Sin brillo
El Barcelona mostró su huella de campeón en Ipurúa (0-2) y se llevó tres puntos llenos de trabajo y sufrimiento ante un Eibar que le superó en la posesión de balón en los primeros 45 minutos.
El Barcelona mostró su huella de campeón en Ipurúa (0-2) y se llevó tres puntos llenos de trabajo y sufrimiento ante un Eibar que le superó en la posesión de balón en los primeros 45 minutos.
El arranque del partido fue monumental para un Eibar que antes del primer minuto ya tuvo su primera ocasión con un remate de cabeza de Cote que se fue por muy poco.
El encuentro tenía un ritmo frenético y los de Valverde trataban de llegar con velocidad, pero fue Ter Stegen el protagonista porque los armeros seguían atacando con todo el corazón y la cabeza, ante un equipo barcelonista que esperaba su momento.
El acoso del Eibar no cesó en los primeros 15 minutos ante un Barcelona que no era capaz de pasar del mediocampo.
Pero claro, la calidad del líder de la Liga no deja lugar a las dudas y Luis Suárez aprovechó un imposible pase de Messi en el minuto 15 para adelantar en el marcador a un Barcelona que hasta ese momento no se estaba mereciendo ir por delante.
El Barcelona se fue poco a poco haciendo con el control del partido, si bien los armeros no se dieron por vencidos y siguieron achuchando a un rival que no se encontraba cómodo.
El intermedio llegó en un buen momento para ambos equipos, ya que el Eibar puso más intención pero menos acierto y el Barcelona no tenía el balón en los pies como acostumbra.
La segunda mitad arrancó con un Eibar que quería ir a por la igualada pero con menos intensidad que en la primera parte, ante un Barcelona que esperaba una genialidad de sus estrellas.
El Eibar se quedó con diez jugadores en el minuto 65, tras una segunda amarilla a Orellana que dejó a los locales con menos armas de las que ya tenían ante un grande como el Barcelona.
Ni con diez el Eibar se vino abajo, e Inui tuvo el empate en sus botas, pero un imperial Piqué evitó el tanto en una tarde en la que tuvo más trabajo del habitual.
El Barcelona tranquilizó el partido en los últimos minutos merced a su superioridad numérica, tratando de tener la posesión que hasta ese momento le había negado el Eibar.
Con la superioridad, el Barcelona cerró el partido en los últimos instantes merced a un gol de Jordi Alba.