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INSTITUTO DE COMERCIO EXTERIOR PIDE VOLCAR LA MIRADA HACIA EL OCÉANO ATLÁNTICO

08 Octubre 2018Agencias
INSTITUTO DE COMERCIO EXTERIOR PIDE VOLCAR LA MIRADA HACIA EL OCÉANO ATLÁNTICO

INSTITUTO DE COMERCIO EXTERIOR PIDE VOLCAR LA MIRADA HACIA EL OCÉANO ATLÁNTICO

Desde el plano económico, el gerente General del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Antonio Rodríguez, tiene un análisis que en esencia valora el esfuerzo realizado ante La Haya, pinta el panorama de la relación Bolivia-Chile a corto plazo y resalta la opción de mirar hacia el Atlántico, por la hidrovía Paraguay-Paraná, para disminuir la dependencia de la carga Bolivia por puertos chilenos que, recuerda, absorben el 95% del flujo exportador del país.

¿Qué lecciones deja el cierre del juicio y el fallo adverso en La Haya desde los planos político, económico y de las relaciones internacionales, ante la comunidad internacional?

Como institución hemos valorado el enorme esfuerzo público-privado realizado para construir la demanda ante la CIJ de La Haya; asimismo, la unidad que la reivindicación marítima provocó una vez más en la población; y, si bien el fallo no fue el esperado, nos da la oportunidad de que el tema se siga tratando en otros niveles, toda vez que la comunidad internacional está enterada hoy más que antes del tema marítimo irresoluto con Chile; de otra parte, notándose una actitud poco amistosa de parte del vecino país y dada la altísima dependencia de los puertos chilenos para la carga marítima boliviana, esto que parece “malo” podría convertirse en algo “bueno”, si es que trabajamos para dar una solución estructural al enclaustramiento marítimo, esto es, “dar la vuelta a la página” y mirar opciones alternativas sobre el Pacífico, pero también, mirar hacia el Océano Atlántico.

¿Cómo debería encarar el Gobierno este escenario pos Haya desde el derrotismo innegable?

Frente a la adversidad, el Gobierno tiene la enorme oportunidad de transformar la frustración en esperanza, y la unidad de voluntades en acciones público-privadas para generar una respuesta que se la viene esperando desde el Memorándum de 1904, esto es, consagrar la salida soberana de Bolivia al mar, al Océano Atlántico, a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná donde Bolivia tiene ya instalados tres puertos privados en pleno funcionamiento, a lo que se debería sumar la construcción de Puerto Busch, esto, sin dejar de lado la opción de Ilo en Perú, aunque requerirá mucha inversión y tiempo. En todo caso, la mejor opción es la salida hacia el Atlántico, como lo dijo el Memorándum de 1904. Han pasado 114 años desde entonces y ningún Gobierno tomó la decisión que el actual Gobierno puede tomar: el convertir la Hidrovía Paraguay-Paraná en el Corredor Fluvial de Integración más importante de América del Sur, con la participación de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, todos ellos partícipes de este sistema fluvial.

¿Hasta qué punto es o debería ser posible volcar la página para reencausar la relación con Chile? ¿En qué planos, en qué momento y de qué forma?

Reencausar la relación con Chile no depende solamente de Bolivia, sino también del vecino país. Sin embargo, hoy –más que antes– se están notando actitudes poco amistosas en cuanto a los interlocutores, de tal suerte que es poco probable avanzar a corto plazo por esta vía, dados los condicionamientos para el diálogo de Chile. Pero, “hay que volcar la página” y ver la manera de disminuir la dependencia y alta vulnerabilidad del comercio exterior boliviano respecto de puertos chileno, siendo que el 75% de la carga marítima boliviana de importación y exportación, tiene que ver con puertos del vecino país. Esto debe y puede cambiar.

Según su lectura, ¿esta derrota judicial le pasará factura al presidente Evo Morales en el plano político-electoral interno?

