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Centros culturales alternativos con brazos abiertos a los independientes

28 Enero 2018Mariana Calizaya Vargas
PROYECTOS. Una vista de Sucre desde Qaway -Mirar, situado en el templo de Santo Domingo, que ofrece artes y gastronomía.

PROYECTOS. Una vista de Sucre desde Qaway -Mirar, situado en el templo de Santo Domingo, que ofrece artes y gastronomía.

PROPÓSITO

Todos los espacios culturales alternativos de Sucre coinciden en que su propósito es coadyuvar con la actividad independiente de artistas en diversas ramas de la cultura y la creación de nuevas propuestas.

En los últimos años, los espacios alternativos de arte y cultura en Sucre han tomado fuerza extendiendo sus brazos a los artistas independientes que no siempre pueden ocupar teatros o sitios administrados por la Municipalidad o instituciones. CORREO DEL SUR visitó los centros culturales que envuelven a quien pase por sus ambientes con su propia magia y a su manera.

Teatros y edificios destinados al arte, por lo general cerrados, son el problema con el que los artistas tropiezan constantemente. Se escuchan quejas en reiteradas oportunidades, y es justo ahí cuando los centros culturales alternativos y de emprendimiento privado ceden sus ambientes para dejar volar la imaginación de las propuestas independientes y autogestionadas, que es en lo que todos coinciden sin dudar.

“RESISTIR E INCOMODAR”

La primera parada de CORREO DEL SUR es “El Mercado” de la calle Olañeta Nº 111, allí no hay papas ni cebollas y es recibido todo aquel que desee disfrutar de un espectáculo diferente y hasta irrepetible, con cariño, así como tratan las caseritas de cualquier mercado.

El ambiente es modificable, un día pueden encontrarse versos y al otro, ciclos de cine o generarse debates. Para los propietarios, es un barco que transporta en libertad a diversas latitudes.

Carmen Julia Heredia y José “Pepe” Alberto, vocalista de la banda La Logia, llevan el timón, aunque El Mercado nació con el grupo Feministas Callejeras que autofinanció el espacio concebido desde su ideología y como un espacio femenino, donde las diferencias sociales no son discriminadas, explica Carmen Julia.

“Nos pareció genial ponerle un nombre como ese. Lo que no queríamos es encontrar un espacio de élite. Nuestros mercaditos no son de élite. En Bolivia y Sudamérica son lugares muy diversos; la música también tenía que ser concebida así, el espacio tenía que ser concebido de esa forma, no podíamos gastar mucho dinero, sino tener el concepto feminista y desde un punto de vista sociológico de cómo concebimos el arte en medio de todas estas contradicciones”, destaca.

La característica es precisamente su ideología feminista marxista y desde esa mirada se ponen a consideración obras de teatro, cine, música, fotografía, pintura, subastas de obras, danza y talleres en diferentes ramas bajo la concepción de “hazlo tú mismo” para “hacer resistencia” al sistema capitalista que, en su percepción, devora el arte.

El Mercado pretende empaparse del medio en que se desenvuelve. Pepe acota que cualquier artista que solicite un espacio debe presentar un repertorio con al menos un 50% de sus creaciones, ya que otra de las políticas es fomentar a la producción y no sólo el entretenimiento, para “popularizarlas” desde sus balcones, sus paredes y hasta la cocina. Los artistas emergentes, de sobremanera los locales, tienen las puertas abiertas.

Su lema es “Resistir e incomodar”. “Incomodas a una sociedad de clases, racista, homofóbica y nos parece importante el arte como un instrumento para interpelar e incomodar a la sociedad como la que vivimos”, añade Heredia, por lo mismo, los costes son accesibles tanto en talleres y actuaciones con el propósito de que todos participen.

“El Mercadito” como se lo conoce de cariño, cumplió su segundo año en octubre de 2017 y en ese lapso, ha patentado ciertas actividades que llaman la atención como el “Micrófono a corazón abierto”. Luego de cantar una canción o leer un poema de su autoría, es premiado con un “anticucho del sagrado corazón”, una opción de su gastronomía tradicional.

