Cortoplacismo en la gestión pública
Los ingresos por hidrocarburos, hasta octubre de este año, disminuyeron aproximadamente un 30% respecto al mismo periodo de 2014, y las estimaciones del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas proyectan una reducción
Los ingresos por hidrocarburos, hasta octubre de este año, disminuyeron aproximadamente un 30% respecto al mismo periodo de 2014, y las estimaciones del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas proyectan una reducción en los ingresos por concepto de hidrocarburos de un 43% para 2016.
Los precios de los principales commodities alcanzaron los niveles más bajos de la última década, es así que por ejemplo el precio del petróleo ha caído cerca del 50% respecto al mismo periodo del año pasado. Esta reducción es explicada, entre otros factores, principalmente por el aumento en los niveles de producción de crudo fracking, un escenario que ha tenido y tiene un efecto directo y negativo sobre nuestro país por su condición de exportador de materias primas.
En los últimos meses mucho se dijo sobre los efectos en los presupuestos institucionales como producto de la caída del precio del petróleo. Lo concreto es que los actuales niveles de cotización del barril de petróleo no permitirán la generación de ingresos excedentes que se traduzcan en presupuestos adicionales como los advertidos en pasados años.
Los gobiernos subnacionales en el departamento de Chuquisaca sintieron y sienten que se les ha quitado recursos, pero la realidad es que estas instituciones se encaminaron bajo una mirada de gestión cortoplacista, en la que los ingresos futuros fueron en el imaginario constantes y crecientes en el tiempo.
Por eso la abrupta caída de los ingresos —principalmente por concepto de hidrocarburos— tiene un efecto directo sobre los compromisos asumidos por dichas instituciones, compromisos realizados bajo una mirada cortoplacista.
La bonanza en los ingresos se ha terminado y la realidad suele golpear de la manera más drástica, ya que la acción de comprometer recursos a mediano y largo plazo desde una óptica de “ingresos constantes y crecientes” ha sido una estrategia recurrente en la mayoría de los gobiernos subnacionales del departamento.
Bajo esta lógica es fácil confundir lo intrascendente con lo importante, por tanto, los compromisos no responden necesariamente a demandas que revistan importancia y carácter estratégico y, como resultado se tiene la pérdida de una visión de desarrollo integral y sostenible.
Es así que los crecientes presupuestos fueron acompañados por mayores compromisos, como por ejemplo:
• En el último quinquenio, en promedio, en municipios y Gobernación los servicios personales se incrementaron en más del 100%, y para 2015 el aumento respecto al año pasado ronda entre el 11% y el 44%.
• Se han generado compromisos para inversiones concurrentes por aproximadamente 300 millones de bolivianos en el periodo 2013-2014.
• En 2014 se comprometieron recursos por alrededor de 800 millones de bolivianos, de acuerdo con datos preliminares del Sistema de Contrataciones Estatales (Sicoes).
Pero, en algún momento los gestores públicos o los decisores de políticas públicas se detuvieron a pensar: ¿Y qué pasa con la sostenibilidad de dichos compromisos? El actual escenario nos muestra que los ingresos por hidrocarburos, hasta octubre de este año, disminuyeron aproximadamente un 30% respecto al mismo periodo de 2014, y las estimaciones del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas proyectan una reducción en los ingresos por concepto de hidrocarburos de un 43% para 2016.
Por tal razón es primordial repensar en las la gestión pública, inicialmente, para honrar los compromisos ya establecidos y luego para establecer nuevas políticas y acciones orientadas a mejorar la gestión pública en los gobiernos subnacionales del departamento; orientados, claro debería estar, hacia la solución de problemas de carácter público.