Especial 6 de Agosto

En 2019, el MAS jugará en terreno discursivo opositor

LA REPOSTULACIÓN DEL PRESIDENTE EVO MORALES copará el debate electoral por encima de cualquier propuesta o logro de gestión, según el analista Franz Flores

EJES DE DEBATE

La oposición insertó algunos temas en el debate público nacional que marcaron agenda y de alguna forma ensombrecieron la gestión del Movimiento Al Socialismo (MAS) tales como las autonomías, democracia vs. dictadura y la reelección.   

El inicio de la etapa electoral marca un horizonte político nada fácil para el gobernante Movimiento Al Socialismo, no sólo porque se apresta a enfrentar un proceso electoral con un lógico desgaste natural, sino porque por primera vez jugará en el campo político y discursivo de la oposición.

El académico y politólogo Franz Flores advierte un panorama adverso para el partido oficialista porque tendrá que argumentar y defender ante la población la legitimidad de una nueva candidatura del presidente Evo Morales, tema que guiará el debate y nublará todo tipo de propuestas y logros de gestión.

En todos estos años, la oposición, aunque disminuida, logró marcar agenda con temas como el respeto a la democracia y los dos tercios durante el desarrollo de la Asamblea Constituyente o las autonomías, que si bien hallaron rechazo inicial del Gobierno, terminaron siendo abanderadas por éste. Otros asuntos no menos determinantes en el debate político nacional fueron: la concentración del poder y las denuncias de atisbos de dictadura, el rechazo a las elecciones judiciales, el debate inconcluso del Pacto Fiscal y hasta la supuesta paternidad del Presidente. Estos ejes de discurso marcaron hitos importantes en la historia reciente y lograron polarizar el país, aunque probablemente ninguno haya merecido un contundente rechazo como la intención de una nueva postulación del presidente Morales amparado en la Declaración de Derechos Humanos y por encima de la Constitución Política del Estado.

El devenir del MAS en la última década se caracterizó, al menos hasta antes del Referéndum Constitucional de 2016, en una serie de victorias contundentes, con las que logró sepultar el escaso apoyo que aún gozaban sectores opositores.

La primera victoria electoral contundente de Evo Morales fue el 18 de diciembre de 2005 cuando en el país se verificaron elecciones generales y también de prefectos. El Movimiento Al Socialismo alcanzó una abrumadora e histórica votación del 53.74%, marcando así el fin del sistema de partidos políticos en el país. El partido oficialista se hizo con las prefecturas de Chuquisaca, Oruro y Potosí y empezó a configurar una nueva hegemonía política.

Una de las primeras apuestas políticas de Morales fue la Asamblea Constituyente que eligió representantes un 2 de julio de 2006. Bolivia votó para elegir 255 asambleístas constituyentes, de los cuales el oficialismo logró inscribir a 137 aunque sin alcanzar los dos tercios deseados; la oposición fragmentó el resto de los representantes. Con muertos en Sucre, sin consensos y con un país polarizado, el nuevo texto fue aprobado en 2007, en Oruro, lejos de la sede de la Asamblea, la Capital, y entró en vigencia en 2009.

Buscando poner paños fríos a la demanda de autonomía que hizo flamear la oposición, los bolivianos fueron a las urnas el 2 de julio de 2006. El MAS apostó por el No a las autonomías logrando imponer dicho criterio en los departamentos de Chuquisaca, Potosí, Oruro, La Paz y Cochabamba; en tanto que Santa Cruz, Pando y Beni votaron por el Sí para acceder directamente al régimen de autonomías. Para ello, sin embargo, tenían el reto de adecuar sus estatutos a la nueva Constitución Política del Estado y someterlos a control de constitucionalidad, una tarea que duró varios años y que sólo completó Santa Cruz.

Como la polarización en el país continuaba, Evo Morales aceptó el reto de someterse a revocatorio para consultarle a la población si quería que continuara al mando del país, pero además extendió el desafío a los prefectos, que por entonces se constituían en el principal brazo opositor habiendo incluso formado la llamada Media Luna. El domingo 10 de agosto de 2008, Morales fue ratificado como Presidente con el 67.43% de preferencia y fueron revocados los prefectos de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, y de La Paz, José Luis Paredes, plazas que luego el MAS conquistó con facilidad.

