Diario Digital Correo del Sur

Puntos de vista de columnistas y colaboradores

29 Noviembre 2017CORREO DEL SUR

Tan valiosos como precisos, escritores y generadores de opinión pública se suman a esta edición especial de homenaje a los 30 años de CORREO DEL SUR, con textos sobre esta casa periodística y su paso de tres décadas en la escuela del periodismo regional y nacional.

Vencer los desafíos

Lupe Cajías

Columnista, periodista, historiadora y escritora.

El día en que los fundadores, experimentados periodistas, decidieron sacar el primer número de “Correo del Sur”, desde Sucre, la capital de Bolivia, sabían que era una apuesta roja pues la mayoría de estudios y de indicadores señalaban que los consumidores de noticias preferían la radio o la televisión y que la cifra de lectores de periódicos estaba en declive.

Sin embargo, no todas las personas enfrentan desafíos únicamente para tener ganancias económicas o para obtener poder. Hay emprendimientos que tienen otros fines principales, casi intangibles, pero que son los que más favorecen a la comunidad, a la autoestima de los pueblos y al Bien Común.

Es más hermoso subir en un barco en medio de la mar embravecida que seguir una lancha en la planicie aburrida. Siempre admiré la osadía de la familia Canelas, desde el patriarca Demetrio, el hijo, los nietos, porque es una estirpe responsable de imprimir voces propias en las comunidades de Oruro, Cochabamba, Chuquisaca, Potosí, La Paz.

El matutino llenaba un vacío que otros intentaron cubrir con más o menos éxito. Era necesario tener un emisor local, pero con influencia nacional, con impacto y confiabilidad entre los pares de otras capitales departamentales y como fuente de información para el resto del país.

Pronto “Correo del Sur” se especializó en dos temáticas muy propias de Sucre, las notas relacionadas con el Poder Judicial, el Estado de Derecho, la defensa de la Constitución; y con el quehacer cultural local, nacional y universal.

No fue casual que sus páginas literarias se convirtiesen en semillero de jóvenes poetas, narradores, cronistas. Es una de las nítidas herencias de este medio y sus suplementos son coleccionables, sirven en las escuelas, en las universidades y a los aficionados, quienes cada vez encuentran menos publicaciones bolivianas dedicadas al arte

Fernando Ortiz Sanz fue el primer director, Jorge Suárez le dio el gran impulso y tocó a Marco Dipp mantener el velero al viento en una etapa de hostigamiento al periodismo boliviano. Logró mostrar que es posible tener una voz responsable y que busca la verdad a pesar de todas las presiones de los distintos poderes.

A Correo del Sur, en su trigésimo aniversario

Gastón Solares

Empresario, columnista y miembro fundador de su Consejo Editorial.

El mejor homenaje que se le puede rendir a este vocero de la capital boliviana es preguntando ¿qué hubiera sido de Sucre si no hubiera existido “Correo del Sur”?

Después de 20 años de ausencia total de un medio de comunicación diario y escrito, salió a la luz el primer ejemplar de “Correo del Sur” un 29 de noviembre de 1987, un acierto de la familia Canelas, identificada tradicionalmente con el periodismo boliviano, que se animó a invertir en la capital de la entonces república, dando lugar a lo que hoy orgullosamente se considera como patrimonio de la región.

Si no hubiera habido “Correo del Sur” durante ese largo lapso, no estuviera registrada la historia regional, no hubiera habido quién reclame sobre los infortunios capitalinos ni sobre las obras y los acontecimientos del lugar donde nació la patria. Su palabra fue siempre imparcial y de ponderada orientación.

Felicidades “Correo del Sur”

30 años de información

Juan José Bonifaz B.

Columnista de este diario y miembro fundador de su Consejo Editorial.

El nacimiento de “Correo del Sur” hace 30 años fue un acontecimiento singular. La creación de un diario chuquisaqueño, después de medio siglo de esfuerzos aislados sin lograr plasmarse en realidad, constituyó un avance significativo.

En 3 de febrero de 1825, en una imprenta provista por el Mariscal Santa Cruz, fue publicado en La Paz, el primer periódico con el nombre de “El Chuquisaqueño” cuatro días antes de la llegada del Mariscal Sucre a Chuquisaca. Después se puede ver un desarrollo de la prensa en función del desarrollo regional, donde la clara decadencia del sur nos privó por medio siglo del privilegio de contar con un medio escrito estable.

