Más allá de los bloqueos, un modelo económico agotado y el desafío de la credibilidad
Según el economista Mauricio Ríos, las consecuencias que hoy enfrenta el país derivan de haber optado inicialmente por el gradualismo, una estrategia que dejó al gobierno vulnerable ante choques externos e internos.
La actual situación económica de Bolivia no es simplemente el resultado coyuntural de los conflictos sociales; es la manifestación de años de decisiones de política económica erróneas. Según el economista Mauricio Ríos, las consecuencias que hoy enfrenta el país derivan de haber optado inicialmente por el gradualismo, una estrategia que dejó al gobierno vulnerable ante choques externos e internos.
Esta falta de reformas profundas en su momento llevó a que hoy la economía se encuentre en un punto crítico, exacerbado por bloqueos que ya genraron pérdidas estimadas en 2.500 millones de dólares.
El peso del déficit y la sombra del FMI
Uno de los puntos señalados por Ríos en Correo Play es el déficit fiscal, que se sitúa entre el 9,2% y el 10,9%, una cifra que califica como “inaceptable e inmanejable”. En este escenario, la credibilidad del gobierno se erosionó casi por completo, trasladando el peso de la confianza económica hacia lo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) llegue a determinar.
Para el economista, el país se encuentra en una posición de dependencia respecto a las negociaciones con este organismo, dado que el margen de maniobra interno es prácticamente inexistente.
Dualidad económica: Inflación en La Paz y deflación en Santa Cruz
El impacto de los bloqueos creó realidades económicas opuestas dentro del mismo país. En La Paz, se vive una inflación por shock de oferta, evidenciada en el aumento desmedido de precios de productos básicos como el huevo.
Por el contrario, en Santa Cruz se observa un proceso de desinflación y deflación. Al no poder trasladar su producción a mercados como el paceño, los productores cruceños se ven obligados a rematar su mercancía o incluso cerrar empresas, lo que Ríos describe como un shock “muy grande”.
A futuro, se advierte que cuando la demanda se recupere tras los conflictos, surgirán rebotes estadísticos difíciles de gestionar, lo que obligará al Ejecutivo a reprogramar el Presupuesto General del Estado (PGE).
Reformas estancadas
En el ámbito legislativo, la situación es igualmente compleja. Reformas estructurales necesarias en sectores como electricidad e hidrocarburos corren el riesgo de ser utilizadas como “armas” por sectores movilizados.
Ríos traza un paralelismo con la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003, sugiriendo que cualquier intento de reforma podría ser distorsionado por la narrativa de “venta de recursos” para intentar acortar el mandato de Rodrigo Paz.
Para estabilizar la economía, Ríos propone una hoja de ruta que incluye un recorte drástico del gasto público estructural, frenar la emisión monetaria destinada a financiar el déficit y llevar adelante una flexibilización laboral y económica para permitir una reasignación eficiente de recursos y factores productivos.
Consejos ante la crisis
Ríos criticó las medidas de alivio del gobierno, como el diferimiento y reprogramación de créditos, calificándolas como prácticas que debilitan al depositante y al sector bancario en su conjunto.
Por otra parte, recomendó a los ciudadanos de a pie no tener deudas, dado que el flujo de caja será cada vez más complicado y es preferible no prolongar la “agonía” financiera; comprar dólares ante la previsión de mayor inflación, escasez de divisas y presión sobre el tipo de cambio, el dólar sigue siendo el refugio recomendado; en algunos casos de negocios insostenibles por la deflación y el estancamiento, la recomendación es considerar el cierre en lugar de seguir acumulando pérdidas.