Otra actividad que va tomando fuerza es “De la cocina al escenario” los artistas que actúan preparan bebidas y cocinan para el público. Y para no olvidar lo vivido, está “La Yapita”, un boletín bimensual con las actividades realizadas, entre otras que ya son una marca.

Para llegar realmente a todo público, ambos gestores maquinan la idea de El Mercado Ambulante, que podría ponerse sobre ruedas este año.

Oferta para los caseros

“La Caserita” es la bebida más requerida de este sitio, cuya preparación se basa en singani, soda y yerbabuena, una combinación que coadyuvó a la recuperación del consumo del singani, aseguran.

También se busca el macerado de frutas de temporada, chicha natural o caliente con romero, y el ajenjo que es su más reciente entrega, elaborada por Pepe.

Ya cerca al Carnaval, quieren recuperar las “mistelas”, cocteles de diferentes sabores que se bebían en las chicherías, y no están lejos de crear una bebida a base de chocolate.

“EL TECHO SIN LÍMITES PARA COBIJAR TUS SUEÑOS”

En el centro de la Capital, la actividad citadina puede descansar en los verdes jardines y el amplio patio del espacio cultural “La Guarida”, un emprendimiento privado que nació en julio de 2017 con Cintia Dávalos, Evangelina Navía y la actriz Mercedes “Piti” Campos.

En La Guarida, un pasillo da la bienvenida y conduce directamente a los jardines. Casi al medio, se puede percibir una especie de escenario al aire libre, que genera una sensación de ser parte de él. Aunque si se busca algo más íntimo para la familia o los amigos, se puede habitar la cafetería en un salón todavía más acogedor.

“Se llama La Guarida porque creemos que es un espacio que te cobija, como que te da el techo, pero un techo sin límites para cobijar tus sueños, tus ganas de hacer arte y cultura”, expresa Evangelina.

La copropietaria relata que ella y sus dos amigas coincidieron en el mismo sueño de ofrecer un lugar alternativo para darle una mano al arte y la cultura que se generan en Sucre, en Bolivia y, por qué no, en otros horizontes del mundo.

Si bien pretende llegar a todo público, La Guarida prioriza las actividades destinadas a la niñez, considerada una población esencial para elaborar y fomentar el arte, es así que por lo general tiene más oportunidades para desarrollar sus talentos, mejorar sus relaciones interpersonales y abrirse al mundo sanamente desde una variedad de temáticas envueltas de teatro. En ocasiones también se buscan alianzas con grupos e instituciones para jóvenes, adolescentes y adultos.

La Guarida presenta su cartelera mensual cuyo contenido es mixto en cuanto a expresiones artísticas y de entretenimiento; no obstante, lo escénico es su fuerte.

Entre las actividades periódicas se puede destacar al “Mercadito alternativo” que se desarrolla una vez al mes con emprendedores locales y artistas creativos que quieran mostrar sus propuestas artesanales, considerado también como momento de interrelación entre la veintena de artesanos que componen la feria.

Si lo que se busca es pasarla en familia y fuera de casa, La Guarida se pone juguetona en los sábados familiares en horario de la tarde con show de títeres, cine infantil y otras propuestas enmarcadas en lo nuevo, lo diferente o lo desconocido, que deje una huella especial.

Las recetas de la Abue

En aquel “rinconcito” también se puede tomar un café o un té para relajarse; todo está hecho en casa y con recetas de la abuelita. Hay una gama de delicias, desde una tarta de manzana, una torta de chocolate y su popular sándwich de pesto, sólo por mencionar algunas.

Los vinos y las cervezas también son artesanales, en la oferta no figuran las gaseosas industriales, pero este año el trío de emprendedoras presentará su propia soda.

La atención de la cafetería es de martes a sábado, desde las 17:00, en la calle Azurduy Nº 118. Esta gestión pretenden ampliar el servicio hacia la calle para que una mayor cantidad de personas se acoja allí.

