Puño y Letra

Eliana Soza. Veta de horror en la literatura chuquisaqueña

Alex Salinas nos acerca a la narrativa de la escritora potosina, Eliana Sosa, quien acaba de publicar su libro Seres sin Sombra (2018), y asiste en estos días al Encuentro de Microficción en el marco del Festival...

Alex Salinas nos acerca a la narrativa de la escritora potosina, Eliana Sosa, quien acaba de publicar su libro Seres sin Sombra (2018), y asiste en estos días al Encuentro de Microficción en el marco del Festival Internacional del Libro en la Paz. 

…me dijo y me repitió que no había vuelta atrás, que el amor que estaba a punto de conseguir no me dejaría nunca, nunca.

Eliana Soza Martínez

Hace poco, conversando con Liliana Soza (1979), le preguntaba por sus autores de cabecera. Antes de ingresar a Seres sin Sombra (2018), su libro de cuentos, buscaba investigar un poco sobre el origen de sus pesadillas, si el nacer y crecer en Potosí (con su imaginario casi gótico, de calles estrechas y congeladas, de espadachines y fantasmas que purgan eternamente sus culpas calavera en mano) había influido en la creación de sus cuentos. Estaba equivocado.

La ciudad inmortal apenas aparece en los cuentos de Soza; sin embargo, estos logran con éxito algo muy difícil en toda historia destinada a despertar el miedo, la construcción de una atmosfera macabra, escenarios de zozobra donde sus personajes intervienen a la espera, lo sabemos los lectores, de lo inevitable. Tal vez, como resultado de las expresiones contemporáneas de nuestra violencia urbana, los cuentos de Soza hacen extraños los sitios donde debería reinar la armonía, que deberían sostenerse siempre en el cortejo. No es así, el horror de Seres sin Sombra, mayormente emerge de los noviazgos y los matrimonios, relaciones que empezaron de una manera idílica, pero que, más temprano que tarde, devienen en lo grotesco.

Lo grotesco, en los cuentos de Soza, se manifiesta en sus personajes, caricaturas tragicómicas del amor, en la deformidad y mezquindad de sus sentimientos, en su regresión a la histeria o la locura, al id desenfrenado o a la pesadilla en la vigilia, ya sea como víctimas o victimarios. En pleno siglo XXI, en las historias de Seres sin sombra, no hay lugar para los arreglos felices, ni para la conciliación ni el arbitraje. En la obra de Soza, la única puerta de salida a una relación tormentosa es casi siempre rápida, sorpresiva y sangrienta, muy sangrienta.

En algunos cuentos (brevísimos varios), la transgresión nos acerca a un mundo subterráneo, pre-moderno, de prácticas vetadas que liberan oscuros e inmemoriales poderes, alimentados por las pasiones enfermizas tanto de hombres como de mujeres. La ironía, la justicia poética de los cuentos (con una dosis de humor negro) y de la mano que los guía, a menudo se cierne sobre los infractores, porque también entre parejas predomina la ley del talión: ojo por ojo, diente por diente.

Muchas veces es difícil encontrar los lugares de la fantasía en la ciudad, los sitios y los personajes a partir de los cuales escribir ficciones, tomarnos el derecho y a la vez el privilegio de imaginar seres y situaciones, cuando la realidad, tan áspera y tan dura para algunos, supera a cualquier intento de invención. No obstante, Soza es capaz de atravesar este umbral creativo y encontrar su veta de ficción en la penumbra, en el horror cotidiano de los titulares que pasan, de los números que engordan las estadísticas de la violencia intrafamiliar. En el libro de Soza, en la estética del horror que propone, los números se hacen fantasmas, seres sin sombra, pesadillas recurrentes y suspendidas en el tiempo de las que ya no podremos escapar, pues su fin, entiendo, es el de sernos insoportables. Su espanto y su condena, lamentablemente, emergen de nuestra citadina barbarie.

Alex Salinas en breve

Alex Salinas (Chuquisaca, 1975). Estudió en el colegio Sagrado Corazón de Sucre. Doctor en Lengua y Literaturas Hispánicas por la Universidad de Nueva York en Stony Brook, ha sido Profesor en el Departamento de Lenguas Modernas del Erskine College en Carolina del Sur.  Ha publicado los libros de poesía Oscilacion por el Azero (Quito, 2004) y Postales de Letrazelandia (Nueva York, 2011); el libro de cuentos Justo lugar (Quito, 2006); la novela Antes de las furias (Quito, 2010); y el libro de ensayos Otoño en la isla (Popayán, 2014). Beat, su segunda novela, se vende en Librería Rayuela del Supermercado SAS; Café La Guarida, Calle Azurduy 118; y en Librería Nao, Calle Calvo 261. 


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