Después del difícil trámite de redacción de una nueva Constitución Política del Estado, ésta fue sometida a aprobación un domingo 25 de enero de 2009. La nueva Carta Magna fue aprobada con el 61.43% de la población. Con fiesta de por medio, Morales promulgó la CPE el 7 de febrero y con ello consolidó su régimen de Gobierno, que además facultaba a un segundo mandato presidencial.

En medio de una pulseta política, los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, de forma inconsulta con el Gobierno, que no se cansaba de tildar dichos procesos como ilegales, se sometieron a referendos autonómicos. El 4 de mayo de 2008, Santa Cruz votó por el Sí y un mes después siguieron Tarija, Beni y Pando con un resultado similar. Ni la Corte Nacional Electoral ni el Gobierno reconocieron dichos resultados.

Acortando el mandato presidencial para adecuarse a la nueva Constitución, el MAS apuró las elecciones generales del 6 de diciembre de 2009, en las que Evo venció con el 63.91%. La victoria del MAS se consolidó en seis departamentos y consiguió el control pleno de la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional, ex Congreso Nacional.

El MAS se subió al carro de las autonomías, que un año antes había rechazado, y decidió convocar a referéndum autonómico apoyando el Sí. Las consultas en los departamentos de Oruro, La Paz, Potosí, Cochabamba y Chuquisaca dieron como ganadora a la opción Sí.

Avanzando en la profundización de la autonomía, el país acudió a las urnas el 4 de abril de 2010 en un novedoso proceso en el que por primera vez se eligieron asambleas legislativas departamentales. Ese día se celebraron simultáneamente las elecciones departamentales, regionales y municipales. El MAS se impuso en una mayoría de las alcaldías, sin embargo, no logró ganar en plazas opositoras importantes como La Paz, Santa Cruz, Oruro, Sucre y Potosí.

De manera inédita y marcando un referente en el continente, el país eligió por primera vez a sus autoridades judiciales, sin embargo, el Gobierno, impulsor del proceso, sufrió un duro revés político por la cantidad de votos nulos registrados por encima de los válidos. Los resultados finales registraron un total de 42.34% votos válidos frente a 42.60% votos nulos y 15.07% votos en blanco. Los resultados aunque carecían de legitimidad fueron validados por el Tribunal Supremo Electoral y los primeros magistrados electos fueron posesionados por Evo Morales.

En las elecciones generales de 2014, el MAS logró imponer en las urnas la reelección del presidente Morales y el vicepresidente Álvaro García un 12 de octubre. El oficialismo obtuvo el 61.36% de los votos, inscribió 130 diputados y 36 senadores con lo cual afianzó su control de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Las elecciones subnacionales de 2015 evidenciaron que en el MAS el caudal de la votación para el presidente Morales es diferente cuando se trata de elegir nuevas autoridades departamentales y municipales. Las elecciones subnacionales de 2015 mostraron una acentuada disputa regional entre aspirantes masistas, tal como ocurrió en la Gobernación de Chuquisaca. El 29 de marzo, unos seis millones de bolivianos eligieron autoridades regionales. El MAS capitalizó la mayoría de las gobernaciones y alcaldías del país, aunque sufrió derrotas y retrocesos como en las gobernaciones de La Paz, Tarija y Santa Cruz o las alcaldías de La Paz, El Alto y Cochabamba.

En el marco del proceso de profundización de las autonomías, el 28 de junio se verificó el referéndum para la legitimación y vigencia de cartas y estatutos autonómicos de cinco de nueve departamentos. Los resultados arrojaron la victoria del No en La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba y Chuquisaca.

El 21 de febrero de 2016 se llevó a cabo el referéndum para la modificación del artículo 168 de la Constitución Política del Estado, referido a la reelección de las dos principales autoridades del Órgano Ejecutivo. Fue el primer referéndum constitucional desde la promulgación de la Constitución en 2009. Con mucha sorpresa para el MAS, un 51.34% (2.645.048) de la población rechazó la reelección presidencial y sólo el 48.66% (2.506.562 votos) lo aceptó.

El MAS no tardó en desconocer los resultados asegurando que la oposición alentó una “mentira” que dañó la imagen del presidente Morales en plena campaña electoral: el caso Zapata y el supuesto hijo del Mandatario. Incluso señaló a un “Cártel de la mentira” conformado por medios de comunicación.