“Wayra” un proyecto para impulsar

A las propuestas de La Guarida se añade Wayra que traducido del quechua significa “viento”. Es un proyecto de formación de artes escénicas de Piti Campos, quien explica que surge en continuidad del Laboratorio de Artes Escénicas LATE que se desenvolvía en un ambiente del convento de las hermanas Carmelitas de Santa Teresa, pero con la apertura del museo religioso, tuvo que cerrar.

La nueva propuesta que empezará en febrero aspira a seguir impulsando la formación en teatro con diferentes sectores etarios.

“ESPACIOS PARA CONTAR HISTORIAS”

Para descubrir la magia de la Ciudad Blanca mirándola desde un lugar especial, está Qaway, ubicada justo en la iglesia Santo Domingo. Es un sitio dedicado a la gastronomía, el servicio de café con su toque particular y por supuesto arte, su motor.

El proyecto nació en 2015, con Daniel Aguirre, a través de un festival de artes para visibilizar los espacios patrimoniales y, más adelante, en diciembre de 2016, el mismo Aguirre se animó a crecer con otro tipo de ofertas, precisamente en Qaway ("mirar" en quechua). Otra actividad económica similar le antecedió por un corto tiempo.

El viaje que sigue su curso, empezó en un barco, el de “Novecento, sólo el mar”, una obra de teatro que relata la historia de un hombre llamado Novecento y que es contada por su mejor amigo, desarrollada entre la migración de Europa a América, en 1900.

Inicialmente, la cúpula del templo era el lugar perfecto para la puesta en escena que permitiría dar la impresión de estar en un barco y facilitar una experiencia sensorial, agrega Aguirre, quien se dedica a la producción teatral con plataformas de música en vivo con su elenco “Escénico giroscopio”.

Por la reducida capacidad de la cúpula, la obra se trasladó al coro de Santo Domingo, readecuado a las necesidades escénicas. Una vez terminadas las misas, el barco está listo para abordar.

Qaway, aparte de “mirar” también significa “cuidar”, dice Aguirre, por eso se dedican al reciclaje y al cuidado del mismo edificio eclesiástico. Por ejemplo, las mesas y sillas están hechas de palés reutilizables.

Y ¿qué hay para mirar?, no sólo teatro, pues espera desde lo más alto una vista impresionante de Sucre, uno se siente más cerca del Sica Sica y el Churuquella y la brisa es más fresca.

Entre la variedad de la oferta, Aguirre remarca que Qaway es un proyecto que quiere eliminar la gratuidad de las presentaciones a la que una gran parte del público está acostumbrado.

“Hay un problema muy grande en Sucre que es que las instituciones públicas, sobre todo, están mal acostumbrando, no están generando públicos. Toda la actividad es gratuita. El público tiene que aprender a reconocer el trabajo del artista y es terrible porque la gratuidad cada vez quema más, mata más en todo sentido la actividad de todo lo que Sucre vive porque tiene un potencial turístico”, señala.

Ocupar el templo religioso tiene un costo de alquiler, otra de las razones para evitar las presentaciones de ingreso libre. Pese a ello, las nuevas creaciones nunca dejan de maquinar. "Nosotros soñamos y usamos estos espacios para contar historias”, acota el gestor cultural.

Este año Qaway apunta a la formación mediante talleres en diferentes ramas, con artistas nacionales. Además de la creación de tres espectáculos dirigidos a jóvenes; uno de ellos es “El Viaje”, basado en la novela gráfica de Edmond Baudoin con  el mismo nombre.

Por otro lado, se acercará más a las unidades educativas, para las que presentarán exposiciones interactivas, aunque lo más relevante está en puertas: la inauguración del observatorio astronómico para disfrutar de una muestra cósmica.

Mirar y disfrutar

Qaway abre sus puertas de martes a domingo, de 9:00 a 21:30. El mirador está siempre disponible; el sitio patrimonial es mágico y único en su interior.

Son buenas opciones un café acompañado de un pie o la gastronomía vegetariana, un plato a la carta y algunas bebidas con alcohol en mínima cantidad, por tratarse de un templo religioso.

Los talleres de yoga son parte de la actividad regular del lugar, y así como en otros sitios, otros artistas del medio son bienvenidos para ofrecer sus propios talleres, sin importar la rama.

