Banco BISA
Diario Digital Correo del Sur

Martin Scorsese, Premio Princesa de Asturias de las Artes 2018

30 Abril 2018GREGORIO BELINCHÓN
Martin Scorsese, Premio Princesa de Asturias de las Artes 2018

Martin Scorsese, Premio Princesa de Asturias de las Artes 2018

 

Culpa y redención; montaje desenfrenado con una cámara en constante movimiento; personajes siempre más grandes que la vida, y un apasionado e indestructible amor por el cine. Esas son algunas de las razones que han convertido al cineasta estadounidense Martin Scorsese en un mito contemporáneo, y más de una de ellas habrán cruzado por la mente del jurado que ha otorgado el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2018 a Scorsese (Nueva York, 1942). Su carrera arrancó en su ciudad natal al mismo tiempo que empezaba el triunfo del Nuevo Hollywood, movimiento en el que entró Scorsese, y una revolución que acabó devorada por los más jóvenes de sus integrantes: George Lucas y Steven Spielberg. Pero de todos ellos, el que ha aguantado en activo con mayor lucidez ha sido Scorsese, una especie de padre de Tarantino para las nuevas generaciones y el creador que supo llevar al cine el desenfreno y la negrura de los años setenta, y plasmar en películas el subidón que provocan las drogas y la violencia en el ser humano. Por cierto, con su galardón, justificado por el jurado por ser "uno de los directores de cine más destacados del movimiento de renovación cinematográfica surgido en los años setenta del siglo XX, por la trascendencia de su labor creadora y por mantiene actualmente en plena actividad, aunando en su obra, con maestría, innovación y clasicismo", la Fundación Princesa de Asturias ya ha premiado a los tres grandes cineastas neoyorquinos: Woody Allen, Francis Ford Coppola y Scorsese.

Por si no hubiera suficiente, Scorsese es un apasionado de la música, a la que ha dedicado innumerables documentales, y del cine: lo ha visto todo y de todo sabe. La leyenda asegura que él y Bertrand Tavernier, cineasta francés tan apasionado del séptimo arte como Scorsese, se conchabaron durante décadas con las azafatas del Concorde que iba de París a Nueva York para intercambiarse vídeos de películas, cuando la cinefilia solo se podía acallar a golpe de copias piratas y de proyecciones en filmotecas. El director de Toro salvaje es, además, uno de los fundadores de World Cinema Foundation, a través de la que realiza "una intensa y amplia tarea de recuperación, restauración y difusión del patrimonio cinematográfico histórico en todo el mundo", según el jurado. El cineasta se ha mostrado "profundamente honrado y agradecido" por el reconocimiento, en declaraciones difundidas por la Fundación Princesa de Asturias: "Siempre he considerado como una bendición haber podido hacer las películas que he hecho, y contar las historias que he necesitado contar, con tan extraordinarios colaboradores. Haber sido reconocido y entendido es una bendición todavía mayor".

Curiosamente, y para mayor ensalzamiento de su figura, Scorsese no ha recibido innumerables premios: solo ganó el Oscar a la mejor dirección con Infiltrados (2006), que probablemente no esté entre sus 15 mejores trabajos, y además tiene la Palma de Oro de Cannes por Taxi Driver,tres Globos de Oro, dos premios BAFTA, un Emmy, y el reconocimiento del gremio de directores de Estados Unidos. Poca cosa para alguien fundamental en la historia del cine. El Princesa de Asturias de las Artes ha recaído en ocasiones precedentes en cineastas como Luis García Berlanga, Vittorio Gassman, Fernando Fernán-Gómez, Pedro Almodóvar y Michael Haneke.

Scorsese es el cineasta de ruido y de la furia, el auténtico chute energético de la pantalla, un entomólogo fascinado con las pequeñas criaturas que disecciona -en su caso, seres humanos- por los que siente también ternura. De educación católica, lo más brillante de su producción de los setenta y ochenta surgió de su colaboración con el guionista Paul Schrader, otro cineasta de profundas creencias religiosas, y por ello su obra está marcada por la culpa y la redención. Otra de las figuras claves que le rodean es Thelma Schoonmaker, su montadora habitual. De ese pasado de exseminarista le quedan a Scorsese frases tan brillantes como la que iguala ir al cine y a una misa: "En ambos lugares te sientas al lado de desconocidos, a oscuras, esperando recibir una iluminación espiritual desde lo que preside la sala, el altar o la pantalla". Al fin y al cabo, la iglesia y el cine eran los dos únicos sitios a los que sus padres le dejaban ir.