A fines de 2017, el MAS logró que el Tribunal Constitucional Plurinacional validara las intenciones de una nueva postulación de Evo Morales y habilitara su repostulación para las elecciones de 2019, al justificar que el veto a la reelección indefinida conculcaba sus derechos políticos.

El domingo 3 de diciembre de 2017 se realizaron las segundas elecciones judiciales en el país con una fuerte estigmatización de que los candidatos respondían nuevamente al MAS. Los votos nulos representaron el 50.93%, los blancos el 14.93% y los válidos simplemente el 34.02%. Los nuevos magistrados asumieron sus cargos con el fantasma de la ilegitimidad en ciernes.

El analista Franz Flores señala que el MAS cometió un “error garrafal” al apresurar los tiempos políticos de la consulta sobre su reelección apenas un año después de haber salido airoso de unas elecciones generales.

“Todo esto hizo que la agenda pública se centrara en aquello que era favorable a la oposición, que empezó a jugar en el terreno de la democracia versus la dictadura. Esto ocasionó un encierro discursivo del MAS del cual hasta el momento no puede salir; en otros términos no puede colocar en los temas de debate público, asuntos donde se mueve con mayor comodidad como ser nacionalizaciones, plurinacionalidad. Lo que es peor, en un momento preelectoral donde necesita mostrar los resultados de su gestión, no puede hacerlo porque la agenda está copada por el tema de la repostulación”, agrega Flores al enfatizar que en el proceso electoral ya iniciado, el MAS tendrá un escenario adverso porque toda la discusión electoral girará en torno a la legitimidad o no de la candidatura de Morales.

“En otras palabras, en 2019, el MAS, por primera vez, jugará en el campo político y discursivo de la oposición, donde sus posibilidades de salir exitoso son muy complicadas”, enfatiza.

Para el MAS, sin embargo, el tema de la reelección y las campañas desatadas sobre todo en redes sociales en defensa del referéndum del 21F, corresponden a estrategias montadas desde la oposición, las cuales no incidirán en la lectura de la situación económica que vive el país a la hora de que el ciudadano tenga que definir su voto en 2019.

15 procesos electorales

En una década de Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), la población ha tenido que presentarse en 15 oportunidades a las urnas para elegir autoridades, constituyentes, pronunciarse sobre sus cartas y estatutos autonómicos, sobre la reelección presidencial y elegir autoridades judiciales.  

Ganó el No

El 21 de febrero de 2016 un 51.34% de la población boliviana rechazó la pretensión oficialista de cambiar la Constitución Política del Estado para allanar una nueva reelección presidencial. Sólo el 48.66% votó por el Sí.

Opositores

Los alcaldes opositores electos de Potosí y Sucre, René Joaquino y Jaime Barrón, respectivamente, fueron alejados de sus cargos por acciones judiciales emprendidas en su contra. Joaquino estuvo unos meses y Barrón, apenas unas semanas.

Culpables

“En el referéndum constitucional de 2016, el MAS perdió y, en vez de aceptar la derrota, lo que hizo fue tratar de deslegitimar ese proceso electoral, señalando que la población había votado influenciada por mentiras construidas y difundidas desde los medios de comunicación críticos con el régimen, a los cuáles tildó de ‘cártel de la mentira’”.

REELECCIÓN

“En 2016, el MAS cometió el error garrafal de apresurar los tiempos políticos y convocar a un referéndum para cambiar un artículo de la Constitución Política del Estado que impide la repostulación del presidente Evo Morales para las elecciones generales de 2019”.

Oposición

“En Sucre y Potosí existe oposición pero no existen opositores. Las medidas de presión de sus respectivos comités cívicos han tenido un respaldo masivo, pero donde poco o nada han tenido que ver los partidos de oposición”.

 


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Pos. Equipo Pts. PJ PG PE PP
1 Bolívar 57 26 17 6 3
2 The Strongest 52 26 16 4 6
3 Nacional Potosí 50 26 15 5 6
4 Blooming 47 26 15 2 9
5 San José(1) 40 26 12 7 7
6 Wilstermann 40 26 12 4 10
7 Oriente Petrolero 37 26 11 4 11
8 Guabirá 31 26 8 7 11
9 Always Ready 30 26 8 6 12
10 Real Potosí 27 26 7 6 13
11 Royal Pari 25 26 6 7 13
12 Sport Boys 23 26 5 8 13
13 Aurora 23 26 6 5 15
14 Destroyers 22 26 5 7 14
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