Agricultores accederán a semillas de variedades de maíz, maní y ají
El Centro de Investigación e Innovación Tecnológica Agrícola Iboperenda, de Villa Vaca Guzmán, las liberó en 2017. Las semillas estarán listas en 2019
Los productores chuquisaqueños de maíz podrán contar el próximo año con las variedades Ibo 2810 e Iboperenda 3684, que, según el Centro de Investigación e Innovación Tecnológica Agrícola Iboperenda (CIITAI), son más resistentes a la seguía y a los vientos.
El CIITAI, situado en el municipio de Villa Vaca Guzmán, liberó siete variedades de maíz, maní y ají en 2017 y en 2019 ya contará con la semilla.
Marcial Pérez Rocha, responsable del Área Agrícola de Desarrollo Productivo de la Gobernación de Chuquisaca, informa a CAPITALES que el principal proyecto que maneja por el momento esta repartición es el CIITAI, al que considera un patrimonio regional pues funciona desde la época de la Corporación de Desarrollo de Chuquisaca (CORDECH).
Se volvió a reactivar en 2008, concluyendo la primera fase en 2012. La segunda fase comenzó en 2013 y finalizará en 2021.
Rubros y variedades
“El Centro posee predios para los cultivos, infraestructura, galpones, oficinas y maquinaria”, explica Pérez. Allí se investiga en cuatro rubros: maíz, maní, ají y leguminosas.
De las siete variedades liberadas el año pasado, dos son de maíz: las denominadas Ibo 2810 e Iboperenda 3684.
Por otra parte, hacen mantenimiento y purificación de variedades antiguas de maíz en todas las campañas agrícolas, para los casos del Ibo 128, el Iboperenda 2836 y la Perla del Chaco.
Además, en el mismo CIITAI para que no desaparezcan, mantienen otras variedades de maíz como la Perlita Súper Precoz y el Ibo145, entre otros ecotipos que también están en proceso de investigación.
Respecto al maní, Pérez señala que se liberaron tres nuevas variedades: Colorado roldana, Colorado astillero y el Overo pincal. Y en cuanto al ají, las variedades Rojo ancho dulce y Rojo ladrillo.
Trabajo de varios años
Para alcanzar estos resultados tuvieron que trabajar varios años, desde 2008, esperando que pasen entre seis y siete campañas agrícolas, porque recién en ese tiempo se puede determinar una variedad. Además, se deben cumplir ciertas normativas. Por ejemplo, las variedades tienen certificación del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF). En octubre pasado se entregaron los certificados con las muestras que se presentaron al INIAF. “Para la campaña 2018 ya se tiene la genética que se propagará. Y en 2019 ya se contará con la semilla para poder entregar a los productores semilleristas”, asegura Pérez.
Características
Las dos nuevas variedades de maíz que se liberaron son mucho más resistentes a la seguía y a los vientos, porque son de planta media, en tanto que las otras sufren más las inclemencias del tiempo.
La característica que destaca en las tres variedades de maní liberadas es que tienen más volumen: producen más. También son mucho más resistentes al ataque de las plagas (el maní, al ser fruto en vaina y crecer en el suelo, es muy atacado por los hongos).
Las nuevas variedades recién liberadas tienen sabor semidulce y son mucho más resistentes al encharcamiento de agua. O sea, resisten mejor la humedad en comparación a sus pares.
Para ser semilleristas
Pérez explica a este suplemento que el CIITAI no puede producir la categoría de semilla certificada y quienes desean ser semilleristas tienen que cumplir con requisitos exigidos por el INIAF, ente que otorga la categoría registrada a los productores de semilla certificada.
“El productor que adquiere la semilla certificada del Centro Iboperenda, especialmente de maíz y maní, la multiplica de acuerdo con todos los seguimientos técnicos que hace el equipo técnico del CIITAI y del INIAF. Ellos sacan una semilla certificada que recién se vende a los productores del grano comercial”, explica él.
Germoplasma y laboratorio
Actualmente, Desarrollo Productivo de la Gobernación está implementando un banco de germoplasma y un laboratorio para analizar las plagas y enfermedades que atacan los cultivos y microscopios.
Para esas tareas cuentan con lupas, cámaras de germinación, incubadoras de semillas que seca y hace germinar. Ahí se realiza la prueba para saber con exactitud qué enfermedad ataca al maíz, por ejemplo. “Este proyecto cuesta alrededor de medio millón de bolivianos”, dice Pérez.
El Centro de Investigación e Innovación Tecnológica Agrícola Iboperenda queda en Villa Vaca Guzmán (Muyupampa), a 360 kilómetros de Sucre.
Está sobre la carretera Sucre-Camiri, pasando por Monteagudo. Del pueblo, 7,5 kilómetros hacia el sur, en la carretera a Iguembe.