Los casos por mordeduras de perros se elevan en 21%
En las dos últimas semanas, se registraron 193 casos, según el SEDES
El riesgo crece en las calles. Sólo en las dos últimas semanas, según un reporte del SEDES, se registraron 193 casos por mordeduras de perros. Peor: en lo que va del año, ya sumaron 3.054 casos, un 21% más que en el mismo periodo de 2016.
Según los registros del Servicio Departamental de Salud (SEDES), en las semanas 40 y 41 del control epidemiológico de 2016, se registraron 113 casos por mordeduras de perros. Este año, en ese mismo periodo, es decir, en las dos últimas semanas, la cifra casi se duplicó. El SEDES registró 193 casos.
En lo que va del año, 3.054 personas fueron alcanzadas por los perros en las calles. En 2016, en el mismo periodo, la cifra se situó en 2.414. Eso significa que los casos por mordeduras de perros se elevaron en un 21%. Y eso que el año todavía no acaba.
"Eso es lo que nos llama la atención (el incremento de los casos) Estamos, justamente, en alerta nacional por el tema de la epizootia (enfermedad que ataca simultáneamente a una gran cantidad de animales en una región o localidad). Pedimos a la población que tome conciencia en cuanto a la tenencia responsable de mascotas", reclamó el jefe de la Unidad de Epidemiología del SEDES, Ronald Pérez.
Hace unas dos semanas, el SEDES reportó el primer caso autóctono de rabia canina del año, luego de que un niño de ocho años fuera mordido por un perro.
Afortunadamente, éste ya está casi recuperado. "El niño ya está a punto de recibir la última dosis. Con esto, garantizamos su salud", aseguró Pérez, al agregar que otros canes de la zona están siendo vigiliados, como manda el protocolo. Por ahora, el SEDES no registró ningún comportamiento anormal.
En caso de mordedura
Lo primero que debe hacer una víctima de la mordedura de un perro es acudir al centro de salud u hospital más cercano, recordó Pérez. Luego, reportar el caso en la oficina del programa Zoonosis del SEDES, situada en la avenida Japón, frente al Psicopedagógico.
Allí, los médicos evaluarán el caso y se ocuparán del seguimiento clínico al paciente, y los veterinarios, en caso de que el perro haya sido identificado, se ocuparán de la vigilancia al can agresor. Eso, para evitar cualquier riesgo de rabia humana, explicó Pérez.