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Los papeles de Zapata, según los expedientes fiscales

11 Febrero 2018Richard Mamani ECOS
Los papeles de Zapata, según los expedientes fiscales

Los papeles de Zapata, según los expedientes fiscales

Son decenas y decenas de papeles. Se trata de parte de los expedientes del caso que le quitó el sueño al país en 2016. En ellos, se encuentran las primeras declaraciones de las personas que investigó la Fiscalía y que tuvieron algún tipo de relación con Gabriela Zapata.

ECOS tuvo acceso a una parte de esa investigación, que muestra las múltiples facetas de la ex novia del presidente Evo Morales, actualmente recluida en la cárcel de Obrajes, en La Paz.

Zapata usaba a terceras personas para sus movimientos financieros, según algunos testigos. Aparentemente, las engañaba para hacer algunos depósitos en su cuenta bancaria. Mireya Virginia Pacosillo, uno de ellos, en su declaración, dijo que en una ocasión le pidió que le depositara $us 40.000 en su cuenta. A Zapata la conocía desde 2005, cuando formaba parte de las Juventudes del MAS de Cochabamba, por lo que no vio problema.

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Gabriela, la “visitadora”

“La señora Gabriela Zapata no se dejaba identificar con (el personal de) seguridad. Incluso (en alguna ocasión) nos dijo: '¿Quiénes son ustedes para registrarme? ¿Quién les ha instruido?'. En algún momento, observé en (el puesto de) seguridad que ella no dejaba su carnet”.

Esa es una de las primeras declaraciones que se puede leer en el cuaderno procesal.

Le pertenece a Marisol Condori, una de las funcionarias de la Unidad de Apoyo a la Gestión Social del Ministerio de la Presidencia y aparece en una de las actas del Secretario Sumariante de esa cartera de Estado.

“La venían a buscar. Yo pienso que ella decía que trabajaba ahí. Venían personas de buen vestir (…) Decían que la buscaban, porque ella era funcionaria”.

Según el cuaderno procesal, las visitas de Zapata a la Unidad de Apoyo a la Gestión Social de dicho ministerio eran frecuentes; así lo muestra un reporte oficial de esa cartera de Estado.

Las primeras aparecen registradas en septiembre de 2011. La mayoría eran a Cristina Choque, entonces jefa de esa Unidad.

En otras ocasiones visitaba a Jimmy Morales, otro de los funcionarios de la misma repartición estatal que, junto con Choque, fue acusado de colaborar con ella.

El informe, en concreto, muestra que Zapata visitaba la Unidad de Apoyo a la Gestión Social muy seguido y que lo hizo por al menos tres años: entre noviembre de 2011 y agosto de 2014, según los papeles.

“Venía constantemente. En un principio venía de visita y luego se iba. Luego, en 2014, empezaron (no especifica) a venir con personas. De Santa Cruz, me parece. No recuerdo sus nombres. En un principio, el policía tomaba nota. Luego, venían en la noche casi. Venían, a veces, en la mañana, en la tarde, en la noche… Incluso, el esposo de Cristina se reunía (en las oficinas) después de las ocho o nueve la noche”.

La declaración es de Lidia Soria, otra de las funcionarias de la citada Unidad.

“La sala de reuniones y la oficina de Cristina las usaba Gabriela Zapata. Alguna vez, ella estaba (en la sala de reuniones) con la gente que citaba y Cristina en su oficina. Alguna vez se reunían con empresarios o ejecutivos —incluso parecía gente extranjera— Juan José Flores Rocha, Gabriela Zapata, Ricardo Alegría, en la sala de reuniones”.

Según las declaraciones de Soria, la correspondencia dirigida a Zapata le llegaba a la Unidad de Apoyo a la Gestión Social.

“Inclusive, llegaba correspondencia a nombre de ella. Yo le dije al personal de ‘courier’ que (ella) no trabajaba (en la oficina). Yo le preguntaba a Cristina y ella autorizaba la recepción, de (un) sobre manila (…) La última vez que trajo DHL, yo recibí. (Fue) en 2014 o 2015. No recuerdo la fecha. Le dije a Cristina que llegó un sobre de (un) ‘courier’, y ella me dijo que ya no reciba”.

Choque también fue sometida a un interrogatorio por parte del Secretario Sumariante del Ministerio de la Presidencia, según esos papeles, por aquel entonces. Ocurrió el 25 de febrero de 2016. ¿Admitió que Zapata la visitaba?

