YPFB activa saneamiento en depósitos y descarta riesgo en la distribución nacional de combustibles
La estatal atribuye focos de contaminación a fallas heredadas en el almacenaje y refuerza controles con apoyo de la ANH y el Ministerio de Hidrocarburos
Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) puso en marcha un protocolo inmediato de saneamiento tras identificar focos puntuales de contaminación en algunos tanques de almacenamiento de combustible, situación que fue atribuida a deficiencias estructurales heredadas de la anterior administración, informó el presidente de la empresa estatal, Yussef Akly.
Durante una conferencia de prensa, Akly señaló que se trata de un sistema de almacenaje con falencias históricas. “Este es un sistema heredado, es un sistema ineficiente que ha tenido muy mal manejo de almacenaje”, afirmó, al explicar que las intervenciones técnicas permitieron aislar el problema de manera oportuna, sin comprometer en ningún momento la red nacional de distribución.
Acompañado por autoridades del Ministerio de Hidrocarburos y Energías y de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), el titular de YPFB detalló que se convocó a representantes del transporte, sector que denunció afectaciones en sus motorizados, para brindar información directa y transparente sobre las acciones correctivas asumidas.
Entre las medidas inmediatas, la estatal procedió a la eliminación de residuos contaminantes en tanques de almacenaje, incorporó nuevos equipos al proceso de refinación y estableció pruebas diarias en laboratorios, con el objetivo de asegurar que el combustible despachado cumpla con los estándares de pureza y octanaje exigidos para el parque automotor nacional. “En estas dos semanas (…) ya estamos con todas las correcciones. Entonces, este problema no debería presentarse de aquí en adelante”, sostuvo Akly.
Las investigaciones técnicas identificaron residuos acumulados de gestiones pasadas, como manganeso y goma, que no fueron detectados en análisis convencionales y requirieron estudios avanzados en los laboratorios de YPFB Refinación. Parte de estos volúmenes residuales correspondían a adquisiciones anteriores y se encontraban en tanques ubicados en Arica, Chile, y en la frontera con Argentina, los cuales fueron aislados y relocalizados para su estabilización, garantizando que ningún producto fuera de especificación circule en el país.
Por su parte, el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, afirmó que el actual Gobierno logró en menos de tres meses revertir la crisis de desabastecimiento y recomponer las finanzas públicas para asegurar la importación de gasolina y diésel con calidad certificada. No obstante, reconoció que persisten desafíos para recuperar plenamente la cadena de almacenaje y distribución, administrada de forma deficiente en el pasado. Para graficar la situación, explicó: “Es como cuando una ama de casa reutiliza el aceite una y otra vez… en términos coloquiales, eso es lo que ocurrió”.
En tanto, la directora ejecutiva de la ANH, Margot Ayala, informó que se realizaron 260 muestreos a escala nacional, además de controles a combustibles importados por operadores privados. Los resultados confirmaron que tanto la gasolina importada como la de producción nacional cumplen con las especificaciones técnicas, con un rango de octanaje entre 82 y 85 RON, apto para la mezcla con etanol conforme a la normativa vigente.
Ayala anunció además una verificación en Paraguay, prevista del 5 al 7 de febrero, a la que se invitará a representantes del transporte y otros actores interesados, para inspeccionar el combustible desde su punto de origen. Según YPFB, los controles abarcan toda la cadena logística de importación, desde las plantas en Chile, Argentina y Paraguay, hasta el expendio en surtidores, en coordinación permanente con la ANH.
Respecto al etanol, el sector agroenergético boliviano descartó que este componente sea responsable de sedimentos, turbidez o daños mecánicos. Mediante un comunicado, aseguró que el etanol producido en Bolivia es anhidro ultradestilado, con 99,5% de pureza y un octanaje de 108 RON, que mejora la combustión y la potencia del combustible. Recordó además que el país utiliza etanol desde hace siete años sin inconvenientes y que el porcentaje actual de mezcla se mantiene por debajo del 9%, dentro de rangos considerados conservadores a nivel regional.