Nuestra relación con “Correo del Sur” data de la conformación de un Consejo Editorial, con personalidades como el Dr. Julio Garret Aillón, el Dr. Hugo Poppe Entrambasaguas y el Lic. Gastón Solares, y otros que escapan a mi memoria, pero a manera de anécdota recuerdo las suspicacias de consejeros con motivo de la aparición del suplemento “La gran siete” que no siempre cuidaba las formas y le metía nomás, como la política actual.

En Bolivia un tema que no ha merecido interés, para un análisis más profundo es porqué la prensa nacional ha sufrido tantas contingencias para consolidarse y cobrar autonomía. Y la razón a mi juicio es que una sociedad pobre, pese a contar con valores, no puede expresar un pensamiento libre, sino cuenta con la protección y apoyo de algún padrinazgo fuerte sea este económico o político, pese a que no es viable una sociedad sin periodistas.

Creemos que “Correo del Sur”, en estos 30 años de servicio esforzado para Chuquisaca y el país, cumple su tarea informativa y de compromiso con las aspiraciones de la ciudadanía chuquisaqueña, que formula votos por su permanente progreso y expansión. Felicidades a todos los que hacen posible la información diaria.

Tres décadas del Correo del Sur

Francesco Zaratti

Físico y analista en energías.

Me uno con gusto a la celebración de tres décadas de vida del diario Correo del Sur, con el cual ocasionalmente he colaborado mediante mis columnas.

Sabemos cuán difícil es mantener con vida un periódico hoy, debido a la competencia de otros medios de comunicación y de las redes sociales. Más difícil aún es sostener un periódico en Bolivia, donde la costumbre de la lectura es patrimonio de pocos. Pero es casi un acto de heroísmo seguir publicando un diario en ciudades fuera del eje central de Bolivia, por la dificultad del acceso a la información nacional e internacional, oficial y extraoficial, por el limitado número de lectores y por el serio riesgo de caer en el provincialismo.

Correo del Sur es una muestra exitosa de ese “heroísmo” y de su adaptación a ser pionero en las noticias relevantes para el entorno regional y nacional, especialmente en el ámbito judicial, por ser la sede de los órganos judiciales, además de ostentar el título de Capital de Bolivia.

Por todo eso mi admiración y felicitación a Correo del Sur, en la persona de su director y de todos los que son parte de esa casa periodística, deseándoles larga vida al servicio de la verdad y de la sociedad.

Gonzalo Lema

Escritor y columnista.

Amigos de Correo del Sur: ¡Qué oportunidad más propicia para saludar a un periódico amigo de la verdad! Mientras en la literatura se miente siempre, en el ejercicio del periodismo no se debe mentir jamás. Aplaudo de pie a los medios que se imponen veracidad. Aplaudo emocionado la noticia cierta aunque esta duela o sea contraria a lo esperado. La sociedad necesita construirse con información fidedigna. Sólo de esa manera será capaz de formular una opinión que valdrá la pena de ser tomada en cuenta en las grandes y pequeñas decisiones que debe afrontar. ¡Un abrazo a Correo del Sur en su aniversario! Que la vida le depare un reconocimiento cotidiano. 

