Banco BISA
Diario Digital Correo del Sur

Venezolanos en Sucre

18 Marzo 2018Evelyn Campos López ECOS
Venezolanos en Sucre

Venezolanos en Sucre

Stalin Rojas y Alejandra Huailla son parte del éxodo masivo de venezolanos que salieron de su país en busca de mejores condiciones de vida para sus familias. El destino los llevó a una ciudad, ni grande ni chica, como Sucre, donde empezaron “de cero”, con interesantes emprendimientos, aunque su futuro es todavía incierto.

Pese a que Venezuela tiene la mayor reserva de petróleo del mundo, con 300.878 millones de barriles según la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP), se encuentra sumergida en una de las peores crisis económicas, políticas y sociales de su historia.

Todos los días se informa que en ese país caribeño hay una alarmante carencia de alimentos y medicinas. Que los estantes de las tiendas de alimentos no son los únicos que lucen vacíos, sino también los hospitales, pues estos carecen de medicamentos básicos. Esta parte de un panorama complejo ha generado una crisis del sector salud.

Entre 2015 y 2016 la mortalidad infantil se disparó en un 30%, y las muertes maternas en un 66%. Enfermedades como la difteria, que se habían erradicado del país desde hace 24 años, reaparecieron en 2017. Los casos de malaria pasaron de 136 mil a 241 mil en el mismo periodo, mientras que los de zika aumentaron dramáticamente de 71 a más de 59.000.

Por estas razones, además de altos niveles de inseguridad, decenas de venezolanos salen a diario de su país rumbo a otras latitudes del mundo en busca de mejores oportunidades. Bolivia no está exenta de esa realidad. ECOS recoge aquí historias de algunos de ellos. •

“La plaza de la tranquilidad”

La historia de Stalin Rojas junto a la chuquisaqueña Ximena Espada

Psicólogo, mercadólogo (especialista en mercadeo o mercadotecnia) y coaching a nivel gerencial, tiene 41 años y nació en Barquisimeto, estado de Lara.

Sus padres llevan 47 años de casados. Tiene dos hermanas: Dubrasvska (46) y Nebrasvska (39). Es padre de tres hijas: de 17, 8 y 2 años de edad.

Stalin está siempre con una sonrisa en el rostro. Es emprendedor, creativo y un conversador nato que le busca el lado positivo a las situaciones negativas.

Este alegre caribeño cuenta a ECOS que era impresionante ver cómo cada día recrudecía la crisis económica, social y política en su país, Venezuela. Que la gente, para sobrevivir, emprendía en diferentes rubros, pero siempre se agotaban las opciones.

En 2016 el salario mínimo solo alcanzaba para pasar tres o cuatro días; “era imposible mantener una familia numerosa”, dice.

Actualmente, el salario mínimo es de 360 mil bolívares, que equivalen a 2,50 dólares. “El billete de corte más alto no sirve para comprar ni un cartón de huevos. Ya los profesionales no sabíamos qué hacer, teníamos una gran inestabilidad emocional y económica. Nos cansamos de todo eso”, se explaya.

Agobiado por la falta de dinero, alimentos y oportunidades, Stalin se dijo así mismo: “¡O salgo de aquí o mi familia se estanca y se muere de hambre!”.

Con la esperanza de encontrar la ansiada paz y la oportunidad laboral que ya no tenía en Venezuela, junto con su sobrino Miguel Rangel y cuatro amigos más iniciaron el éxodo. Así, en agosto de 2016 llegaron a Bolivia; cuenta que se sorprendieron porque no encontraron lo que esperaban: un país inestable y poco desarrollado. “¡Bolivia está muy mal vendida al mundo!”, alerta.

En su criterio, “Bolivia es un país próspero, es la ‘Miami de Sudamérica’. Está llena de gente con mucha garra, con ganas de emprender y de comerse al mundo, y son radicales en lo que piensan. Para mí, todo eso es una inspiración que me impulsa”, sostiene con la sonrisa de siempre.

Más tarde, Stalin arribaría a Sucre, donde empezó a vender los libros para una editorial, en sus palabras, una experiencia muy linda. Después pasó a La Paz y meses después retornó a la Capital, a la que define como “la plaza de la tranquilidad”.

“Es un paraíso, a nosotros nos recuerda a la Venezuela de los años 90. Es una ciudad ideal para vivir en familia, educar a los hijos. Aquí se vive bien”.

Un día, cuando estaba en la plaza 25 de Mayo, cupido lo flechó al ver pasar a Ximena Espada, una guapa profesional chuquisaqueña, madre de dos hijos y propietaria del Laboratorio Niño Jesús. Se hicieron amigos y con el tiempo decidieron vivir en pareja. Están juntos desde el año pasado.

