Luchando contra el sufrimiento
A raíz de llegada de la pandemia de coronavirus a nuestro país, el 23 de junio del 2020, nace una iniciativa en la ciudad de Potosí: el Grupo de Reacción Inmediata Psicología Especializada en Crisis y Emergencias y Desastres Bolivia, un equipo dispuesto a formarse y capacitarse
A raíz de llegada de la pandemia de coronavirus a nuestro país, el 23 de junio del 2020, nace una iniciativa en la ciudad de Potosí: el Grupo de Reacción Inmediata Psicología Especializada en Crisis y Emergencias y Desastres Bolivia, un equipo dispuesto a formarse y capacitarse en un área de la psicología poco explorada como es la psicología de emergencias y desastres.
La emergencia sanitaria mundial, un evento sin precedentes, dejó abierta la puerta al sufrimiento silencioso de muchas personas, que atraviesan desde su encierro afectaciones psicológicas significativas.
De esta manera, un grupo de psicólogos movidos por el deseo de ayudar al prójimo concretizó en una realidad una idea desinteresada, con la visión de aportar a tan dura situación, que desde el año pasado afecta a Bolivia.
Equipo
Los creadores del grupo son los licenciados Franz Reynaldo Loayza y Evelyne Saavedra. En el intervalo de un mes se incorporaron sus pares: Cristina Montoya, Nelson Velarde, Aarón Tito y Valeria Mamani.
De acuerdo con el relato de Montoya, el inicio del trabajo fue impredecible porque la psicología de emergencias era un horizonte desconocido para ellos.
Con el paso del tiempo, durante el desarrollo del trabajo, la instrucción, capacitación, convivencia y experiencias entre los colegas, se fueron encontrando respuestas a las dudas que siempre tuvieron sobre la profesión de psicólogo.
Todos coincidían y se preguntaban ¿cuál era su fin y objetivo como persona y profesional? A medida que adquirieron experiencia, fueron respondiendo a esa duda.
Se fueron preparando cada día como personas y entendidos en esa especialidad, a través de experiencias y conocimientos especializados que les permitió entender, contener, abordar, acompañar y salvar vidas, por medio de su profesión.
“Gracias a esta área de la psicología, que es más activa y dinámica, entiendes el salvataje mental y emocional que auxilia al ser humano”, comenta Montoya.
Agrega que ellos tienen la capacidad de brindar ese socorro, sin esperar a que acudan a ellos, sino ir a su rescate.
De esa manera, en un año y casi tres meses de formación y desempeño, lograron acumular incontables historias de acción y ardua labor. “¡Ahora somos psicólogos emergencistas!”, exclama orgullosa la profesional.
Relata a ECOS que “este tiempo ha sido una travesía llena de anécdotas sobre la formación y especialidad que como equipo estuvieron dispuestos a afrontar, sin darse cuenta que estaban siendo un referente a nivel latinoamericano”.
Añade que conocieron a psicólogos de todo el mundo con una visión similar, que a su vez fueron sus mentores y guías en ese caminar.
“Para el equipo de reacción inmediata en crisis y emergencias, la psicología se describe como pasión y amor por lo que se hace”, describe la psicóloga.
Psicología en emergencia y desastres
Es una nueva especialidad que estudia el comportamiento individual y colectivo de los seres humanos como actores dinámicos de sus propios procesos de restauración, frente a situaciones de emergencia, desastres y crisis, siendo portadores de esas herramientas que ayudan a la recuperación de las personas frente a eventos adversos.
“Ahora estamos ampliando esta pasión, trascendiendo a otros Departamentos, con sede en Tarija y Chuquisaca. Cumplimos el primer año de servicio a la población con el deseo de trascender en más Departamentos de Bolivia, con la misma visión de colaborar en la recuperación emocional de las víctimas en estados de desborde emocional, desorganización o crisis”, comenta Montoya.
Indica que se proyectan como una institución altamente capacitada, para afrontar los nuevos retos del mañana, escuchando las necesidades y molestias de las personas afectadas.
Dentro de las experiencias vividas en ese reto profesional, les conmocionó la intervención en rescates suicidas, eventos que marcaron su sensibilidad humana como intervinientes.
También realizaron contención en crisis de todo tipo accidentes de tránsito, incendios, incidentes en el sector minero, cuando presenciaron la muerte y el dolor de las personas que pierden a un ser querido.
En casos hospitalarios se cruzaron con escenarios similares, donde el dolor abruma y las personas no ven con claridad.
Esas historias desgarradoras de vida que atendieron, les dieron fuerza para seguir con esa pasión. Así, entendieron que tiene que estar presente un psicólogo operativo y no de escritorio para hacer frente a esa necesidad.
“Nos sentimos satisfechos por la labor desempeñada en este año ya que pudimos ver resultados agradables, sintiendo que realmente ayudamos a cambiar vidas y dimos el soporte a quienes así lo necesitaban. Prueba de ello son las personas e instituciones que nos apoyan, porque conocen el trabajo que realizamos en una situación de urgencia”, concluye la psicóloga •