Asoban aclara que pagos internacionales con tarjetas no dependen del BCB y responden al flujo de dólares externos
Villalobos advierte que las reservas están “muy disminuidas” y señala que la operatividad se sostiene por mercados abiertos en el exterior
El secretario ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), Nelson Villalobos, afirmó este jueves que la habilitación de pagos internacionales con tarjetas de débito y crédito no está sujeta a los recursos del Banco Central de Bolivia (BCB), sino a la disponibilidad de divisas que provienen del mercado externo.
En conferencia de prensa, explicó que el funcionamiento de estos servicios depende del flujo de dólares generado por operaciones internacionales, particularmente por la actividad de exportadores y otros agentes económicos que inyectan divisas al sistema financiero.
“Estas medidas son implementadas por el aporte de estos mercados que los bancos han logrado abrir en el exterior para poder viabilizar la atención del uso de tarjetas de débito y crédito. Por lo tanto, no estamos dependiendo de recursos del Banco Central, pues las Reservas hoy día se encuentran muy disminuidas”, sostuvo.
En ese contexto, Villalobos remarcó que la banca ha gestionado mecanismos alternativos para garantizar el servicio, ante la limitada disponibilidad de reservas internacionales. De acuerdo con datos oficiales, al 2 de abril, las reservas en efectivo del BCB alcanzan los 206 millones de dólares.
La aclaración surge luego de que, desde este jueves, las entidades financieras restablecieran los pagos internacionales con tarjetas, tras la emisión de normativa que permite nuevamente realizar consumos personales en el exterior, incluyendo compras en plataformas digitales y servicios internacionales.
Por otra parte, el ejecutivo de Asoban indicó que aún existen recursos pendientes que la banca entregó al ente emisor. Según estimaciones del sector, el monto asciende aproximadamente a 2.100 millones de dólares.
Villalobos concluyó que la sostenibilidad de estos servicios dependerá en adelante del comportamiento del flujo de divisas y de la capacidad del sistema financiero para mantener abiertos sus canales en el mercado internacional.