Los setenta y los ochenta

Hijo de inmigrantes italianos, debutó en el cine en 1968 con ¿Quién llama a mi puerta?, aunque con el largometraje que llamó la atención fue Malas calles(1973). Así entró a encadenar títulos míticos como Alicia ya no vive aquí (1974) Taxi Driver (1976), New York, New York (1977), Toro salvaje (1980), El rey de la comedia (1982), Jo, qué noche (1985), El color del dinero (1986), La última tentación de Cristo (1988), Uno de los nuestros (1990) (León de Plata en Venecia a la mejor dirección), El cabo del miedo (1991) y La edad de la inocencia (1993), eso sin mencionar una decena de documentales sobre cine y música, o la dirección del vídeo musical Bad para Michael Jackson. Todo esto mezclado con una vida personal turbulenta: el aspecto físico de duende travieso de Scorsese esconde un alma en embullición.

Si ese tramo de su carrera quedó marcado por sus trabajos con Robert De Niro, con el que cierra su colaboración en Casino en 1995, desde 2002 su actor fetiche ha sido Leonardo DiCaprio, con el que ha rodado Gánsteres de Nueva York(2002), El aviador (2004), Infiltrados (2006), Shutter Island (2010) y El lobo de Wall Street (2013). Su último largometraje fue Silencio (2016), en el que volvía a indagar en la fe católica.

Productor y director de documentales sobre grupos como The Band, The Rolling Stones, Scorsese ha dirigido Blues (una obra documental de siete partes sobre la historia del género); George Harrison: Living in the Material World (sobre el músico de The Beatles) o No Direction Home, sobre la música, la vida y la influencia en la cultura popular estadounidense de Bob Dylan. Y ahora está enfangado en la larga posproducción de The Irishman, la película que le ha producido Netflix, que desgrana el asesinato de Jimmy Hoffa, sindicalista estadounidense relacionado con la Mafia, y en la que actúan De Niro, Joe Pesci, Harvey Keitel (dos de sus actores habituales) y por primera vez en el universo Scorsese, Al Pacino. "Los pecados no se expían en la iglesia, sino en la calle", se oía en Malas calles: Scorsese también lo ha hecho en el cine.

Scorsese en sus palabras

“El cine trata de lo que está dentro del cuadro y de lo que está fuera”.

“Me parece que cualquier persona sensible debería ver que la violencia no cambia el mundo, y sí lo hace, sólo lo hace temporalmente”.

“Las películas tocan nuestros corazones, despiertan nuestra visión, y cambian nuestra forma de ver las cosas. Nos llevan a otros lugares. Nos abren las puertas y las mentes. Las películas son los recuerdos de nuestra vida. Tenemos que seguir con vida”.

“Yo puse en 'Toro salvaje' todo lo que sabía, todo lo que sentía, y pensé que eso sería el final de mi carrera. Es lo que se llama un film kamikaze: se pone todo dentro, se olvida todo y después se intenta encontrar otra manera de vivir”.

“Bob Dylan suena como si sus canciones tuvieran 300 años pero hubieran sido escritas ayer. Lo más importante de Dylan es la poesía que hay en sus canciones, que trascienden su propia música”.

“Yo fui un niño con asma inducido a creer que no conseguiría gran cosa en la vida”.

Scorsese según Alex de la Iglesia

La reivindicación de Scorsese como el mejor director de cine de nuestro tiempo no puede ser más oportuna, en estos años donde la corrección política y la domesticación del arte está convirtiéndose en un peligro que amenaza las bases sobre las que se sustenta la creatividad, la libertad de expresión y la cultura. Las películas de Scorsese son tratados de ética. Es un director que nos coloca en lugares moralmente incómodos, porque nos enseña sin tapujos el tremendo disfrute que el mal proporciona a los que lo ejercen. Nos explica que las cosas no son como nos las cuentan, que la violencia, el dolor y el exceso forman parte indisoluble de los más profundos instintos del ser humano y que negarlo solo nos empuja precisamente a la sinrazón que la racionalidad se empeña en rechazar. Scorsese es un moralista, un hombre profundamente religioso que viaja en cada película a su propio infierno para buscar inspiración (y redención).