“Sí, venía a visitarme con problemas privados. (En una ocasión) vino con los ojos verdes y la nariz rota. Era víctima de violencia familiar. Yo le orienté para que haga su denuncia a la Brigada de Protección a la Familia. Eso, aproximadamente, (a) finales de 2012”.

Choque, sin embargo, negó en esa declaración que Zapata usara sus oficinas para fines particulares y que haya ordenado que su ingreso no fuera registrado. También aseguró que su despacho recibió la correspondencia de Zapata solo una vez. ¿Sabía, sin embargo, que a Zapata la buscaban de manera frecuente en esa oficina, pese a que ella no trabajaba allí?

“Tenía conocimiento, porque me informaba (el personal de) de seguridad y la secretaria. Fue en ese momento que le dije que ya no ingresara a la Unidad, que debía respetar la institucionalidad”.

Según la declaración que le tomó el Ministerio Público a Morales, el otro funcionario acusado por la justicia de colaborar con Zapata, la relación entre esta y Choque era de larga data. No la comenzó a buscar cuando esta trabajaba en el Ministerio de la Presidencia. ¿La conoce? ¿Desde cuándo?, le preguntaron.

“No recuerdo bien, pero el año tal vez sí. El año 2009. La conocí de vista. Eso fue en el Ministerio de Justicia. Ahí veía que la señora Zapata venía a visitar a la viceministra de Igualdad de Oportunidades, (la) señora Cristina Choque Espinoza. Ahí, solamente, la vi. La relación es sólo de amistad. Nos hicimos amigos desde (que la conocí en) el Ministerio de Justicia. Como yo era conductor de Cristina, la señora Zapata me preguntaba si la señora Cristina estaba de viaje o dónde estaba”.

Según otra declaración, tomada por la Policía, Zapata no solo visitaba la Unidad de Apoyo Social de Gestión Social. Eduardo Antonio Velásquez, un exfuncionario de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), lo reveló cuando fue sometido a un interrogatorio. Zapata exhibió en esa entidad estatal el certificado de nacimiento del hijo que, según dijo, tuvo con el Presidente.

“… en la gestión 2010, no recuerdo el mes, ingresó a instalaciones de la ABC una mujer, solicitando una reunión con el Gerente de Conservación. Al no estar presente, la secretaria me solicitó que yo la atendiera. Entonces, la recibí en la sala de reuniones, donde la mujer se identificó como Gabriela Zapata Montaño, (la) misma que en ese momento me exhibió un certificado de nacimiento, donde pude evidenciar el nombre de Gabriela Zapata Montaño y del señor Evo Morales Ayma, como padres de un niño (…) Posteriormente, al evidenciar eso, la señora Gabriela Zapata insinuó (que le diera) una atención privilegiada. Se le proporcionó toda la información necesaria sobre los procesos de contratación de (las) empresas dedicadas al mantenimiento de carreteras. Una vez satisfechas sus consultas, la señora Gabriela Zapata se dirigió a todas las gerencias o unidades de la institución que realizan contrataciones”.

El funcionario, según esa declaración, en otra ocasión también vio a Zapata rondando el Palacio de Comunicaciones. Y aseguró que las “instancias superiores de la ABC” tenían “conocimiento de la presencia” de Zapata.

La prestamista y “amiga” de 'Face'

Según las declaraciones de otros testigos, Gabriela Zapata siempre estaba dispuesta a prestar dinero. Uno de los que recibió uno de esos préstamos fue el exarquero de la Selección Boliviana de Fútbol, Leonardo Alberto Fernández, “Leo” Fernández. En su declaración, él afirmó que la conoció entre 2008 y 2009 a través de la red social Facebook.

“Se notaba que llevaba una vida cómoda. Bien vestida, en los mejores restaurantes…”.

Según Leo, Zapata le prestó en una ocasión 700 dólares. Dijo que los necesitaba para cubrir una deuda por el pago de una pensión. ¿Por qué le pidió a ella ese préstamo?, le preguntaron.→

→“No tengo muchos amigos. Ella se ofreció para hacer el préstamo”.

Otro famoso que conoció a Zapata a través de Facebook, según su declaración, fue el cantante Alejandro Delius, que le hizo una 'limpia', según se conoció después a través de los medios de comunicación. Según él, con Zapata comenzaron a escribirse en 2011. Ella se mostraba como si tuviera “cierto poder en el Gobierno”, dijo.