Todo dependerá de lo que el Gobierno haga de aquí en adelante. Don Evo Morales tiene la grandiosa posibilidad de hacer lo que decenas de Presidentes que se sucedieron desde 1904, no hicieron durante la época republicana: sin abandonar la reivindicación marítima frente a Chile, dar una solución estructural al problema, desviando carga del Pacífico hacia el Atlántico, utilizando los tres puertos existentes, desarrollando Puerto Busch, además, y alentando otras iniciativas por nuevos Puertos. De hacerlo, habrá convertido una debilidad en una fortaleza.

Se habla de hacer público el presupuesto destinado al litigio marítimo, como lo hicieron en su momento gobiernos de países vecinos: Perú y Chile. ¿Qué opina sobre el tema?

La transparencia siempre es buena, da credibilidad a las personas e instituciones y, sobre todo, zanja las especulaciones.

Mirando a lo que queda en La Haya, el Silala, ¿Cómo extender la defensa boliviana con este antecedente adverso tan fresco?

Aprender de lo malo, para sacar algo bueno, sería sabio. Ya se sabe lo que la CIJ valoró a la hora de las fundamentaciones de la demanda, de tal suerte que, conociendo su pensamiento y actuación, habrá que ser todo lo contundente posible a la hora de presentar las pruebas a fin de evitar una nueva situación indeseada (que si se diera, verdaderamente podría perjudicar fuertemente al Gobierno).

El presidente Evo Morales anunció que se investigará los daños económicos causados a Bolivia por Chile desde la invasión en 1879, ¿se puede considerar esto como el anuncio de que se asumirán otro tipo de acciones legales ante otros organismos y/o tribunales?

La propia CIJ de La Haya ha alentado un diálogo de buena fe -voluntarioso- entre ambas partes, a fin de arribar a una solución en el diferendo planteado por Bolivia. Mostrar las cifras en tal sentido, podría ayudar a sensibilizar a terceras partes en relación a la demanda marítima. Pese a ello, es difícil que Chile vaya a ceder en su posición, que maneja como una política de Estado, esté el gobierno que esté en función, sea de derecha, centro o socialista (si no, recordemos lo que pasó con la Sra. Bachelet).

¿Pecó el Gobierno de triunfalismo excesivo y anticipado?

Nadie esperaba un resultado como el visto y sufrido el lunes pasado. Mucho menos el gobierno. Entiendo que los actores jurídicos y políticos durante el largo proceso de construcción, fundamentación y defensa de la demanda boliviana, dieron todo de sí y creyeron verdaderamente en su trabajo, porque además, de por medio estaba la ilusión y esperanza de todo un pueblo. No fue el gobierno quien construyó el planteamiento ante la CIJ de La Haya, sino un conjunto de excelentes profesionales e instituciones que trabajaron en tal sentido. Probablemente, lo más aconsejable hubiera sido manejar el tema con un poco de más cautela, sin embargo, recordando que este reclamo es atávico y tiene que ver con el conjunto del pueblo boliviano, lo hecho por el gobierno no fue sino, lo que muchos otros gobierno hicieron también, a lo largo de la historia.

¿Hasta qué punto queda dañada la imagen de Bolivia y el Gobierno en el contexto internacional? ¿Qué le queda explotar en su accionar, más allá de la retórica, ante organismos hemisféricos?