Cinco Películas fundamentales de Scorsese

Gregorio Belinchón, periodista de cine de EL PAÍS de España, ha elaborado una lista con las cinco películas que considera fundamentales en la trayectoria del director neoyorquino. Belinchón coincide con el jurado respecto al carácter “renovador” de Scorsese para el cine de su país. “Fue muy radical en su montaje y en su manera de filmar, porque el desenfreno y el caos estadounidense están muy bien retratados en sus películas”, afirma el periodista. Pero, además, destaca la pasión del cineasta por otras facetas de su trabajo: “A veces se nos olvida el reputado historiador del cine, que se ha metido con el documental y el cine clásico y que ha luchado por restaurar películas”.

1. Taxi Driver

Año: 1976

Estudio: Columbia Pictures

Sinopsis: La historia del taxista nocturno y veterano de Vietnam Travis Bickle es para Belinchón un retrato “de lo que significaba vivir en aquel momento en Estados Unidos y de su podredumbre moral”. “Todo ese hundimiento reflejado en un hombre de Nueva York que está por volverse loco es un poco el alma de Estados Unidos”, considera. Además, apunta, “fue la película que hizo famosos a Scorsese y De Niro”.

2. Uno de los nuestros

Año: 1990

Estudio: Warner Bros

Sinopsis: “Esta es la gran película de mafia de Scorsese”, afirma el periodista de EL PAÍS. En su opinión, a diferencia de los mafiosos “hilarantes” que aparecen en El Padrino, en este largometraje del director neoyorquino encontramos “la cara más salvaje de la mafia”. Belinchón también reconoce la gran calidad de los recursos visuales de esta producción y cómo Scorsese creó “secuencias desenfrenadas y caóticas”. “Hace un uso impresionante de la cámara”, comenta.

3. Toro salvaje

Año: 1980

Estudio: United Artists

Sinopsis: A partir de las memorias del exboxeador Jake LaMotta, con las que Robert De Niro estaba obsesionado, Scorsese rodó esta cinta “sin estar interesado en el deporte, y menos en el boxeo”, cuenta Belinchón. Sin embargo, considera que es notable el juego entra las escenas en blanco y negro y los cortes de LaMotta en combate en malas condiciones. “Luce decrépito, con 30 kilos de más y dando tumbos por la vida”, describe el periodista.

4. La edad de la inocencia

Año: 1993

Estudio: Columbia Pictures

Sinopsis: Ambientada en el Nueva York de 1870, con personajes de la clase alta, esta película es “otra manera” de ver la ciudad donde nació Scorsese, de acuerdo con Belinchón. Destaca que los escenarios son “sitios muy alejados” del cineasta: las grandes mansiones de la clase pudiente. En este largometraje vuelve a destacar el manejo de la cámara del director estadounidense, “con unas escenas súper elegantes”. “Es fascinante lo que hace Scorsese con la novela de Edith Warton”, dice Belinchón.

5. El último vals

Año: 1978

Estudio: United Artists

Sinopsis: A propósito de las distintas facetas del cineasta neoyorquino, esta es una de sus obras de no ficción más conocidas. “Scorsese es un obseso del documental y de la música”, asegura Belinchón, y en esta producción conjugó ambas pasiones. Con músicos de la talla de Bob Dylan, Van Morrison, Neil Young, Joni Mitchell, Neil Diamond y Eric Clapton como protagonistas, Scorsese retrató notablemente el mundo del rock de los años 70 a partir de los conciertos de despedida del grupo The Band.

 

 

Scorsese en sus palabrasScorsese según Alex de la Iglesia

También le puede interesar...

30 Abril 2018, 07:55

Final sorpresivo

El piloto británico Lewis Hamilton (Mercedes) venció ayer en Bakú, en la locura del Gran Premio de Azerbaiyán, beneficiado por el drama de su compañero, el finlandés Valtteri Bottas, que pinchó a dos vueltas del final...

Suplementos



Editora Canelas del Sur S.R.L.

Correo del Sur © 2018
Todos los derechos reservados

Contáctenos

Dirección:

Calle Kilómetro 7 No. 202
Casilla Postal 242, Sucre - Bolivia

Teléfonos:

Piloto: +591 4 6461531
Comercialización +591 4 6458178

Correos electrónicos:

Redes Sociales

Síguenos en:

ROOTCODE
Sistema de Gestión de Diarios Digitales v1.9.9
Desarrollado por ROOTCODE