“En fecha 10 de febrero de 2016, ella me llama vía WhatsApp, pidiéndome que, por favor, le ayude de forma espiritual, que le haga una limpia, porque se sentía desecha por su imagen. Entonces, nos encontrábamos en el restaurante Margarita. Ahí fue la primera vez que la vi de forma física”.

Delius cobró 9.000 dólares por ese trabajo, según su propia declaración.

“… me pagó por adelantado, que incluía comida, estadía y otros. Me hizo el pago mediante (un) depósito de una cuenta de una amiga”.

Los préstamos que ofrecía Zapata no eran pequeños. Al menos, eso aseguró Miriam Noriega, otra testigo y propietaria de un salón de belleza.

“… la señora Gabriela Zapata se apersonó donde mi persona y me dijo que era prestamista, ya que escuchó cuando comentaba en mi salón de belleza que mi hijo (…) estaba tramitando un préstamo en el banco Bisa (…) Es en esa circunstancia que la señora Gabriela Zapata me ofrece un préstamo de dinero con un interés menor al banco, por un monto de 20.000 dólares americanos, con un interés del 1.5%. Este primer préstamo, me hizo en agosto de la gestión 2014”.

En efecto, no fue el único. Más adelante soltó otros $us 20.000 y los entregó en efectivo a la misma señora, según los expedientes.

En otra ocasión, Juan Marcelo Valero, vendedor de accesorios para celulares, según su declaración, también acudió a Zapata luego de que una amiga se la presentara y le dijera que ella prestaba dinero.

“En fecha 1 de julio de 2014, nos encontramos Gabriela Zapata (y yo) en la notaría ubicada en la (calle) 21 de Calacoto. Ahí firmamos un documento privado de préstamo, a horas 12:20. Después de firmar, me entregó la plata, en un valor de 30.000 (dólares). Como garantía, yo le dejé mi vehículo (…) Me prestó ese dinero por un lapso de seis meses, al 3% de interés”.

Esposa de carácter “explosivo”

Casada, apenas duró un año. Hugo Darío Carvajal, su exesposo, dijo que se casó con ella en 2011 y que se separó de la exnovia del Presidente en 2012. Tuvieron una hija. Carvajal, según su declaración, no sabía exactamente a qué se dedicaba su esposa.

“Desconozco la actividad de la señora Gabriela Zapata. Sabía que era abogada, ya que me refirió eso. Bueno, yo la dejaba en la avenida Mariscal Santa Cruz, al frente del Palacio de Comunicaciones, y ella refería que ingresaba a la ABC a trabajar. Durante esa época, mi persona se dedicaba a cuidar a mi hija, que tenía (unos) meses de edad. Cuando ella trabajaba en la ABC, en el Palacio de Comunicaciones, viajaba tanto a Cochabamba como a Santa Cruz, dejándome a cargo de nuestra hija. No hablaba mucho de su trabajo, debido al carácter explosivo que tenía: déspota y soberbio, lo que causó nuestro divorcio”.

Le decía que era abogada y que se dedicaba a hacer contratos con la ABC, pero nunca de dónde venía el dinero. Eso, según la versión de Carvajal.

“Ella no me decía de dónde provenían dichos montos. Ella refería que a mí no me debería interesar, puesto que esos montos iban a ser para nuestra hija, puesto que yo no trabajaba, y me insultaba, diciéndome que era un mantenido y flojo”.

Gabriela, ¿la astuta?

Zapata usaba a terceras personas para sus movimientos financieros, según algunos testigos. Aparentemente, las engañaba para hacer algunos depósitos en su cuenta bancaria.

Mireya Virginia Pacosillo, en su declaración, dijo que una vez le pidió que le depositara 40.000 dólares en su cuenta. A Zapata la conocía desde 2005, cuando formaba parte de las Juventudes del MAS de Cochabamba, por lo que no vio problema.

“En fecha 19 de enero de 2016, la señora Gabriela Zapata me contactó vía WhatsApp… Me indica que nos veamos en la calle 21 de Calacoto, frente a la iglesia de Santa Miguel para almorzar. Entonces, ella, antes de ir a almorzar, me pide que, por favor, le acompañe al banco a realizar un depósito. Me llevó en su vagoneta blanca al banco Bisa, ubicado en la calle 21 de Calacoto. Cuando ingresamos, sacamos una ficha para (la) atención en caja, y, antes de ser atendida en cajas, la señora Gabriela Zapata revisa su bolsa y me dice que se había olvidado su cédula de identidad. En ese momento, me pide que le haga el favor de realizar el depósito por ella (…) Cuando salimos del banco, ella me comentó que no me asustara, porque el dinero que había depositado a su cuenta era proveniente de su salario y (me aseguró) que en las firmas internacionales se gana en dólares”.