UN LUGAR PARA GENERAR NUEVAS IDEAS

La arquitectura patrimonial no deja de ser un atractivo. La residencia de Daniela Carrasco es un ejemplo y se ha convertido en una casa para todos los amantes de las muestras artísticas, especialmente de la música. Termitero se llama la propuesta de la joven propietaria, junto con su familia, que cumple su primer año este mes.

Considerado también un espacio cultural, el Termitero es una vivienda que se remonta al pasado colonial con toques de hoy, una mezcla de color, con algunos objetos anticuados que no dejan escapar la actualidad. Los muebles son de la casa, algunos objetos decorativos fueron donados por los amigos o hechos por los mismos artistas.

“La idea del espacio cultural surge de un hecho familiar, este lugar, que es la casa de todos, fue invadido por termitas, estaba a un pelo que se destruya todo, y en esa idea de reconstruir la casa, nació la idea de hacer el espacio cultural porque toda mi familia siempre ha estado vinculada a la música. Coincidimos en que era nuestro estilo de vida y decidimos abrir las puertas de nuestra casa para generar este movimiento”, relata Daniela.

En enero de 2016, una feria de literatura y de producción independiente abrió la idea del Termitero para acoger a las propuestas autogestionadas.

En este punto, Carrasco comenta que la cultura de Sucre está dominada por los espacios municipales e institucionales, “que si bien te ofrecen algunas cosas, también te limitan”, razón que impulsa aún más a ofrecer sus instalaciones a varios artistas que “creen en la autogestión y en las propuestas alternativas”, en su mayoría jóvenes.

“Nuestro objetivo es constituirnos en un espacio que pueda generar ideas nuevas, que conspire y se pueda producir nuevas cosas”, apunta, al recordar que ya tuvieron varias experiencias con actividades feministas y anarquistas con el fin de posicionar ideas y plantear criterios.

El Termitero está pensado además, para la actividad direccionada a niños y jóvenes, poblaciones que Carrasco considera como olvidadas, y es desde esa mirada que busca fomentar el arte como una forma de vida, pero inclinado más hacia la música con talleres de canto o instrumentos.

Pese a esa facilidad de encontrarse con la música, en su primer año se recibieron muy bien los cursos de teatro, de serigrafía, cine, diseño creativo o de gastronomía, entre otros, con la libertad de expresar lo que se plantea en cada serie.

La apertura es desde las 16:00, de jueves a sábado con opción de apreciar algún tipo de espectáculo nocturno; en ese caso, se establece un costo, con la convicción de ir “contra la gratuidad”, recuerda Daniela. En su nueva etapa, se planean un sinfín de conciertos de artistas internacionales.

Deleites para el paladar

Escuchar, observar y relajarse en tertulia es una opción, siempre y cuando el paladar también la pase bien. Las pizzas de este espacio alternativo son una fuerte y tentadora elección aunque no se quedan atrás los sándwiches. Entre las bebidas destacan el mate de jengibre y los combinados con ese elemento, el ingrediente favorito. El café a la olla del Termitero es muy particular que se distingue entre una oferta que también estradicional en el medio. La dirección es calle Grau Nº 531 y la actividad reiniciará en febrero.

Suena “La Quimba” ¿Bailamos?

El telón del recorrido se cierra con La Quimba, que se instauró en Sucre hace siete años, precisamente como un espacio cultural con la intención de generar una alternativa diferente para artistas y para quienes gustan apreciar el arte y la cultura diariamente, explica su propietario y gestor cultural, Francisco Barrios junto con Cecilia Pino.

En La Quimba, incluso a lo lejos, se escuchan los acordes de la música; el ambiente es pequeño en dimensión, pero grande de corazón. Al ingresar se observan instrumentos de cuerda y de percusión como parte de la decoración, mientras unos duendes parecen vigilar desde lo alto todo lo que sucede en su interior.

El nombre hace alusión a la quimba, la parte de la cueca que permite el encuentro cercano de la pareja que interpreta el baile y en ese espacio pequeño “está su encanto”, continúa Francisco. Allí y en un escenario también íntimo se desarrollan conciertos de música, presentaciones teatrales de literatura y otros, que son compensados con aportes del público.

