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El tereré, arma secreta paraguaya en la Guerra del Chaco

01 Octubre 2017Oscar Díaz Arnau ECOS
Mirta Arévalo (de rojo) en una de las mesas del 5to. Congreso Internacional del Patrimonio Cultural Inmaterial...

Mirta Arévalo (de rojo) en una de las mesas del 5to. Congreso Internacional del Patrimonio Cultural Inmaterial...

Del tereré, como bebida de la yerba mate en agua fría, se habla por lo menos en un documento del año 1665, según consta en la obra “Mercado interno y economía colonial: Tres siglos de historia de la yerba mate” de Juan Carlos Garavaglia. Un poco menos de 300 años después, en una guerra que tuvo como protagonistas a soldados paraguayos y bolivianos, esa infusión adquirió un significado especial…

La investigadora Mirta Arévalo Zielonko presentó en el 8vo. Encuentro Nacional del Folklore y 5to. Congreso Internacional del Patrimonio Cultural Inmaterial organizado en Salta, Argentina, por el Consejo Federal del Folklore (COFFAR), una ponencia en la que reivindicó el valor sociocultural del tereré y, además, divulgó alguna información curiosa relacionada con la génesis de esta bebida.

La Guerra del Chaco

ECOS estuvo presente durante la ponencia de Arévalo en el mencionado congreso, que reunió en agosto pasado a investigadores de Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Argentina.

Allí la investigadora, en su presentación de “El tereré como una de las manifestaciones folklóricas más importantes del Paraguay”, destacó que el tereré es frío porque lo comenzaron a tomar los soldados de su país en la Guerra del Chaco (1932 – 1935) para no encender el fuego y evitar así llamar la atención de los bolivianos.

“Las tropas paraguayas comenzaron a beber el mate frío para no encender fuego que delataría su posición”, dijo. A continuación, reveló que los soldados tomaban el tereré para poder mantenerse despiertos y que, como no tenían agua, usaban su orín. Para sacarle el mal sabor, le ponían hierbas.

“Otra versión”, afirmó al respecto la investigadora, “es la que cuenta que las tropas paraguayas comenzaron a beber el agua de tajamares, o la que podían obtener durante la evaporación de la orina, filtrándola en la guampa con yerba y otros remedios, yuyos (medicinas naturales), para disfrazar el mal sabor. De todos modos es un hecho que el tereré se popularizó en el Paraguay cuando los veteranos del Chaco lo introdujeron en su vida cotidiana”.

La guampa es un cuerno de res, el recipiente en el que se consume esta infusión. Por otra parte, en el congreso de Salta, Tomás Roa Rolón, esposo de Arévalo e investigador al igual que ella, tomó la palabra para comentar que los combatientes paraguayos emplearon el idioma guaraní como otra arma de guerra con el propósito de que los adversarios bolivianos no supieran de qué hablaban.

Hay una versión más, relacionada con los mensú (esclavos de los yerbales en el Paraguay y el noreste argentino, hasta mediados del siglo XX). “Si eran sorprendidos por los capangas (capataces) haciendo fuego para tomar mate, eran brutalmente torturados, mutilados y sus cráneos utilizados como mates, por lo que optaron por empezar a tomar el mate frío.

Se presume por esta razón que fueron estos mensú, enrolados en filas del Ejército paraguayo, quienes introdujeron esta costumbre”, sentenció la ponente.

Un poco de historia

Los guaraníes tomaban tereré ya en el siglo XVII, según el relato de la investigadora Mirta Arévalo quien complementó que “los jesuitas aprendieron de ellos las virtudes de la yerba mate”, producto indispensable para la preparación de esta bebida.

Incluso, los sacerdotes “elogiaron los efectos de la yerba, ya que daba un cierto vigor al que ingería la infusión y calmaba la sed mejor que el agua pura”.

Su nombre proviene de la onomatopeya “te-re-ré”, en alusión a los últimos tres sorbos, al sonido del agua en la última chupada de la bombilla. “Este sonido es tácitamente obligatorio dentro de la ceremonia del tereré, puesto que señala que se ha consumido todo lo que se ha cebado, quedando el recipiente listo para cebarle a la siguiente persona”, enfatizó Arévalo.

La traducción oficiosa al español del vocablo de la lengua guaraní “terere” sería: “consumo de té en ronda’’, derivación del guaraní “jere” que significa “ronda”. ‘’Jere’’, con el paso de los siglos y por el uso del pueblo, quedó en ‘’teré’’.

Diferencia con el mate

La principal diferencia entre el tereré y el mate cebado, común en Argentina, Uruguay, algunas zonas de Brasil y Chile, además del chaco boliviano, es que este se prepara con agua caliente mientras que aquel, con agua fría.

Una jarra de agua helada y una guampa, cargada de yerba mate, son los complementos habituales de todo paraguayo, explicó la investigadora.

La guampa, en la actualidad, se forra con cuero vacuno o simplemente tela sintética que lleva grabados artesanales de insignias de un equipo de fútbol, el nombre de personas, símbolos, etc. “Y el tubo ya no es de vegetal sino de cobre, plata o alpaca”, agrega, no sin dejar de mencionar que “el agua se mantiene fría en botellas, jarras o termos, con trozos de hielo”.

El tereré es consumido tanto en verano como en invierno, de día y de noche, en las casas, en la calle o en el trabajo. “Es el momento perfecto para sentarse a compartir información, es el espacio en donde se traen la alegría, los sueños y los recuerdos”.

Hoy en día, esta bebida tiene un valor sociocultural importante porque, en efecto, con el pretexto del tereré se reúnen amigos y familias para pasar un buen momento.

Finalmente, Arévalo —quien junto a su esposo estarán en los próximos días en Tarija exponiendo este mismo tema— anunció en Salta que todos los paraguayos han sido convocados para el 14 de octubre con el objetivo de inscribir en el libro Guinness de los récords la mayor ronda de tereré del mundo. Deben acudir —por supuesto— con su termo, su guampa y su bombilla. •

¿Cómo es la tradición del tereré en Paraguay?

El tereré es consumido tanto en verano como en invierno, de día como de noche; en horarios de la mañana, el tereré comienza a ser consumido desde las 10:00, mientras que en horarios de la tarde desde las 15:00.

El cebador generalmente es el “pahagué”, la persona menor del grupo, aunque actualmente los mayores ceban para demostrar deferencia.

Al igual que el mate (caliente) no se debe agradecer al que seba el tereré sino hasta que uno no desea beber más. La palabra “gracias” le indica al cebador que quien le ha devuelto la guampa ya no desea seguir bebiendo.

De este modo cada bebedor de la “ronda de tereré” tomará una medida exacta (con el correr de las rondas el sabor se iría “lavando” y haciendo más débil, por lo que se deberá cambiar la yerba cuando ya no se sienta el sabor característico de la yerba).

Si la jarra con agua y “remedios” (yuyos o remedios naturales o refrescantes) se agota, el cebador consulta a los presentes si van a continuar con otra ronda más.

Normalmente, solo se agregan remedios refrescantes en horas de la mañana. Es de creencia popular que en otro horario estos yuyos pueden ser dañinos para la salud […]

En un buen tereré no puede faltar el ‘pohã ñana’, de lo contrario se convertiría en un ‘tereré albañil’ o ‘tereré Olimpia’, o ‘tereré Cerro Porteño’ [en los dos últimos casos, en alusión a los equipos de fútbol paraguayos], es decir, ‘que no tiene remedio’, según el lenguaje popular.

Fuente: Mirta Arévalo Zielonko

Soldados paraguayos tomando tereré. Foto: Cedida por Mirta Arévalo.
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