Resiliencia, crecer con entereza

Un niño, niña o adolescente con buena autoestima se transformará en un adulto con óptima capacidad de resiliencia, por lo que estará preparado para superar los obstáculos que se le presenten a lo largo de su vida.

Resiliencia, crecer con entereza

Resiliencia, crecer con entereza

Los niños resilientes superan con más facilidad las adversidades que les toca enfrentar en la vida.

Los niños resilientes superan con más facilidad las adversidades que les toca enfrentar en la vida.


    Evelyn Campos López
    Ecos / 28/11/2015 18:25

    Un niño, niña o adolescente con buena autoestima se transformará en un adulto con óptima capacidad de resiliencia, por lo que estará preparado para superar los obstáculos que se le presenten a lo largo de su vida.

    Las personas resilientes tienen alta autoestima; habilidad para dar y recibir en las relaciones con los demás; se crean metas a corto, mediano y largo plazo; poseen la capacidad para comunicar sentimientos y pensamientos de manera asertiva, y saben reconocer sus errores.

    “Es importante guiar a los niños durante la primera etapa de su vida de forma eficiente, para que desarrollen una forma constructiva de encarar la vida sobrellevando los problemas sin sufrir un daño profundo”, recomienda la psicóloga del Programa de Prevención de Gestión Social de la Alcaldía de Sucre, Verónica Guerrero.

    De acuerdo con su criterio y su experiencia profesional, para tener una buena resiliencia los niños deben repetir y poner en práctica todos los días las siguientes frases: “Yo soy…”, “yo tengo…”, “yo estoy…”, “yo puedo...”.

    ¿Qué es la resiliencia?
    La resiliencia (un anglicismo que se aproxima al significado de “entereza”) es la capacidad que tienen los seres vivos para superar circunstancias traumáticas en su vida, como el suicidio de alguien o una ruptura sentimental, por ejemplo.

    Hoy en día se aborda desde la psicología positiva, que se centra en las capacidades, valores y atributos positivos de los seres humanos y no así en sus debilidades y enfermedades, como ocurre con la psicología tradicional.

    Uno nunca está libre de sufrir adversidades en cualquier etapa de su existencia, ya sea en el ámbito personal, familiar o social, como la muerte, la enfermedad, un embarazo no deseado, la separación o el divorcio de la pareja, ser víctima de violencia, una mudanza, sufrir un accidente, perder el trabajo; en fin, pasar por una situación física, económica y/o emocional complicada.

    En nuestro medio
    Un estudio realizado en nuestro medio indica que muchas personas no son resilientes debido a la falta de autoestima, autocontrol de impulsos y baja tolerancia a la frustración, lo que les lleva a tomar decisiones erróneas como consumir bebidas alcohólicas, usar sustancias controladas e incluso atentar contra su vida, comenta a ECOS Guerrero.

    “La fuerza de voluntad tiene el potencial de gobernar los deseos, impulsos y sentimientos mediante procesos fisiológicos y psicológicos. Sin embargo, cualquier problema también puede debilitar la fuerza de voluntad de las personas”, explica la especialista.

    Preparar a los niños
    La profesional sostiene que todos los padres deberían ser conscientes de que la felicidad  de sus hijos no es algo provocado por la casualidad, o por la buena suerte, como muchos piensan.

    Una de las mayores responsabilidades de los padres es poner a disposición de sus hijos una serie de herramientas positivas que les ayuden a formar un alto nivel de resiliencia, para que puedan afrontar los problemas que se les presenten.

    Para tal efecto, entre las enseñanzas a brindarles con el ejemplo se cuentan las siguientes: comprensión, optimismo, buen humor, afecto y comunicación. Lo más importante será ayudarles a aceptarse tal como son, con sus defectos y virtudes.

    Los niños sobreprotegidos o maltratados son más propensos a una menor resiliencia. “La vez que puedo menciono esta frase, de autor anónimo, que me parce muy importante: ‘Nunca una noche venció a un amanecer y nunca un problema ha vencido a la esperanza’”, reflexiona la psicóloga.

    “Me sometí a terapia psicológica” (*)
    “Fui una niña normal hasta mis siete años, cuando mi tío empezó a abusar de mí. No decía nada a nadie por vergüenza, tenía miedo de que no me creyeran, fue un tormento callarme durante muchos años.

    Pero, como no podía más, un día, cuando tenía 16 años le avisé a mi madre. Yo estaba muy afectada, no podía relacionarme con ninguna persona, me daba cosas y tenía flash de aquellos recuerdos desagradables.

    Me costó mucho hasta que me sometí a terapia psicológica y, con la ayuda profesional, poco a poco estoy superando”
    (*S.P.M, una joven atendida en la Defensoría del Distrito Municipal 2 de Sucre)

    “Salí adelante con la bendición de mi mamá” (*)
    “Cuando tenía siete años mi mamá falleció y me quedé con mi papá y mi hermanito, que por entonces tenía tres añitos. Para mí fue muy duro perder a mi madre ya que ella era la que llevaba dinero a mi hogar; vendía verduras en el mercado, yo siempre la acompañaba en las tardes, porque en las mañanas iba a la escuela.

    Mi papá era albañil y trabajaba en Potosí. Cuando mi mamá murió, tuve que hacerme cargo de mi hermanito porque mi papá se dedicó a tomar; por eso yo tenía que ser una madre para él, no quería que nada le faltara.

    Fue muy duro ser madre a esa corta edad, porque en la mañana iba a pasar clases; después iba al mercado a lavar platos, Doña Carmelita nos daba comida. Después, en la tarde le ayudaba a una señora que vendía frutas: me pagaba Bs 100. Era mucho dinero.

    Como yo iba a estudiar, mi hermanito se quedaba con mi tía. Tenía que trabajar para pagar el alquiler y para las cosas que nos hacía falta. Cuando estaba en el colegio, trabajé de empleada doméstica para que no le faltara nada a mi hermano.

    Luego estudié Derecho, en la noche, porque tenía que trabajar durante el día: en la mañana de recepcionista, en la tarde en un punto de internet.

    Le prometí a mi mamita que iba a sacar adelante a mi hermanito y, gracias a Dios, lo hice. Él ya va a terminar Arquitectura y yo, con orgullo, soy abogada. Mi padre está mejor; hace cinco años que está internado en PRADOS, siempre lo vamos a visitar…

    Salí adelante con la bendición de mi mamá. Ella me ilumina desde el más allá”
    (*E.S.V, una joven atendida en la Defensoría del Distrito Municipal 2 de Sucre)

    Cómo hacer la vida más llevadera frente a los problemas
    - Disfruta tu tiempo libre
    - Habla en positivo
    - Mímate, hazte un regalo
    - Medita y reflexiona acerca de tus actitudes
    - Asume responsabilidades
    - Dedica tiempo a estar contigo mismo/a
    - Estructura relaciones

    Etiquetas:
  • Resiliencia
  • crecer
  • entereza
  • autoestima
  • Compartir:

    También le puede interesar


    Lo más leido

    1
    2
    3
    4
    5
    1
    2
    3
    4
    5
    Suplementos


      ECOS


      Péndulo Político


      Mi Doctor