Wim Kamerbeek

Politólogo

Los medios de comunicación son también una forma de conocer a una sociedad. Con frecuencia, se dice que un diario tiene una misión específica –informar– y que al hacerlo, la información debe ser lo más clara posible. Como se sabe, esto no quita el carácter ideológico a un medio de comunicación escrita: la forma de percibir el mundo puede estar fuertemente condicionada por los medios o las mediaciones a los que accede un individuo, el que pertenece a una determinada sociedad. En el caso de Correo del Sur, en Sucre, una forma de estudiar los modos en que se relacionan los individuos –podría decirse, una forma de estudiar cómo el poder se conserva, se muta y rota y determina ciertos hechos como verdades colectivas– es, considero, leer las notas editoriales y a los columnistas locales. Voy a arriesgarme a decir que, como politólogo, encuentro 3 formas de sustentar verdades colectivas en Sucre (y de este modo articular, organizar o politizar a la sociedad sucrense) y que estas, en la medida que la coyuntura lo dicte, se combinan: en primer lugar, la cuestión del carácter revolucionario de 1825 y un supuesto carácter “libertario” de la ciudad; en segundo lugar, la ubicación geopolítica de la ciudad (es decir, el hecho que Sucre sea capital y no sede, gracias a batallas perdidas que reivindican este hecho, como la Guerra Federal, la Asamblea Constituyente o La Calancha); y en tercer lugar, los “valores”, lugar donde entran en juego el papel de la religión católica, las tradiciones netamente sucrenses (o bien, la nostalgia por una ciudad “colonial” que pierde su esencia por la llegada de la tecnología pero también de gente de otras partes) y los sentimientos que tienen los sucrenses respecto de sus élites, sea que estas pertenezcan a la universidad, política o económica. Como se sabe, estas líneas no deberían servir de análisis político, sino sobre los 30 años de Correo del Sur. Las verdades colectivas descritas se canalizan por este medio que, considero, ha cumplido un rol fundamental en la sociedad sucrense y ha potenciado o disminuido hechos colectivos de conmoción. Digamos, por otra parte, que si existen instituciones que sustentan las verdades colectivas, Correo del Sur es el nexo entre las instituciones y la sociedad sucrense.

Tres décadas de Correo del Sur

Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua y columnista.

Cursaba el año 1998 cuando por razones de trabajo con el rector de la Universidad Simón Bolívar llegué a Sucre para también encontrar al amigo, entonces director del diario Correo del Sur, el incansable artista, sabedor y conversador sin mucho adjetivo de las cosas intestinas, copucheras, cosméticas e incluso cómicas de Bolivia: Jorge Suárez, por entonces, profesor, autor, conferencista, productor de vídeo-socio-documentales, viajero y Director del Diario del que hablaba ufana y elocuentemente ilustrando la relevancia informativa del periódico relacionada con el acontecer nacional e internacional de variada índole destacando valores de un tipo u otro, siempre entonados con altura, sapiencia y orgullo.

Suárez era incansable, ameno y relevante. Gesticulaba casi musicalmente. También era obvio que encontraba su trabajo de Director de un diario serio, importante y retador en un lugar de rica historia y sólidos antecedentes político-culturales como es la capital de Bolivia, su querencia de la época. Oía atentamente como pocos… con franca y alusiva expresión facial que combinaba sentimientos de pena, bronca, preocupación, frustración y dolor ante la inevitabilidad de saber a fondo tanto de la realidad nacional que diariamente tenía el compromiso laboral de exponer en Correo del Sur. En el fondo quizá le hubiera sido mejor ignorar o saber menos consuetudinariamente.

Jorge Suárez sabía por entonces que yo era columnista y me sugirió publicar en el periódico de sus desvelos, denuedos y satisfacciones. Lo que hice con gusto y sigo haciéndolo semanalmente porque Correo del Sur, ahora hablando del periódico en su treintavo aniversario, sigue teniendo la frescura, energía, determinación y objetividad informativa y difusiva que lo viene caracterizando nada menos que desde hace tres décadas… lo que en Bolivia no deja de ser admirable y meritorio porque se trata de un país, o circunstancia como diría el filósofo español José Ortega y Gasset, de contorsiones económico-político-idiosincráticas inverosímiles y donde, para empezar: la educación primaria, secundaria y terciaria pugna por ganar adeptos y presupuesto entre gobernantes y gobernados no solamente de Sucre y Bolivia, sino de allende las fronteras porque de eso también trata diariamente Correo del Sur.

Suárez me presentó a Marco Antonio Dipp, su colaborador de entonces y hoy por demás de merecido director de Correo del Sur. A propósito, el Director Dipp tuvo mucho que ver junto con Suárez en la fundación del diario El Potosí, de la ciudad de Potosí, trabajo incansable y productivo que realizaron de 1996 a 2001, año en que se fundó el periódico aunque Suárez murió a fines de los 1990. (Correo del Sur me invitó a escribir una nota necrológica in memorian lo que hice.) Ahora el periódico es un dechado de trabajo profesional donde el lector ve diariamente, en la edición digital que es la que muchos miramos en cualquier parte del mundo… a Bolivia y el mundo tal como son y hasta al desnudo... cubriéndolos ecléctica y eruditamente.

