Banco BISA
Diario Digital Correo del Sur

LEONARD

14 Noviembre 2016Alex Aillón Valverde
LEONARD

LEONARD

No recuerdo qué hacía cuando me enteré que murió David Bowie o Prince este 2016. En cambio, recordaré, sí, el momento que supe que Leonard Cohen había muerto.

Llovía en Sucre, una lluvia tímida, sobria, gentil. No había llovido en semanas. Todo el ambiente estaba pesado, sediento, a la espera de la lluvia, de su visita, de su aliento vital, y esa noche se hizo presente sólo para saludar, sólo para acompañar la noticia de la muerte de un poeta esencial para el mundo.

Esencial más para unos que para otros. Esencial para mi. Esencial para mi vida. Esencial para mi forma de ver la poesía, de sentirla, de amarla.

Abrí la computadora y ahí estaba la noticia. Lloré. No mucho. Lloré de manera escasa, pero elemental, como aquella lluvia. Un par de lágrimas. Estremecido. Sorprendido. Uno llora supongo por las personas, presencias y objetos que le son familiares, necesarios, cercanos, profundamente cercanos.

No conocí a Cohen sino hasta muy tarde en mi vida. Mi ex mujer me lo presentó. Se llamaba Suzanne, como la canción. Al principio no me gustó. Era muy lento. No le presté atención. Luego pensé que me lo había hecho escuchar para que la recordara con más dolor luego de que me echara de una patada a la mitad de la soledad una noche en Rosslyn.

Luego de unos años me lo volví a encontrar en Madrid, en una librería enorme cuyo nombre no me viene a la memoria. Recuerdo que tomé el Libro del anhelo (qué hermoso nombre, pensé) lo hojeé un poco, miré los dibujos, sus dibujos, leí sus poemas al mismo tiempo que sonreía y a ratos me cagaba de risa, “de qué te ríes” me preguntó una amiga ecuatoriana que viajaba conmigo.

“Este man está loco”, le respondí y seguí leyendo como si no hubiera comido en años.

No tenía dinero. No teníamos dinero, o no lo teníamos como se debía para comprar libros caros (porque estaban muy caros en ese entonces los libros en España).

Viajábamos con lo necesario. Pero igual dije “al carajo, yo no me voy sin esto”, y como vi ­­—en un análisis rápido del teatro de operaciones— que no podía robármelo, me lo compré y esa noche me quedé sin cena y sin borrachera.

Desde entonces Leonard me acompaña. Nos hemos conocido más hasta hacernos muy cercanos. Gracias a él comprendí que la poesía sin humor es una lágrima que quizás no valga la pena llorar. No entiendo la poesía sin humor. O bueno, sí la entiendo, pero si es con humor, pues mucho mejor.

Hay pocos poetas que puedan lograr este balance, esta apuesta arriesgadísima. Leonard es uno de ellos. Otro es James Tate. Gregory Corso, en algunos momentos, no se queda atrás.

Su música llegó después, pero es igual, poesía, poesía pura. Más que su melodía, sus letras son lo que Cohen eleva por sobre la materia a la que los humanos nos tienen acostumbrados.

Por supuesto, era un gran contador de historias. Una historia nutrida de miles de historias él mismo. Un encantador de estatuas. Un enamorador de palabras.

Alguna vez me enteré que tuvo una aventura con Janis Joplin en el Chelsea Hotel. Me imaginé la conversación de dos astros doloridos en la mitad del planeta y escribí lo que sigue a continuación.

Mientras tanto, que disfruten de tu sonrisa y la levedad de tu alma, el cielo, la noche, el universo. Maestro.

LEO Y JAN

Te recuerdo claramente en el Chelsea Hotel. Eso es todo, no pienso en ti muy a menudo. Leonard Cohen.

Y entonces Janis miró a Leonard con esos sus ojos de brillo diamantino sureño, los mismos que años más tarde se apagarían, y le dijo: "Usualmente prefiero los hombres guapos, pero por ti, haré una excepción", y entonces lo besó y el tiempo se hizo ceniza en New York.

-Me gustas mucho, sabes Leo, no importa si somos feos, tenemos la música.

-Eres hermosa, Jan.

- Lo sé, lo sé, amor, tienes que tener actitud para ser hermosa cuando no lo eres.

- Tú tienes mucha actitud.

-¡Por los mil demonios! ¡Sí que la tengo! Además tengo zapatos rosados ¿Quién carajos se atreve a ponerse zapatos rosados en esta época? Tienes que tener la más puta de las actitudes Leo. Una vez alguien quiso pasarse de listo en un bar de Texas, le había ganado un par de partidas de pool y el muy estúpido no quería aceptarlo, al final tuve que partirle el taco en la cabeza para que se diera cuenta de que no andaba jugando. ¿Sabes Leo? Hay gente que se quiere pasar de lista con las mujeres, hay que enseñarles modales, cualquier imbécil cree que puede tratarte como a una vaca.

-Tú eres la mejor Janis, siempre lo he dicho.

-¡Por los mil demonios que sí! ¿No es cierto Leo? Ya lo creo. Ven ámame a mil besos de profundidad. No sabía que los canadienses fueran tan lindos como tú, ven cántame una canción. Anda.

