Dictadura Vs. Oposición: Esa fue la fórmula política macro en los años en los que el poder era tomado por la fuerza, mediante cuartelazos, y con prescindencia total de la Constitución Política del Estado.
Y la dictadura militar duró mucho. Comenzó en 1971, con el golpe de Banzer, y se prolongó hasta 1982. Aunque hubo algunas interrupciones, éstas fueron tan breves que, a la hora de la interpretación historiográfica, se habla de 11 años de regímenes de fuerza.
¿Cómo fue que los militares duraron tanto? Desde luego, la respuesta no es su habilidad para gobernar –pues los hechos demuestran lo contrario–, ni siquiera la estabilidad económica de la que se gozó en el periodo banzerista merced a los buenos precios de las materias primas. La dictadura se prolongó porque la oposición fue incapaz de articularse o de conformar un frente común para derrotar a los militares en las urnas.
Claro que hay razones que justifican la desarticulación. Para evitarse problemas, los militares suspendían la Constitución y, al hacerlo, declaraban en suspenso los derechos civiles. Los líderes sindicales o políticos eran enviados al exilio –cuando no desaparecidos– así que en ese panorama, con estados de sitio incluidos, era muy difícil reunirse.
Pero el puño se aflojó y los militares llamaron a elecciones. Hubo, incluso, una amnistía conseguida por una memorable huelga nacional de hambre iniciada por cuatro mujeres mineras. Tras la larga noche de las dictaduras, se creyó que la oposición se uniría pero los hechos demostraron lo contrario.
Hubo un partido del oficialismo, Acción Democrática Nacionalista, cuyo candidato era Banzer, deseoso de seguir gobernando pero, en lugar de que al frente saliera un solo partido de la oposición, o por lo menos dos con fortaleza, aparecieron 12, entre ellos el Partido Socialista-1 de Marcelo Quiroga Santa Cruz, el Frente Democrático Revolucionario-Nueva Alternativa de Luis Adolfo Siles Salinas, el Partido Revolucionario Auténtico de Walter Guevara Arze, la Falange Socialista Boliviana de Carlos Valverde Barbery y el Partido de la Unión Boliviana de Walter Gonzáles Valda. El Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) presentó cuatro variantes y tres fueron el MNR-A de Víctor Paz Estenssoro, el MNR U de Guillermo Bedregal Gutiérrez y la Alianza de las Fuerzas Nacionalistas del MNR que tenía como candidato a Roberto Jordán Pando. El Movimiento Revolucionario Túpaj Katari de Liberación se presentó con dos partidos, el de Luciano Tapia Quisbert y el de Constantino Lima Chávez que, para diferenciarse del otro, llevaba el número 1 junto a su sigla. El ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, Juan Lechín Oquendo, se presentó también como candidato encabezando el Partido Revolucionario de la Izquierda Nacional. Hubo dos alianzas, la del MNR-A, en la que estaba el Partido Comunista Marxista Leninista, y la Unidad Democrática Popular (UDP) que postuló a Hernán Siles Suazo y agrupaba al Partico Comunista de Bolivia, al MNR-I, el Movimiento Popular de Liberación Nacional, el Partido Socialista de Sabino Tito Atahuichi y la Vanguardia Obrera de Filemón Escobar.
Entre tantos partidos de oposición se dispersó el voto y, aun así, la UDP ganó las elecciones con el 38.74 por ciento pero un golpe militar desconoció el resultado.
La oposición no pudo unirse entonces y, pese a la convocatoria del Consejo Nacional de Defensa de la Democracia, será muy difícil que lo haga ahora, por sus intereses sectarios. Sería muy útil que sus líderes revisen la historia para ver cómo le fue al denominado Congreso del 80 que, por la dispersión de las fuerzas políticas, fue la causa de la crisis que sobrevino después.