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Cuando David Santalla perdió el buen humor

20 Mayo 2018Juan José Toro Montoya para ECOS
Cuando David Santalla perdió el buen humor

Cuando David Santalla perdió el buen humor

Luce bien y saludable. Cualquiera que vea a David Santalla Barrientos, de 78 años, no podrá creer que hace tres años estaba en un coma inducido como consecuencia de una hemorragia cerebral que casi le cuesta la vida. No solo se ha recuperado sino que ha comenzado una nueva vida. Se ha casado y es feliz.

Su característica, prácticamente su sello personal, es el humor. Con más de medio siglo en el teatro, y con personajes tan conocidos como Salustiana, don Enredoncio y Toribio, Santalla es asociado a la risa. “Sí, claro. Me hace reír —cuenta su esposa, Sandra Saavedra Urizar—.

Tiene una gracia tan natural que ni siquiera podemos discutir. Estamos discutiendo, veo sus gestos y no puedo aguantarme: me pongo a reír”.

Como toda pareja, tienen discusiones pero nunca llegan demasiado lejos. Sandra cuenta que, un día, él simplemente se levantó y le dijo que se iba “pero lo hizo con una cara que yo me deshice a carcajadas”. Descubierto en su broma, se quedó.

Hablar con ellos es conocer detalles de su vida de casados. “¿qué es lo que no debo publicar?”, pregunto. “No publiques que no me comí el postre —responde ella—. Puedes publicar lo que quieras porque nosotros somos muy transparentes y no ocultamos nada”.

Y tan es así que los detalles de su noviazgo, iniciado en marzo de 2017, y su posterior boda, en septiembre de ese año, son conocidos por mucha gente. Ella, tras su retorno a España, estaba deprimida, en su casa, cuando su madre le pidió que la acompañara al teatro a comprar entradas para una función de “Santallazos”. Fue de mala gana, sin imaginar lo que le deparaba el destino. Él la vio llegar y se prendó de inmediato. Le pidió su número y después le llamó. Fue amor y del bueno. “¡Ay, Dios mío! ¿por qué seré tan sexy?”, bromea él mientras se acaricia las mejillas.

Cuentan que comenzaron de cero, pero ya tienen un lugar propio. Allí tienen un ventanal en el que fingen que están en diferentes lugares. A veces París, a veces Londres… a veces La Paz. Ya superaron la curiosidad de la gente por su diferencia de edad, una que solo se hace evidente en las fotos. Tienen tres perros y, cuando David planteó que ella se quede a cuidarlos cuando él salga de gira, ella se negó rotundamente. “Yo me casé para estar con él, compartir su vida”, justifica.

Por eso es que se los ve siempre juntos, incluso en el tablado. Para el reestreno de “Imilla metete cama adentro”, Sandra hizo el papel de Mireya, la novia de Toribio, y así recorren el país junto al resto del elenco de “Santallazos”. Llegaron a Sucre, donde vive la madre de Sandra, y se encontraron con una ciudad paralizada y aislada del resto del país por los bloqueos. Ya habían programado Potosí, así que salieron caminando de la capital del Estado y así estuvieron durante siete horas, cuando los bloqueos se flexibilizaron y un vehículo por fin los recogió. En las fotos que publicaron en la red social Facebook se los ve caminando y también a sus zapatos empolvados, juntos, frente a frente. Ya en territorio potosino, la gente del elenco teatral potosino “Sin fronteras” les dio alcance y se los llevó hasta la Villa Imperial. Llegaron en pleno Día del Periodista y encontraron a la mayoría de los informadores en la Casa de Moneda. Como estaban en festejo, se los llevaron a almorzar con ellos.

Todo parecía salir bien hasta que llegó el momento de alquilar el Teatro IV Centenario, el único con el que cuenta Potosí para espectáculos de artes escénicas con carácter masivo. Le pidieron Bs 3.500 y otras sumas para la limpieza, luz y otros servicios. Sumando todo, se llegaba a Bs 4.000. Le exigieron garantía y pago por adelantado.

Entonces David Santalla, el de la risa, el de los personajes entrañables y recién casado, perdió el buen humor, así sea momentáneamente.

Ayudado por su esposa, filmó un video en el que no solo se quejó sino que mostró lo descuidado que se encuentra el IV Centenario. Sandra lo subió a su cuenta en Facebook y en tan solo 24 horas tuvo más de 30.000 reproducciones. El video se viralizó y la Gobernación de Potosí tuvo que salir al frente para dar explicaciones.

Justificaciones

El primero en dar la cara fue Huber Huayta, asesor estratégico de cuyo despacho depende el IV Centenario y que está a cargo de proyectos tan importantes como la construcción del nuevo aeropuerto.