El carismático Stalin, con su forma de ser, de inmediato se ganó la simpatía de los hijos y la familia de Ximena. Y en su afán de que ella conociera la comida venezolana, le preparó algunos platillos. Luego lo hizo para la familia y los amigos, que también lo adoran.

Todos terminaban elogiando su buena sazón y así fue que le animaron a emprender en un negocio. Junto con Ximena crearon “¡Bien Chévere! Café”, ubicado en la calle Audiencia 19, donde se combina la gastronomía boliviana y venezolana.

Las especialidades de la casa son el sándwich venezolano de diferentes tamaños, el “Pepito”, las “panquecas” con varios acompañamientos y las aguas frescas, únicas en Sucre. También sirven almuerzo familiar.

Pero el sello que caracteriza a “¡Bien Chévere! Café” es, sin duda, la cálida atención que allí se ofrece a los comensales. La experiencia de montar desarrollar un restaurante ha sido una magnífica para Stalin, quien con la ayuda de Ximena y su sobrino Miguel logró hacer en menos de un año lo que en su país le hubiese costado diez.

Sin embargo, no todo es color de rosa. A los cuatro compatriotas de Stalin no les fue bien en Sucre: ellos no pudieron alcanzar los objetivos que se trazaron, pues esta es una ciudad con un mercado reducido y lento, según afirma el caribeño entrevistado por ECOS.

Dos de los cuatro retornaron hace poco a su país, debido a problemas de salud que afectan a sus familias, en tanto que el otro par se mudó a La Paz.

Stalin calcula que hay más de 100 venezolanos en Bolivia, la mayoría en La Paz y Santa Cruz. Es posible que a corto plazo él también se mude, pero a Cochabamba, para abrir una sucursal, ya que debe enviar dinero con el fin de mantener a 12 familiares en su país.

“Lo más importante de tu vida”

Manuel Sandi Huailla, su prima Alejandra Huailla y el esposo de ella en EEUU

El chef Juan Manuel Sandi Huailla y su prima Alejandra Huailla son los dueños de “Capital White Café Restaurante”, en la calle Pastor Sainz, frente a la Facultad de Odontología.

Allí sirven desayuno americano, continental y venezolano, además de saladitos, sándwiches, hamburguesas, pepitos, dulces, jugos, batidos y almuerzos con recetas de la gastronomía típica de Venezuela. Pero su especialidad son las arepas hechas con maíz pilao. Es más natural, explica Alejandra.

“Gracias a Dios este negocio, con solo tres semanas de vida, ya es exitoso porque se atiende con honestidad, cariño y carisma. Venezuela tiene mucha variedad de comida, se come muy bien y rico y aquí tienen la oportunidad de hacerlo”, agrega, con el típico acento caribeño.

Alejandra nació en Maracay, estado Aragua. Es hija de padre boliviano y madre venezolana; ambos fallecieron. Está casada y es madre de tres hijos, de 12, 10 y 2 años de edad.

Ingeniera civil de profesión, se graduó en 2003 y los últimos siete años trabajó en la petrolera estatal de su país, PDVSA.

A Alejandra le iba muy bien hasta que las cosas desmejoraron a tal punto que su salario se volvió insignificante. “Cuando decidí venirme, lo que yo ganaba no me alcanzaba ni para comprar un cartón de huevos”, ejemplifica.

Como sus compatriotas, padeció una de las peores crisis de la historia de Venezuela que, por tercer año consecutivo, ocupó el triste primer lugar de las economías más miserables del mundo, según el índice de Bloomberg, que combina las perspectivas de inflación y desempleo de cada nación.

El esposo de Alejandra, también ingeniero civil, al igual que ella trabajó 13 años en PDVSA. Pero llegó un momento en que el salario de ambos no alcanzó para mantener a los niños y su casa.

La mujer decidió trabajar los fines de semana con obras particulares, lo que la obligaba a ausentarse de su hogar. Por esto le pagaron 12 millones de bolívares.

En esos días se les averió el vehículo y con ese dinero solo pudieron comprar dos de las cuatro bolsas de repuestos que necesitaban, además de la mano de obra. “Todo mi sacrificio de los fines de semana está en estas dos bolsitas”, le dijo a su esposo, “no podemos seguir así, vámonos”.

Hace siete meses el hombre migró a EEUU. Alejandra no pudo seguirlo porque su visa estaba vencida. “Me daba miedo quedarme sola en Venezuela, o que algo malo pase por la inseguridad”, relata a ECOS.