“La Quimba es un encuentro de gente, de artistas, de amigos y de energías que tiene mucho que ver con la música, que en este caso es la cueca; La Quimba también es música, porque la presencia musical es importante, no sólo de fondo sino para hacerte sentir cosas cuando estás ahí”, remarca.

La ideología del espacio es el respeto a la madre tierra como hogar, motivo por el que se incentiva al reciclaje de pilas usadas para canjearlas por consumo, concientizar sobre el racionamiento del agua con mensajes y otras actividades similares.

Se realizan también k’oas los primeros viernes de mes, en agradecimiento a la Pachamama donde se comparte chicha, música y acullico de coca en presencia del Ekeko.

Como espacio cultural, sin embargo, intenta ser creativo con los elementos que están alrededor y son parte de la cultura como los billetes de alasitas que se convierten en “quimbitos”, se obsequian en diferentes temporadas del año, luego en su mes aniversario, agosto, tienen valor para consumo.

A lo largo de su experiencia, se llevaron a cabo una variedad de talleres y propuestas de otros artistas que le permitieron seguir vigente. Como propios proyectos se conocen el taller permanente Zerengueti, de construcción de instrumentos de percusión y la marca de diseño textil y artesanía “Apasanqa” en algodón y en telas de aguayos, tejidos naturales y otros.

Rumbo a su octavo año, anunciaron los proyectos de plantaciones de árboles, concurso de microcuentos y la conformación de una comunidad de música nativa alternativa.

Su gastronomía es tradicional

Considerado también un espacio gastronómico con la visión de mantener las tradiciones con comida criolla, pero poniendo su toque particular, se pueden encontrar el ají de fideo, pique a lo macho, sullcka, anticuchos y su más reciente incorporación la phisara de quinua. Infaltables la tutumera quimbera, el ponche de vino, chicha, entre otros varios, sin olvidar los postres.

Abierto de martes a jueves de 18:30 a 1:00 y viernes y sábado de 18:30 a 3:00. Su ubicación: calle Grau Nº 238.

Artistas como Camila Urioste, escritora, dramaturga y Premio Nacional de Novela 2017, remarca la importancia de estos sitios que no existen en otros países, esencialmente en los de tipos religioso.

“Es importante tener un espacio gestionado por artistas porque muchas veces lo que tienes en los espacios oficiales, municipales en todo el país es que lo gestionan personas que no tienen idea de lo que es el arte. Pueden tener grandes intenciones, pero no comprenden realmente la forma en que trabajan los artistas”, señala.

El guitarrista Sebastián Blumberg, miembro del Cuarteto de Fuego y del Dúo Ignis, rescata la importancia de su permanencia que permite consumir cultura desde nuevas experiencias y de propuestas nacientes.

“Para un artista, más si busca darse a conocer, es titánico, por no decir imposible, el trabajo de conseguir un espacio donde pueda considerarse su propuesta. Ya que los espacios tradicionales y de "prestigio" exigen que el artista tenga una trayectoria de X cantidad de años, naciendo aquí una incongruencia. El artista naciente busca mostrarse, como no tiene la trayectoria necesaria, no le dan el espacio. Y ¿cómo compartir su arte e ir creciendo si no le dan oportunidad?”, cuestiona.

Patrimonio

Casi todos los centros culturales alternativos funcionan en casas propias del centro histórico, por sí mismos son atractivos por su arquitectura particular y que caracteriza a la Ciudad Blanca.

REFUGIO ARTÍSTICO. Una tarde familiar en los jardines de La Guarida, apreciando un concierto de música para niños.EL MERCADO. Una noche en el espacio cultural de Carmen Julia Heredia y José "Pepe" Alberto, situado en la calle Olañeta.ACTIVIDADES. Uno de los talleres en el Termitero, en el que participan grandes y pequeños. Abierto desde las 16:00. ALTERNATIVA. Parte del interior del espacio cultural La Quimba que ofrece gastronomía, bebidas y postres tradicionales.
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