Algo similar le pasó a Jimmy Morales, exchofer y extécnico en los almacenes de la Unidad de Apoyo a la Gestión Social del Ministerio de la Presidencia. A él le pidió que le depositara 30.000 dólares. Según él, supuestamente, solo le hizo un favor.

“Con relación a los 30.000 (dólares), no recuerdo la fecha. Era más o menos mediodía… Como era mi descanso a mediodía, salí de (las) oficinas de la Unidad (…) Busqué el vehículo, que era (un) taxi, cogí un cliente (con destino) a la zona sur… El camino recibo la llamada de Gabriela Zapata. Me pregunta dónde estaba, que necesitaba hacer una carrera. Hice el contacto con ella en San Miguel de la zona sur, donde me pidió ir al banco BISA. Ahí es donde me entrega los 30.000 (dólares) y me pide que le haga el favor de depositárselo a su cuenta, que ya estaba anotado en un papel (…) Le pregunté de dónde venía el dinero. Me dijo que era de un anticrético y de un terreno que le devolvieron. Hecho el depósito, yo quería salir rápido, por el vehículo y por la hora, y es cuando me paga 150 bolivianos por la carrera que le hice. Mientras yo depositaba en una caja, ella estaba en otra, pero no sé qué estaba depositando”.

Hija y hermana “rebelde”

Los expedientes también muestran algunas de las declaraciones de la madre de Zapata y de una de sus hermanas. Neyva Nieves Montaño, la mujer que le dio la vida, afirmó que su hija no era alguien cercana a la familia.

“Gabriela se alejó desde hace muchos años. No conozco, (no conocía) ni la casa donde vivía. Así también quiero hacer constar que Gabriela era rebelde. No quería acatar las órdenes de la familia. Entonces, ella se fue alejando de manera paulatina”.

Su hermana, Neyva Paola Irma Zapata, también declaró algo similar y agregó que en 2013, ella, Zapata y dos amigos de esta última viajaron a República Dominicana. Cada quién se pagó sus gastos, según Neyva. ¿Por qué se alejó Gabriela de la familia?, le preguntaron.

“Discrepancias, discusiones, diferencias. En mi caso, quizá posiciones ideológicas. Gabriela se emancipó a los 17 o 18 años, sin tener comunicación frecuente. Hasta que se casó, volvimos a hermanarnos. Y, después de dos años, Gabriela decidió radicalmente cortar con nosotros”.

La gerente y la empresaria

“Demostraba ser una persona con apariencia de influencia, una persona con carácter fuerte. Denotaba un aire de persona influyente en su trato. El hecho es que tenía un cargo de gerente comercial, porque mantenía una relación de personal ejecutivo con respecto al personal subalterno de la empresa china CAMC”.

Esa declaración le pertenece a Fernando Edgar Cortez, asesor legal externo de la empresa asiática, a la que llegó en 2015. Según él, cuando Zapata renunció a la CAMC, recibió todo junto el salario que se le debía: 80.000 dólares en total. Según un informe de la empresa a la Fiscalía, Zapata trabajó en la firma china entre el 1 de noviembre de 2013 y el 24 de febrero de 2016, cuando presentó su renuncia.

¿Cuáles eran sus funciones?

“Consultoría comercial del mercado boliviano; investigación y estudio del mercado; realizar actividades de valoración de los proyectos, en sus grados de factibilidad para la empresa”, según el informe en cuestión, firmado por Liu Yang, representante legal de la CAMC.

Según una copia de su contrato, la relación de Zapata con la empresa debía durar 48 meses, es decir, cuatro años. ¿Cuánto iba a recibir en total? Según su contrato…

“La contratada, en contraprestación por los servicios prestados, recibirá, en calidad de pago, un monto total de $us 144.000, que serán cancelados en pagos trimestrales, previa evaluación de los trabajos encomendados y cumplidos por la contratada”.

Antes de eso, Zapata tenía otros negocios. Era representante legal de la empresa ITC, una empresa que proveía servicios informáticos, según los expedientes. En 2011, llegó a enviar una propuesta a la Aduana Nacional, para venderle un “sistema de gestión de operaciones aduaneras”. En uno de los documentos, confirma una reunión para tratar el negocio. La firma de Zapata, sin embargo, es totalmente distinta a las anteriores. Eso sí: en todas firmaba como “Dra.”.