En todo juicio se puede ganar y perder. Bolivia no es el primer país en perder una controversia, de hecho, Chile ha perdido también en otros ámbitos y ocasiones. Eso lo sabe la comunidad internacional. Por eso, desapasionadamente, no creo que la imagen de Bolivia y del gobierno estén dañados. En todo caso, siendo que muchos países han tomado conocimiento de la existencia de un “tema pendiente” entre Bolivia y Chile, la diplomacia boliviana debería operar con diligencia e inteligencia en tal sentido, vis a vis, desarrollar acciones internamente para que –disminuyendo la dependencia de los puertos chilenos, desviando carga por puertos alternativos como Puerto Jennefer, Aguirre y Gravetal en la Hidrovía, vía el Atlántico; o, también por puertos peruanos como Matarani e Ilo– esté en mejores condiciones de negociación en un futuro no lejano.Desde el plano económico, el gerente General del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Antonio Rodríguez, tiene un análisis que en esencia valora el esfuerzo realizado ante La Haya, pinta el panorama de la relación Bolivia-Chile a corto plazo y resalta la opción de mirar hacia el Atlántico, por la hidrovía Paraguay-Paraná, para disminuir la dependencia de la carga Bolivia por puertos chilenos que, recuerda, absorben el 95% del flujo exportador del país.

¿Qué lecciones deja el cierre del juicio y el fallo adverso en La Haya desde los planos político, económico y de las relaciones internacionales, ante la comunidad internacional?

Como institución hemos valorado el enorme esfuerzo público-privado realizado para construir la demanda ante la CIJ de La Haya; asimismo, la unidad que la reivindicación marítima provocó una vez más en la población; y, si bien el fallo no fue el esperado, nos da la oportunidad de que el tema se siga tratando en otros niveles, toda vez que la comunidad internacional está enterada hoy más que antes del tema marítimo irresoluto con Chile; de otra parte, notándose una actitud poco amistosa de parte del vecino país y dada la altísima dependencia de los puertos chilenos para la carga marítima boliviana, esto que parece “malo” podría convertirse en algo “bueno”, si es que trabajamos para dar una solución estructural al enclaustramiento marítimo, esto es, “dar la vuelta a la página” y mirar opciones alternativas sobre el Pacífico, pero también, mirar hacia el Océano Atlántico.

¿Cómo debería encarar el Gobierno este escenario pos Haya desde el derrotismo innegable?

Frente a la adversidad, el Gobierno tiene la enorme oportunidad de transformar la frustración en esperanza, y la unidad de voluntades en acciones público-privadas para generar una respuesta que se la viene esperando desde el Memorándum de 1904, esto es, consagrar la salida soberana de Bolivia al mar, al Océano Atlántico, a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná donde Bolivia tiene ya instalados tres puertos privados en pleno funcionamiento, a lo que se debería sumar la construcción de Puerto Busch, esto, sin dejar de lado la opción de Ilo en Perú, aunque requerirá mucha inversión y tiempo. En todo caso, la mejor opción es la salida hacia el Atlántico, como lo dijo el Memorándum de 1904. Han pasado 114 años desde entonces y ningún Gobierno tomó la decisión que el actual Gobierno puede tomar: el convertir la Hidrovía Paraguay-Paraná en el Corredor Fluvial de Integración más importante de América del Sur, con la participación de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, todos ellos partícipes de este sistema fluvial.

¿Hasta qué punto es o debería ser posible volcar la página para reencausar la relación con Chile? ¿En qué planos, en qué momento y de qué forma?

Reencausar la relación con Chile no depende solamente de Bolivia, sino también del vecino país. Sin embargo, hoy –más que antes– se están notando actitudes poco amistosas en cuanto a los interlocutores, de tal suerte que es poco probable avanzar a corto plazo por esta vía, dados los condicionamientos para el diálogo de Chile. Pero, “hay que volcar la página” y ver la manera de disminuir la dependencia y alta vulnerabilidad del comercio exterior boliviano respecto de puertos chileno, siendo que el 75% de la carga marítima boliviana de importación y exportación, tiene que ver con puertos del vecino país. Esto debe y puede cambiar.

Según su lectura, ¿esta derrota judicial le pasará factura al presidente Evo Morales en el plano político-electoral interno?