El periódico tiene hoy por lo general siete secciones: local, política, sociedad, deportes, etc., y ocho suplementos que deben satisfacer gustos por doquier. A mí personalmente me atraen “La gran siete” y “Puño y letra”… sin menoscabar el mérito de las demás. La Hemeroteca y su magnífico acceso es particularmente invitante y muy útil. En fin, que el trabajo y la fortuna informativa-cultural que derrama Correo del Sur continúe aportando al saber de un país que hogaño lo necesita más que nunca. ¡Feliz cumpleaños... 

René Antezana J.

Poeta y pintor, ex editor de “Puño y Letra” (1998-2000)

En una noche fatídica de 1998, el corazón le falló a Jorge Suárez. Unos pocos días antes, nos tomamos unas cervezas en la Repizza, junto con Edwin Guzmán, y él nos confesó un sueño –que luego supimos cierto con enorme tristeza– que era la premonición de su muerte. Jorge Suárez fue una de las más brillantes mentes que yo conocí, y aún más, un lector con una sensibilidad e intuición formidables. Su muerte dejó un enorme vacío en la literatura boliviana y también en el proyecto que él, como Director, había imaginado y desarrollado: el periódico “Correo del Sur”. En el tiempo que le tocó gestionar el periódico, consiguió que esta publicación tuviera no sólo una calidad de producción periodística que nada tenía que envidiar a las del eje central sino, también, formar a una nueva generación de periodistas que hasta hoy en día mantienen vivo su proyecto. Poco tiempo después de su fallecimiento, el buen amigo Marco Dipp me invitó a ser parte del equipo de periodistas para asumir el reto como editor de “Puño y Letra”, que Jorge lo editaba personalmente. Vaya desafío!! Poco tiempo después, nos trasladamos de oficinas a la plazuela Bolívar y se cambió el formato que es el que en gran medida se mantiene hoy. Han pasado 19 años de la muerte de Jorge, pero su legado está en el “Correo del Sur”, que cada vez que paso por Sucre, busco hacerme de un ejemplar. Y también, por qué no, del “Puño y Letra” que hoy lo edita Alex Aillón, con el cariño y la inteligencia de una tradición que nació en la mente y el corazón de un hombre que merece siempre nuestra memoria y cariño como lo fue Jorge Suárez. Mis entrañables saludos por el 30 aniversario a mis ex colegas y larga vida al “Correo del Sur”! 

Fray Jesús Pérez Rodríguez

O.F.M. Arzobispo emérito de Sucre

A mí, me constituyó Marco Antonio en un periodista sin serlo, pues me unió a excelentes escritores de opinión del pensamiento del periódico.

Por ello, le agradezco a él y a la directiva del Correo del Sur el poder anunciar a Jesús y sus enseñanzas siempre radicales.

Ha sabido conjugar, con la gran apertura que le caracteriza, que el periódico Correo del Sur sea un medio de comunicación valiente y claro, manifiesta diversas corrientes del pensamiento político, económico, ético y religioso. Esto no ha sido ni es fácil en nuestra sociedad.

Jesús de Nazareth es muy exigente extremadamente exigente. Paz y bien.

Paola Revilla

Historiadora

El 29 de noviembre de 1987 parece ayer y a la vez muy lejano. Treinta años desde entonces no han pasado en vano para el periódico de nuestra capital que, contra viento y marea, ha venido informando y moviendo opinión en cada uno de sus tirajes. Su existencia casi coincide con la de Bolivia en lo que tiene de vida democrática. El Correo, como lo llamamos los chuquisaqueños, deja huella cotidiana entre lectores que buscan minutos de sol en la Plaza 25 de Mayo, en medio de los trajines de oficina, en las comidas familiares de mediodía, entre tertulias de café, apis y salteñerías. El domingo, los repartidores levantan la voz en medio del silencio de una ciudad aún medio dormida: “Correooo”, y no falta en casa quien se levante a buscar las monedas para recibir la entrega. Bolivia no vive hoy tiempos sencillos. La existencia de este diario interpela a recordar la importancia de la defensa la libertad de expresión por la que lucharon quienes nos precedieron. Estar bien informados es un derecho primordial e inalienable para el ejercicio de nuestra ciudadanía, de la vida en democracia. Feliz aniversario Correo del Sur.