Fue la mermada salud de su segunda hija, operada del corazón y que también sufre de artritis idiopática juvenil, dos patologías que demandan permanente medicación especial, con precios elevados y casi imposibles de conseguir en Venezuela, lo que la impulsó a salir de su país.

“Quería salir a cualquier lugar, pero no podía reunir el dinero. La familia de mi padre en Sucre me dijo que me venga a Bolivia. Pusieron una cuota entre todos para pagar mi pasaje y los de mis hijos; es algo que de verdad aprecio, agradezco y nunca olvidaré”, se emociona.

Cuando Alejandra se alistaba junto a sus hijos para viajar, hecha un mar de lágrimas trataba de meter sus 37 años de vida en una maleta. Entonces su hijo mayor la consoló: “mamá, no llores, un día lo hizo mi abuelo, ahora nos toca a nosotros; además, lo más importante de tu vida lo llevas contigo…”.

Ella tiene presente que “hay muchos compatriotas venezolanos a los que les ha tocado dejar a sus hijos para salir a otro país buscando ofrecerles un mejor futuro. Gracias a Dios yo tengo la dicha de estar con mis tres niños… lastimosamente mi esposo está lejos trabajando, pero pronto estaremos juntos”.

Esta madre luchadora llegó a Sucre en enero pasado. Como siempre le gustó la gastronomía, se animó a montar el Capital White Café Restaurante junto a su primo Juan Manuel, chef de profesión. “Hay días buenos y días malos; la verdad, no pensé que me iba a ir tan bien. También servimos almuerzo completo a 12 bolivianos, incluye postre”, invita Alejandra.

Cuando ECOS le pregunta cómo tomaron el cambio sus hijos, dice que para ellos fue “volver a la vida” porque “aquí están libres, van solos al colegio, están felices, no les ha afectado”.

En Venezuela, según su testimonio, “vivía solo para comprar la comida y pagar el colegio, más nada. Además, la inseguridad se volvió insostenible…”. No obstante, reconoce que extraña a sus tías y a sus dos hermanos. Uno de ellos está legalizando sus documentos para emigrar a Bolivia junto a su esposa e hijos.

Alejandra aprovecha la oportunidad para manifestar que siempre le gustó Sucre por ser una ciudad colonial y por su gente atenta y cariñosa.

“La plaza de la tranquilidad”“Lo más importante de tu vida”La ingeniera civil, Alejandra Huailla junto a sus tres hijos.
  • 9357 veces leída
  • Ecos
  • venezolanos, Sucre, historias, crisis

También le puede interesar...

18 Marzo 2018, 01:52

Agasajan a padres en asilos de Sucre

Con presentaciones de la Escuela de Música y el Ballet Municipal y refrigerios de por medio, ayer se adelantó el agasajo por el Día del Padre en los asilos 25 de Mayo y Mercedes. La actividad, que es una iniciativa...

18 Marzo 2018, 01:46

Roban 16 computadoras en dos colegios de Sucre

Ayer, un hombre de 40 años de ocupación albañil, murió cuando jugaba fútbol en una cancha deportiva de Sucre

18 Marzo 2018, 01:33

Torneo de Verano inspira nuevos desafíos

La respuesta tanto de los clubes de la Asociación Chuquisaqueña de Fútbol (ACHF) como de nuevos equipos y el respaldo de la Dirección Departamental de Deportes en el I Campeonato de Fútbol de Verano Infanto-Juvenil...

18 Marzo 2018, 01:31

Deportes extremos inician sus actividades con skate

Con una tarde de skateboard en el parque Bolívar, la Asociación de Deportes Extremos se prepara para iniciar sus actividades oficiales. Dentro de una semana organizará su primer campeonato.

17 Marzo 2018, 06:48

Plazas en juego

Las preselecciones bolivianas de judo y handball trabajan desde ayer en Sucre con el objetivo de conformar a sus representantes para los Juegos Sudamericanos de Cochabamba.

Arca de Noé

Marketing Digital

Marketing Digital Udabol

Suplementos: Mundial 2018

Suplementos Mundial 2018Suplementos Mundial 2018

Especiales: 25 de Mayo

Especial: 25 de MayoEspecial: Exploración sin límitesEspecial: Leyendas de Sucre

Suplementos



Editora Canelas del Sur S.R.L.

Correo del Sur © 2018
Todos los derechos reservados

Contáctenos

Dirección:

Calle Kilómetro 7 No. 202
Casilla Postal 242, Sucre - Bolivia

Teléfonos:

Piloto: +591 4 6461531
Comercialización +591 4 6458178

Correos electrónicos:

Redes Sociales

Síguenos en:

ROOTCODE
Sistema de Gestión de Diarios Digitales v1.9.9
Desarrollado por ROOTCODE