En conferencia de prensa, explicó que el IV Centenario tiene un reglamento y este es el que determina cuánto se cobra por el alquiler. Admitió que, sumando uno y otro servicio, el monto llega a 4.000 bolivianos.

Dijo que, con los montos que cobró “Santallazos” para su obra, su ganancia hubiera llegado a 45.000 bolivianos si llenaba el teatro. Añadió que, con los aproximadamente 300 espectadores que asistieron a la función del sábado, habría recaudado Bs 15.000 y, si se le restaba los 4.000 del alquiler, su utilidad fue de Bs 11.000. Esa versión no toma en cuenta que la compañía no está integrada por una sola persona.

El propio gobernador potosino, Juan Carlos Cejas, apareció públicamente después para lamentar la actitud de Santalla a la que calificó de “abusiva”. Dijo que él recorrió las instalaciones del teatro como si fuera un inspector, sin pedir permiso, y llegó a forzar una puerta. Añadió que eso incluso podría dar lugar a que se le inicie una acción legal. Otro hecho que se expuso fue que, según las autoridades, el actor le habría arrojado los billetes en la cara al administrador del teatro.

La versión de las autoridades apuntaba a descalificar la actitud del actor porque, según se dijo, no se perjudicaba a estas sino al departamento. Empero, en todas sus intervenciones, Santalla dejó en claro que sentía respeto por Potosí y su gente y solo se quejaba por las autoridades.

Admitieron que el teatro tiene algunas fallas y anunciaron que, para subsanarlas, lo cerrarán por algún tiempo. Eso dejará a Potosí sin un escenario adecuado para las artes escénicas, así sea temporalmente. El otro escenario disponible es el Teatro Municipal Modesto Omiste Tinajeros, pero este tiene capacidad reducida, tanto que se lo considera más un teatro de cámara. Un tercero, el denominado Víctor Paz Estenssoro, está en refacción.

“Yo practico el bueno humor pero esto me ha puesto de mal humor”, dice Santalla en el video. •

Por desconocimiento

En sus denuncias públicas, David Santalla no solo se refirió a la falta de mantenimiento del teatro IV Centenario sino al hecho de que los proyectos, sean de construcción o refacciones, deberían de contar con la opinión de los directamente involucrados; es decir, los artistas.

Ese es el caso del teatro Omiste que, antes de ser refaccionado con recursos de la cooperación española, era un escenario adecuado para las artes escénicas pues contaba con platea, anfiteatro y galería. El proyecto del arquitecto Rafael Fontes estuvo orientado a rescatar el componente del templo y, para ello, se destruyó el anfiteatro, con el fin de descubrir las columnas, y, para reponer todo el espacio destinado al público, se construyó una enorme bandeja de piedra en la que ahora están las butacas. La obra debió ser tal acierto arquitectónico que obtuvo un premio internacional no obstante, los artistas perdieron uno de sus escenarios. Actualmente, este teatro permite pasar el sonido del exterior, porque no existe un muro que lo contenga y sus camerinos sin paredes no sirven para que los artistas se cambien. Debido a ello, se dice que este teatro es “el sueño de los arquitectos y la pesadilla de los artistas”.

Cuando se refaccionó el teatro IV Centenario, durante la gestión de Félix Gonzáles, también se hizo reformas como la habilitación de una sala para la práctica del ballet que no se utiliza hasta ahora. Al momento de entregarse ese escenario, su telón no funcionaba y la electricidad era trifásica. Más de una vez se debió utilizar la electricidad de la calle porque la del teatro no funcionaba. Esos defectos fueron corregidos pero, como Santalla lo constató, se descuidó el mantenimiento.

En una entrevista que también fue subida a la red Facebook, Santalla critica el hecho de que el IV Centenario no sea administrado por gente de teatro. Como infraestructura, un teatro es un “edificio o sitio destinado a la representación de obras dramáticas o a otros espectáculos públicos propios de la escena” pero el IV Centenario cumple múltiples funciones, desde actos académicos y de promoción hasta reuniones del Movimiento Al Socialismo. Si se lo utilizara como es debido, tendría que estar restringido a las artes escénicas; es decir, “toda forma de expresión artística capaz de inscribirse en la escena: teatro, poesía, danza, música, cine y, en general, cualquier manifestación del denominado mundo del espectáculo o que se lleve a cabo en algún tipo de espacio escénico”. Eso lo saben los artistas pero, por lo visto, es desconocido por los políticos, como los que actualmente manejan el teatro en cuestión.

Y es que el problema de fondo es que quienes están a cargo de las funciones destinadas al fomento a la cultura son políticos. En ese sentido, la crítica de Santalla es general: él considera que los cargos vinculados a la cultura deberían estar en manos de gente vinculada a la cultura.

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  • David Santalla, buen humor
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