Todo dependerá de lo que el Gobierno haga de aquí en adelante. Don Evo Morales tiene la grandiosa posibilidad de hacer lo que decenas de Presidentes que se sucedieron desde 1904, no hicieron durante la época republicana: sin abandonar la reivindicación marítima frente a Chile, dar una solución estructural al problema, desviando carga del Pacífico hacia el Atlántico, utilizando los tres puertos existentes, desarrollando Puerto Busch, además, y alentando otras iniciativas por nuevos Puertos. De hacerlo, habrá convertido una debilidad en una fortaleza.

Se habla de hacer público el presupuesto destinado al litigio marítimo, como lo hicieron en su momento gobiernos de países vecinos: Perú y Chile. ¿Qué opina sobre el tema?

La transparencia siempre es buena, da credibilidad a las personas e instituciones y, sobre todo, zanja las especulaciones.

Mirando a lo que queda en La Haya, el Silala, ¿Cómo extender la defensa boliviana con este antecedente adverso tan fresco?

Aprender de lo malo, para sacar algo bueno, sería sabio. Ya se sabe lo que la CIJ valoró a la hora de las fundamentaciones de la demanda, de tal suerte que, conociendo su pensamiento y actuación, habrá que ser todo lo contundente posible a la hora de presentar las pruebas a fin de evitar una nueva situación indeseada (que si se diera, verdaderamente podría perjudicar fuertemente al Gobierno).

El presidente Evo Morales anunció que se investigará los daños económicos causados a Bolivia por Chile desde la invasión en 1879, ¿se puede considerar esto como el anuncio de que se asumirán otro tipo de acciones legales ante otros organismos y/o tribunales?

La propia CIJ de La Haya ha alentado un diálogo de buena fe -voluntarioso- entre ambas partes, a fin de arribar a una solución en el diferendo planteado por Bolivia. Mostrar las cifras en tal sentido, podría ayudar a sensibilizar a terceras partes en relación a la demanda marítima. Pese a ello, es difícil que Chile vaya a ceder en su posición, que maneja como una política de Estado, esté el gobierno que esté en función, sea de derecha, centro o socialista (si no, recordemos lo que pasó con la Sra. Bachelet).

¿Pecó el Gobierno de triunfalismo excesivo y anticipado?

Nadie esperaba un resultado como el visto y sufrido el lunes pasado. Mucho menos el gobierno. Entiendo que los actores jurídicos y políticos durante el largo proceso de construcción, fundamentación y defensa de la demanda boliviana, dieron todo de sí y creyeron verdaderamente en su trabajo, porque además, de por medio estaba la ilusión y esperanza de todo un pueblo. No fue el gobierno quien construyó el planteamiento ante la CIJ de La Haya, sino un conjunto de excelentes profesionales e instituciones que trabajaron en tal sentido. Probablemente, lo más aconsejable hubiera sido manejar el tema con un poco de más cautela, sin embargo, recordando que este reclamo es atávico y tiene que ver con el conjunto del pueblo boliviano, lo hecho por el gobierno no fue sino, lo que muchos otros gobierno hicieron también, a lo largo de la historia.

¿Hasta qué punto queda dañada la imagen de Bolivia y el Gobierno en el contexto internacional? ¿Qué le queda explotar en su accionar, más allá de la retórica, ante organismos hemisféricos?

En todo juicio se puede ganar y perder. Bolivia no es el primer país en perder una controversia, de hecho, Chile ha perdido también en otros ámbitos y ocasiones. Eso lo sabe la comunidad internacional. Por eso, desapasionadamente, no creo que la imagen de Bolivia y del gobierno estén dañados. En todo caso, siendo que muchos países han tomado conocimiento de la existencia de un “tema pendiente” entre Bolivia y Chile, la diplomacia boliviana debería operar con diligencia e inteligencia en tal sentido, vis a vis, desarrollar acciones internamente para que –disminuyendo la dependencia de los puertos chilenos, desviando carga por puertos alternativos como Puerto Jennefer, Aguirre y Gravetal en la Hidrovía, vía el Atlántico; o, también por puertos peruanos como Matarani e Ilo– esté en mejores condiciones de negociación en un futuro no lejano.

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