Barcelona, 21 de noviembre de 2017

A los 30 años de Correo del Sur 

Alex Salinas

Crítico literario

Una mañana un joven se aproxima al puesto de periódico, lee los titulares del día pero levanta y paga por un ejemplar del día anterior. Detrás de él, una persona pequeña y entrada en años (era el director del periódico) salta para hacerle notar su error. Joven, le dice, se está llevando un periódico pasado. El muchacho, algo sorprendido, le responde que no, que ese era precisamente el ejemplar que estaba buscando, el que contenía el suplemento literario de la semana. Esta escena, ocurrida aproximadamente hace un cuarto de siglo, resume de alguna manera mi relación con este periódico, ir más allá del aspecto utilitario del mismo, el buscar y encontrar la parte de sus páginas que le correspondan uno, que lo interpelen sobre su estar en la ciudad, también sobre las elecciones del futuro. Después, a la distancia, sus páginas fueron también la manera de seguir siendo parte de la tribu, de desdoblarse para continuar estando en otro clima y otra geografía. Sin embargo, vuelvo siempre a esas páginas que creo me pertenecen, no las que te informan sino de las que te apropias, las que permanecerán en la memoria al día siguiente, donde, sin jerarquías ni provincialismos, se dialoga con las ideas y las formas literarias del mundo, donde, en afortunados momentos, se despliegan las formas artísticas con las que los chuquisaqueños, de residencia o nacimiento, nos imaginamos, nos construimos y también nos deformarnos, acercándonos a la oscuridad y la intemperie. Son los signos que quizá permanezcan mucho tiempo después de que nosotros hayamos partido. En el imparable tránsito de las páginas de estos 30 años, me siento afortunado de haber sido parte de este flujo, de insertarme y, sobre todo, perderme como lector en el exquisito placer de las dudas y las preguntas, en las formas de un Sucre a veces celebrado, otras veces sufrido, casi siempre deseado e imaginario. Son las imágenes que anteceden y configuran, aun sin desearlo, a la ciudad que no veremos nunca.

Correo del Sur

Gonzalo Mendieta Romero

Escritor

Pensé que la primera noticia que tuve del periódico Correo del Sur era vergonzosamente tardía, pero descubro que el periódico cumple treinta años, así que me desentiendo, afortunado, del rubor. Eran tiempos (los años 80) en los que su director fue don Fernando Ortiz Sanz, un destacado diplomático y poeta chuquisaqueño, autor del poema Canto de los oasis de la noche. La primera visita que hice a Sucre, cuando aún (en los años 70) se viajaba en ferrobús allí desde La Paz, fue para alojarme en su casa por mi parentesco con su esposa, Julia Romero Álvarez García. Entre las brumas de la primera niñez, recuerdo la casona, cercana (?) a una de las esquinas de la Plaza 25 de Mayo. Ortiz me parecía un hombre hermético y ríspido, aunque años después ese su poema me reconciliara con él. Siempre es ocasión de liberarnos de un prejuicio o de un juicio incompleto.

Como parte del grupo que lleva el sello de la familia Canelas de Cochabamba, Correo del Sur proviene de ese linaje de periódicos que se fundaron entre los años 20 y 40, bajo la égida de personalidades como Demetrio Canelas o su hermano, Julio César Canelas, cultores de un liberalismo que hoy quizá definiríamos de élite, aunque fuera más fruto de las diferencias trágicas del país que de las opciones políticas de la gente. Correo del Sur expresa ese periodismo ideado para superar el pasquín partisano, intentando arbitrar las duras contiendas locales con algo de técnica, sosiego y distancia.

Cuando escucho esa perorata escéptica que dice que la verdad no existe, y que por eso hay que habituarse a que la remplace algún capricho, vuelvo a esos que imaginaron ideales que nos trascienden y que pueden sacarnos de nosotros mismos, y devolvernos al bien común. Allí es donde espero que Correo del Sur siempre procure estar.