Viajera, aunque no tanto

Según una certificación de la Dirección General de Migración, Zapata comenzó a viajar al exterior en 2008. Ese año se fue a Santiago (Chile). En 2009, a Lima (Perú). Después, en 2013, a Sao Paulo (Brasil), Buenos Aires (Argentina) y Panamá. En 2014, a Buenos Aires. Dos veces. Y en 2015, lo mismo: dos veces a Argentina.

Sus movimientos bancarios

Se trata de un reporte del periodo mayo-noviembre de 2015. En todo ese tiempo, según el informe oficial, Zapata recibió un total de $us 255 mil en depósitos en una sola cuenta bancaria. El origen de ese dinero, “venta de accesorios para celular; fondos propios; recuperación de anticrético; venta de vehículo Toyota; pago de consultorías; servicios legales de construcción; honorarios; venta de terreno en playa Mecapaca; pago de préstamo”, entre otros.

Otro informe preliminar muestra otros movimientos. Un importe de $us 200 mil, por ejemplo, producto de la venta de un terreno en Huajchilla, para la compra de un bien inmueble. Y un importe de $us 111 mil, producto de la venta de un terreno en Huajchilla, cuya totalidad estaba valuado en 900 mil dólares, para comprar un vehículo.

Quintana y algo más

Entre el resto de los expedientes también se encuentran las investigaciones que hizo el Ministerio de Transparencia, que concluyen que Zapata, ayudada por Choque y Morales, funcionarios de la Unidad de Apoyo a la Gestión Social, actuaron solos. Es decir, no señala a ningún dignatario de Estado.

Por último, también se puede leer la declaración del ex ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, donde negó cualquier tipo de relación con Zapata.

“No la conozco, personalmente. No he hablado jamás con la señora. No he recibido ninguna llamada y tampoco he realizado llamada alguna a esa persona”.

¿Ni por WhatsApp?

“He recibido una carta pública, firmada por la señora Zapata, el 29 de marzo del presente año, ingresada por correspondencia. De la misma manera, también se recibieron mensajes por WhatsApp, cuyas copias dejaré como respaldo, las mismas que deberán ser sometidas al peritaje correspondiente, conforme a ley. Por otra parte, no he recibido ninguna llamada y tampoco he tenido ningún contacto personal, ratificando la pregunta anterior. Sobre este particular, solicito al Ministerio Público que, de manera inmediata, se requiera y conmine a la señora Zapata, para que presente su celular, como mi persona lo está haciendo personalmente por transparencia y honestidad. Consecuentemente, se hará el contraste de rigor y las pericias de ley”.

Se trata de un reporte del periodo mayo-noviembre de 2015. En todo ese tiempo, según el informe oficial, Zapata recibió un total de $us 255 mil en depósitos en una sola cuenta bancaria. El origen de ese dinero, “venta de accesorios para celular; fondos propios; recuperación de anticrético; venta de vehículo Toyota; pago de consultorías; servicios legales de construcción; honorarios; venta de terreno en playa Mecapaca; pago de préstamo”, entre otros.

El caso

El 3 de febrero de 2016, el periodista Carlos Valverde sacó a la luz el certificado de nacimiento del supuesto hijo que tuvo el presidente Evo Morales con su ex novia Gabriela Zapata, gerente comercial de la empresa china CAMC, en ese entonces. Valverde concluyó que esa era una prueba irrefutable de que el Jefe de Estado ayudado a su ex pareja a enriquecerse con los contratos millonarios que firmó la empresa asiática con el Estado. La noticia provocó un terremoto político en el país, que se preparaba para acudir a las urnas el 21 de febrero de ese año para votar la reelección, consulta que perdió el oficialismo. En mayo de 2017, la justicia sentenció a Zapata a diez años de cárcel por los delitos de legitimación de ganancias ilícitas y otros; a cuatro años de cárcel, a Cristina Choque, por los delitos de uso indebido de bienes y servicios públicos; a Jimmy Morales, a tres años de prisión, por los mismos delitos. Zapata todavía enfrentar otros procesos por otros delitos. Valverde, recientemente, dijo que publicará un nuevo libro sobre el caso, donde afirma que Zapata amasó al menos Bs 50 millones con sus supuestos vínculos con el poder. Como se sabe, se demostró que el Presidente y Zapata nunca tuvieron ningún hijo. El certificado de nacimiento era legal, pero el niño nunca existió.

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