- Me da vergüenza Jan.

-No, que no te de vergüenza amor, yo la tenía cuando cantaba en los bares de Louisiana, pero no vale la pena, allí comencé a beber, porque me encantaba salirme de mis cabales ¡al carajo con lo que digan todos! ven canta y luego hazme el amor, quién sabe mañana qué pase, puede ser que te falte Leo…este Chelsea Hotel es una pocilga, no sé por qué todos venimos aquí, es como si nos oliéramos, ¿no es una maravilla olerse ,Leo? nos olemos a millones de kilómetros, sabemos que estamos condenados, pero tú eres poeta Leo, me encanta tu poesía, eres tan, tan lindo.

-Hago lo que puedo Jan, tú sabes. Nos movemos por el dinero y la carne.

-Olvídate del dinero Leo, ahora solo piensa en la carne, en mi carne. ¿Crees que la gente nos extrañe cuando no estemos, Leo? No lo creo, te lo puedo apostar, somos unos payasos, nos llorarán alguna vez, pondrán nuestros discos otra, pero la gente que queremos se irá tras de nosotros y entonces el resto será solo algo de bulla, como el que hacen unas botellas que caen en fondo de un sótano oscuro ¿sabes?

-No te deprimas Jan, vamos a beber un poco más, la limosina nos espera.

-Al carajo con la puta limosina. ¿Tú te acordarás de mi Leo?

-Te lo puedo asegurar, amor, te lo puedo asegurar.

Hotel Chelsea (Leonard Cohen)

Te recuerdo claramente en el Chelsea Hotel,

hablabas tan segura y dulcemente

mamándomela sobre una cama deshecha

mientras en la calle te esperaba la limusina.

Ésas fueron las razones y ésa fue Nueva York,

nos movíamos por el dinero y la carne

y a eso lo llamaban amor, los del oficio,

probablemente aún lo es para los que quedan.

Pero te fuiste, ¡verdad nena?

Sólo le diste la espalda a la gente y te alejaste

Ya nunca volví a oirte decir: Te necesito, no te necesito. te necesito, no te necesito.

Mientras todos te bailaban alrededor.

Te recuerdo claramente en el Hotel Chelsea.

Ya eras famosa, tu corazón era una leyenda.

Volvías a decirme que preferías hombres bien parecidos,

pero que por mí harías una excepción.

Y cerrando el puño por los que, como nosotros,

están oprimidos por los cánones de la belleza

te arreglaste un poco y dijiste: No importa, somos feos pero tenemos la música.

Pero te fuiste, ¡verdad nena?

Simplemente diste la espalda a la gente y te alejaste

Ya nunca volví a oirte decir: Te necesito, no te necesito. te necesito, no te necesito.

Coreándote todos alrededor.

Y no pretendo sugerir que yo te amara mejor

No puedo llevar la cuenta de cada pájaro que cazaste.

Te recuerdo claramente en el Hotel Chelsea.

Eso es todo, no pienso en ti muy a menudo.

 

 

  • 676 veces leída
  • PuñoyLetra
  • Leonard Cohen, Sucre

También le puede interesar...

14 Noviembre 2016, 11:12

Alcantarí: Gobernador deslinda responsabilidades y culpa a Ministerio de Obras Públicas

Esteban Urquizu sostuvo que la Gobernación de Chuquisaca no tuvo a su cargo la construcción de dicha terminal aérea

14 Noviembre 2016, 05:48

La Academia crece

Pese a las carencias del estadio Sucre, alrededor de medio centenar de niños entrenan en la Academia Chuquisaqueña de Fútbol, dependiente de la Escuela Superior de Formación de Maestros “Mariscal Sucre”.

14 Noviembre 2016, 05:41

Surge una esperanza

El estadio Sucre, escenario de históricos encuentros de fútbol, se encuentra en ruinas, pero parece divisar la luz al final del túnel. La propuesta de reconstruir el campo de juego se perfila como una alternativa...

14 Noviembre 2016, 05:13

Cierra la Fexpo Sucre 2016 con el desafío de volver en mayo

La Fexpo Sucre 2016 fue cerrada ayer con el desafío de volver en mayo del próximo año con un evento internacional. Para la organización, la versión que acabó cumplió todas sus expectativas a pesar de los inconvenientes.

Arca de Noé

Especial: 6 de Agosto

Especial: 6 de Agosto

Suplementos: Mundial 2018

Suplementos Mundial 2018Suplementos Mundial 2018

Especiales: 25 de Mayo

Especial: 25 de MayoEspecial: Exploración sin límitesEspecial: Leyendas de Sucre

Suplementos



Editora Canelas del Sur S.R.L.

Correo del Sur © 2018
Todos los derechos reservados

Contáctenos

Dirección:

Calle Kilómetro 7 No. 202
Casilla Postal 242, Sucre - Bolivia

Teléfonos:

Piloto: +591 4 6461531
Comercialización +591 4 6458178

Correos electrónicos:

Redes Sociales

Síguenos en:

ROOTCODE
Sistema de Gestión de Diarios Digitales v1.9.9
Desarrollado por ROOTCODE