Existencia fructífera

A. Germán Gutiérrez Gantier

Analista y ex alcalde de Sucre

En una sociedad en la que no existe un periódico, se produce una ruptura dramática en la comunicación entre sus miembros, que alternativamente encuentran otros medios, pero que sin embargo, no han podido reemplazar su existencia.

Sucre tuvo el infortunio en la mitad del siglo pasado de no contar con un medio de comunicación escrito durante varios años, hasta que un grupo de ciudadanos visionarios asumieron la gravedad de esta ausencia y fundaron el periódico Correo del Sur, como una forma indiscutible de contribuir al desarrollo de Sucre por 30 años ininterrumpidos.

Razón más que suficiente para felicitar al Director y a todos quienes son parte de tan importante medio y augurarles muchos años de vida al servicio de Sucre.

Treinta años. ¡Salud!

Carlos D. Mesa Gisbert

Columnista, historiador y ex presidente de la República

Correo del Sur es hoy un periódico de referencia en el país. Se dice fácil, pero no lo es. Tradicionalmente los diarios de mayor influencia en Bolivia son aquellos que se publican en el llamado “eje troncal”: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Conseguir una “descentralización” informativa para recoger la perspectiva de otros departamentos es una necesidad que permite ampliar el espectro informativo y ocuparse de cuestiones de carácter regional y local, normalmente olvidadas en la perspectiva de nuestros principales centros urbanos.

Pero el caso de Sucre suma esa necesidad a una evidencia, se trata de la Capital Constitucional de Bolivia y sede del Órgano Judicial, como tal es generadora de noticias que además de la cuestión referida a la actividad de la ciudad y el Departamento, tienen una trascendencia nacional. La doble capital histórica, primero de la Audiencia de Charcas en el periodo colonial y hoy de la República, fue el centro del pensamiento y del periodismo que nació en sus calles con pasquines, los llamados “papelones” y manifiestos manuscritos que circulaban en La Plata antes de la independencia. Ni que decir tiene que el periódico pionero de la República El Cóndor de Bolivia nació y se publicó en tiempos del Mariscal de Ayacucho en la ciudad conocida entonces como Chuquisaca.

Correo del Sur es, desde hace treinta años, el legítimo heredero de esa rica tradición. Bajo la batuta equilibrada y seria de su director Marco Dipp, sus páginas son un referente de bienhacer periodístico, con una combinación adecuada entre el ritmo de la noticia nacional e internacional y los temas locales, que le dan sentido al interés de su comunidad de lectores. Para quien quiera encontrar sus contenidos más allá de las calles capitalinas, está su edición en línea que desarrolla lo fundamental de su tarea (cada vez más relevante como el medio del presente y del futuro). Su equipo de periodistas ha convertido al Correo en el símbolo del periodismo escrito de la Capital.

Hace tres décadas parecía una apuesta incierta, lo fue en realidad, pero el grupo empresarial que se arriesgó tuvo razón y cuenta con un vástago del que puede sentirse realmente orgulloso. En este medio se encuentra un periodismo que nada tiene que envidiar a los grandes periódicos nacionales, cuenta con una opinión serena y responsable, y un grupo de columnistas locales y nacionales que complementan esa tarea.

Como parte de quienes contribuimos con nuestras ideas, en mi caso a través de mi columna Columna Vertebral, no puedo menos que sentir gran alegría de poder celebrar tres décadas de buen periodismo en este entrañable periódico.

Homero Carvalho

Escritor

Correo del Sur estará siempre asociado a Jorge Suárez, un gran escritor boliviano que, por encima de las mezquindades literarias, supo brindar lo mejor de su sabiduría en dos inolvidables talleres de escritura creativa que dirigió en Santa Cruz de la Sierra y luego en Sucre, al mismo tiempo que dirigía el periódico por antonomasia de la capital de Bolivia. Fuimos muy amigos hasta el día de su muerte y además de aprender sus sabias lecciones literarias, también aprendí mucho de periodismo. El año 1998 fui designado director del periódico La estrella del oriente, de Santa Cruz y lo llamaba para que me aconseje cómo titular una noticia o cómo escribir un editorial acerca de un tema determinado. Años después, entre el 2006 y el 2007, viví en Sucre realizando una investigación sobre la Asamblea Constituyente y me hice amigo del director de Correo del Sur, Marco Dipp, y de varios de sus periodistas, especialmente del área cultural. Desde entonces publico algunas veces en el suplemento Puño y letra, uno de los pocos que sobreviven en una prensa acostumbrada al escándalo y a la crónica roja. Correo del Sur es un periódico que nos irradia un periodismo diferente, responsable y culto. Larga vida amigos míos.

