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Rasgos del sucrense: El "sunchuluminaria", culto, comprometido y conservador

25 Mayo 2018Sucre/CORREO DEL SUR
Rasgos del Sucrense

Rasgos del Sucrense

Ávido por la información, buen conversador, vivaz, educado, muy caballero, diligente, galante, destacado por colocar apodos, orgulloso de su historia, sus tradiciones, comida y música. Así es el sucrense, por lo menos desde el punto de vista de algunos investigadores, historiadores y tradicionalistas.

El historiador y tradicionalista chuquisaqueño Felipe Medina sostiene que los sucrenses son personas ávidas por el conocimiento y caracterizadas por su buen comportamiento, caballerosidad y galantería, que devienen de su costumbre leer.

Medina afirma que para hablar del sucrense primero habría que revisar la historia entre 1875 al 1925 ó 1930, época considerada “de oro” debido a la avidez de sus habitantes por la lectura, lo que llevó a Sucre a realizar un gran aporte al pensamiento nacional, a la intelectualidad, con literatos, pensadores políticos, filósofos y escritores. “Es en ese lapso de tiempo cuando emerge esto de la ciudad cultura”, destaca.

Por eso mismo, en la década del 70 del siglo XIX la ciudad contaba con una docena de periódicos entre semanarios, mensuarios e interdiarios, lo que continuó hasta 1930 más o menos.

Agrega que después de los años 40, “hay un vacío tremendo” y por poco desaparece la información en prensa en Sucre, con la salvedad de contados semanarios.

A partir de esos antecedentes, Medina se atreve a tallar el perfil del sucrense, a quien considera “ávido por la información, buen conversador y eso quizá es una de sus mayores características, siembre vivaz, nunca se queda atrás y también es una persona de buena educación, muy caballero, diligente hasta en afán de figuración cuantas veces”.

Este es el rostro bueno. El “rostro malo” del sucrense es el “sunchuluminarismo”, es decir, “es muy emotivo en un momento, pero después se pierde. Pero esto no es lo común, lo cotidiano por supuesto, ¿no? Como toda persona tiene derecho a soñar, tiene derecho a visionar metas y objetivos”, remarca.

Otro aspecto negativo del sucrense, según Medina, es la envidia. “Si bien por un lado somos personas vivaces, diligentes, bastante cultos, educados, también hay esta otra tara que entiendo que hasta ahora no termina de superarse, pero esto en algunos segmentos sociales por supuesto, no es la media general de todos los habitantes”, subraya al añadir que este rasgo también fue una característica hace 100 años, según pudo encontrar en documentos históricos.

 

UN CIUDADANO DIGNO

El también historiador e investigador chuquisaqueño, Joaquín Loayza, indica de manera muy sinóptica que el tipo humano del sucrense como en cualquier otra sociedad del mundo es variado, aunque existen ciertas pautas que le diferencian de otras sociedades.

“Lo primero que resaltaría como carácter común en esta época es que el sucrense denota una gran dignidad frente al poder, la historia y los desafíos con el futuro que puede planteársele”, resalta.

Añade que así como sabe recibir dignamente los resultados de una coyuntura o un contexto determinado, lo que se vio en los últimos diez años de manera sobreabundante en la lucha por la Capitalidad Plena y ahora en la defensa de la integridad territorial y sus recursos naturales.

El sucrense también saca a relucir la dignidad para aceptar su pasado esplendoroso, no sólo por el 25 de Mayo sino desde mucho antes en la historia republicana.

En segundo lugar, Loayza destaca como rasgo el compromiso del sucrense con el país y sobre todo con los grandes valores de la humanidad como la justicia y la igualdad.

Por otro lado, agrega que una debilidad de la personalidad en general del sucrense es que muchas veces no desarrolla sus aspiraciones de manera constante, por lo que desde el criollismo o el mestizaje se le vino a denominar “sunchu-luminaria”, es decir, “nos emocionamos por un momento y luego dejamos que las cosas transcurran sin que nos importe demasiado”.

El investigador chuquisaqueño Juan José Bonifaz señala que del sucrense se pueden decir muchas cosas, afirmar por ejemplo que es un patriota soñador, un Quijote que arma castillos en el aire pero no persevera; por eso le dicen “sunchu-luminaria”. “Somos creadores de grandes ideas, grandes proyectos pero, a los locos no les cree nadie y, además, jamás se juntan…”, dice al insinuar otro denominativo popular que adquirieron los habitantes de esta tierra por la presencia del “Manicomio Pacheco”.

Es culto, genial, pero conservador y avaro, tiene alta autoestima y cuida sus modales, lenguaje e imagen. Es pobre pero honrado; cuida su apellido como un valor patrimonial inviolable. Su juventud es rebelde, un ejemplo de moral heroísmo y patriotismo, se cuentan por miles los héroes no sólo en guerras internacionales, sino en los conflictos internos y enfrentamientos políticos, recuerda Bonifaz. “Se puede acusar a muchos compatriotas de renunciar a los derechos marítimos de Bolivia, pero no a los sucrenses y otros pocos, que se negaron hasta el final a  aprobar el Tratado de 1904”, remarca.

De manera más singular describe el profesor Luis Ríos Quiroga, investigador de la literatura y el folclore boliviano, al habitante de esta tierra. Lo hace en su libro “Bohemia sucrense, pensamiento y obra”.

“El sentimentalismo romántico y ensoñador tiene que ver mucho con las letras de cuecas y bailecitos del cancionero popular, como también con la música de ritmo suave y delicado, que expresa las gamas de pasión del sucrense”, versa uno de los párrafos del autor.

Sostiene que la epopeya del 25 de Mayo de 1809 “inculcó tremendo orgullo a los sucrenses quienes para la fecha cívica departamental suelen cantar y bailar el bailecito A Sucre que evoca las glorias heroicas de Chuquisaca”.

Otro rasgo del sucrense es su simpatía para poner sobrenombres; un par de ejemplos lo da el escritor chuquisaqueño Tristán Marof en su obra titulada La Ilustre Ciudad, en la que destaca los apodos de personajes típicos como el Wallpa Pecho, el Ch’ulla Tórres y el Diablito Gumiel.

TRADICIONALISTA

El sucrense también es tradicionalista, así lo demuestra con su música y comida típica.

Su melancolía, alegría, galanteo y más toman cuerpo en la música chuquisaqueña que hoy en día es el resultado de la transformación de tonalidades y letras por el paso de varios siglos y la incorporación continua de elementos propios de distintas épocas.

En materia culinaria, sin duda el primer ingrediente que salta a la mesa del sucrense es el ají, casi indispensable en la comida de la región donde este producto es uno de sus fuertes, considerándose líder del sector, tanto en el tipo rojo, como en el amarillo.

En cuanto a refrescos y postres, es muy sucrense el jugo de tumbo, una fruta que también está presente en los postres como el helado artesanal.

 

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