
El argentino Ricardo Gareca ve el balón sobre la línea después de rebotar en el palo izquierdo y la empuja a la red con el pie derecho. Se queda allí con los brazos en alto, festejando dentro del arco de Perú, su vencido.
Pocos compañeros lo abrazan. La mayoría corre para celebrar con Daniel Passarella, que había protagonizado la jugada previa. Era el 30 de junio de 1985, una tarde de frío y lluvia. Aquel gol marcado a poco de finalizar el partido significó el 2-2 que clasificó a Argentina al Mundial de México 1986, donde sería campeona.
Y fue, a la vez, un duro impacto para la selección peruana, que estaba a nueve minutos de regresar a un Mundial, pero con la igualdad tuvo que ir a un repechaje que luego perdió ante Chile.
Después de aquella ocasión, Perú nunca más disputó una Copa del Mundo y Gareca no fue incluido por el seleccionador Carlos Bilardo en el plantel que gritaría campeón en México.
A poco más de 32 años, Gareca ingresará este jueves al estadio de Boca Juniors como entrenador del seleccionado peruano con la posibilidad de acercar al equipo a la clasificación para el Mundial de Rusia 2018 y, al mismo tiempo, quizá certificar la eliminación de Argentina, su país.
Gareca, de 59 años, debutó como futbolista profesional en septiembre de 1978 y lo hizo, justamente, en La Bombonera de Boca Juniors, club en el que se había formado en su cantera.
Pero recién a mediados de 1981, después de un préstamo por Sarmiento de Junín, logró estabilizarse como titular en un conjunto boquense que tenía, con la camiseta número 10, a Diego Maradona.
En poco tiempo, a fuerza de goles, se convirtió en una de las figuras clave de aquel equipo y en ídolo de la afición. El romance, sin embargo, finalizó en 1985 cuando, tras un conflicto contractual, decidió pasar a River Plate, el eterno rival. Lo hizo junto al entonces defensor Oscar Ruggeri, campeón mundial con Argentina en México 1986.
Aquella determinación le costó a ambos un enojo que todavía permanece entre los aficionados boquenses. "Me trajo muchos problemas. Fue en la peor época económica de Boca, en la que a los jugadores nos adeudaban ocho meses de salarios. Yo había mamado a Boca toda la vida", recordó Gareca en una entrevista en 2010.
Gareca volvió a pisar La Bombonera 17 veces como futbolista y entrenador: nunca celebró el triunfo y siempre cosechó reprobación.
En su etapa de jugador, fue protagonista de tres empates y tres derrotas. Ya como entrenador, se llevó seis igualdades y cinco caídas. La última vez fue en septiembre de 2013, cuando Boca derrotó 2-1 a Vélez.
Gareca se encuentra ahora ante una posible reparación histórica con la selección peruana. A más de tres décadas de haberle convertido el gol que la dejó afuera de México 1986, podría llevarla a Rusia 2018.
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