Claudio Ferrufino

Escritor

Correo del Sur… 30 años. Recuerdo cuando Jorge Suárez estaba allí y se abrían puertas nuevas para escritores jóvenes. Cuando se remozaba la noticia y el optimismo creaba prensa que felizmente ha durado hasta hoy. Con Puño y Letra, la cultura se niega a morir. Mientras los espacios culturales se cierran, reducen, politizan, este suplemento de Correo del Sur se mantiene terco, estoico, con halo y hálito que desdicen el gris en derredor. Pues… bien y felicidades. Que siga.

Saludo conmemorativo

Mons. Jesús Juárez Párraga, sdb

Arzobispo de Sucre

Esencialmente, la misión del cristiano es comunicar. Antes de que Jesús subiera al cielo, dejó su último mandato: “Vayan por todo el mundo y comuniquen la Buena Noticia a toda la creación’’’ (Mc. 16, 15)

La Buena Noticia que Jesús nos ha anunciado es el inmenso amor de Dios para con nosotros, que se expresa en cada aspecto de nuestras vidas, familia, amigos, colegas, sociedad, país….. y también a través de todo lo que somos y vivimos. Dios se nos comunica en una infinidad de formas para que cada uno de nosotros pueda discernir su Voluntad en nuestras vidas.

Con motivo del 30° aniversario del trabajo del Periódico Correo del Sur, es bueno que recordemos nuestra misión de comunicadores. El Papa Francisco nos dijo durante la Jornada Mundial de la Comunicación Social de este año, que todo aquel que tienen bajo su responsabilidad el Informar, se parece a un Molino, donde se muelen las noticias para ofrecerlas a los demás y que el que tiene a su cargo un Molino, debe ser responsable de escoger el trigo de la cizaña para ofrecer la verdad como un pan tierno. Es por eso que nos ha llamado a no dar protagonismo al mal y al sensacional! sin o sino a ofrecer a todo el mundo narraciones marcadas por la lógica de la Buena Noticia que es Jesús y su mensaje de amor.

Comunicar la Buena Noticia en nuestros días no es fácil, Implica mucha valentía, implica ser muy honesto, ya que la tentación de comunicar solamente aquello que se vende o aquello que no me va a traer problemas con los poderosos, es una tentación muy grande. Y sin embargo, como cristianos estamos llamados a vencer estas tentaciones y tantas otras parecidas, para poder comunicar esperanza, con verdad y claridad. Estamos llamados a comunicar fe y amor, sin cerrar los ojos a la realidad que de por sí, muchas veces, ya es tan dura, triste, dolorosa…. injusta.

Que Dios bendiga el trabajo que realizan en el competitivo mundo de la comunicación. El Correo de Sur debe continuar informando lo que pasa en nuestra sociedad y en el mundo con verdad, seriedad, con el compromiso y la honestidad que les caracteriza. Que nunca se desanimen de hacer un trabajo objetivo e imparcial, sin otro interés que el de comunicar los hechos de la manera más transparente que puedan hacerlo.

Es mi deseo, que usted, Sr. Director y periodistas de Correo del Sur, que tienen como misión comunicar, puedan hacerlo con honradez y valor, que puedan vencer las tentaciones de la comunicación de hoy y que puedan hacer de su Molino, un medio para la fe, la esperanza y el amor, para que todos los que les leemos, podamos encontrarnos con la verdad y conocer la realidad y encontremos en sus páginas “motivos para seguir creyendo”. Personalmente quiero agradecer la cobertura que nuestra Iglesia de Sucre encuentra entre sus páginas al difundir las actividades y programas pastorales con los que queremos anunciar los valores del Reino que Jesús, el gran Comunicador, nos dejó.

Que Dios les bendiga y muchas felicidades en este importante acontecimiento de su medio periodístico.

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