobado por todas las instancias respectivas, se ha dado un gran salto con esto”, afirma el funcionario.

Asimismo, dice que gracias al gobernador Esteban Urquizu no se redujo el presupuesto al Hogar Tata San Juan de Dios, como ocurre en otras reparticiones, sino que se mantiene el presupuesto de 4.000.001 bolivianos.

De igual forma, señala que para este año se logró nivelar el 90 por ciento de los salarios de contratos del Sedeges con los ítems de la Gobernación, resultando este el Sedeges mejor pagado del país.

“Los beneficiados son los equipos y el personal de los hogares, ahora los profesionales están como técnicos; por ejemplo un médico, una enfermera o un psicólogo gana Bs 5.600, mientras que en otros Sedeges ganan 3.500-3.400 bolivianos.

Respecto a los contratos del personal técnico del Tata San Juan de Dios, Solis reconoce que se realizaron hasta el 31 de marzo, pero que no solo ocurrió en este lugar sino en todas las instancias de la Gobernación, para proceder con la calificación del personal.

Pero en los hogares excepcionalmente no se paralizó, el personal fue inmediatamente recontratado porque saben que trabajan con niños. “No sé de dónde sale esa información. Desde el momento en que realizaron sus declaraciones juradas corrió su contrato, que será hasta fin de año.

Toda la gente que está trabajando está con contrato y están marcando tarjeta. Tal vez hubo algún problema con una o dos personas, por alguna evaluación o por el no cumplimiento de algún requisito, pero son casos excepcionales”, sostiene.

Sobre el despido de la religiosa Delia Dalzotto, sostiene que ella dejó las funciones por un tema de salud y que la hermana Clementina colocó en su lugar a otra persona de PASCAR. “Pueden pedir su reincorporación presentando la nota respectiva a Recursos Humanos, hay un nuevo convenio que les faculta a solicitar el personal que quieren; con seguridad que la hermana volverá”, complementa.

En cuanto a lo que pasó el Día del Niño, Solis dice que el martes festejaron a los pequeños de los hogares de administración directa y no así a los de administración delegada. “Este año no se festejó a los niños de hogares delegados por el bajo presupuesto con el que contamos. Son muchos niños: si los vamos a festejar, no vamos a ir simplemente con un caramelo sino con un regalo”.

Según el Encargado del Área Social del Programa de Políticas Departamentales de la Niñez y Adolescencia, el Sedeges está pendiente de los niños y tiene una relación estrecha con las religiosas por reconocer su sacrificado trabajo a favor de los niños desamparados.

Algunas tienen ítem y otras no; aun así se quedaron a trabajar, por nobleza, porque saben que son las únicas que velan por los niños; saben también que sus sueldos correrán desde el día en que se firmen sus contratos. En contrapartida, el equipo técnico se retiró. Hace más de 20 días que no hay ni médico pediatra, ni psicólogo, ni trabajador social ni fisioterapeuta. A este último lo sacaron hace tiempo y desde entonces no repusieron un profesional de la especialidad.

“Ángeles de la guarda”“Ángeles de la guarda”“Ángeles de la guarda”

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