Bolivia pone fin al 6,96 y rige desde este lunes el tipo de cambio flexible

El ente emisor fijó en 9,73 bolivianos por dólar la primera cotización, que estará vigente este lunes

DIVISAS. Dólares estadounidenses y billetes bolivianos. DIVISAS. Dólares estadounidenses y billetes bolivianos. Foto: Archivo

CORREO DEL SUR y Agencias
Economía / 28/06/2026 02:02

Bolivia pondrá fin este lunes al tipo de cambio fijo de 6,96 bolivianos por dólar, vigente desde noviembre de 2011, tras la aprobación el viernes de un régimen cambiario flexible por parte del Ministerio de Economía y el Banco Central de Bolivia (BCB), que fijó la primera cotización oficial en 9,73 bolivianos por dólar.

La resolución ministerial, que tomó por sorpresa al país el viernes, ordena “establecer un régimen cambiario flexible, a efectos de fortalecer la estabilidad macroeconómica, preservar la competitividad externa y contribuir al equilibrio de la balanza de pagos”. La disposición precisa que “el tránsito al nuevo régimen cambiario será ejecutado por el Banco Central de Bolivia”, tomando como base “el reconocimiento de la oferta y demanda diaria de divisas en el sistema financiero”.

En el marco del cambio de régimen, el BCB emitió ese mismo día un Reglamento de Operaciones Cambiarias que establece el mecanismo para determinar el nuevo Tipo de Cambio Oficial (TCO). Según ese reglamento, el TCO se calculará diariamente como el promedio ponderado de las operaciones de compra de divisas realizadas por los bancos con sus clientes durante cada jornada.

Las entidades financieras deberán remitir al BCB la información de sus operaciones cambiarias de compra hasta las 17:00 de cada día hábil, bajo advertencia de sanciones e inspecciones. El TCO resultante se publicará a las 20:00 en el sitio web del BCB y será vigente al día siguiente para las operaciones del sector público, del propio BCB y para los registros contables. En sábados, domingos y feriados, regirá el TCO correspondiente al último día hábil anterior.

El reglamento en cuestión establece además que los bancos podrán vender dólares a un valor referencial que resulta de sumar 10 centavos al TCO, sin posibilidad de superar ese límite. El Ministerio de Economía justificó la medida en la necesidad de “garantizar el equilibrio de la balanza de pagos”, “estabilizar la inflación doméstica”, que en 2025 superó el 20%, y “mitigar los efectos de choques externos”.

El país atraviesa desde comienzos de 2023 una persistente escasez de divisas. En ese período, el mercado paralelo expandió su operación hasta que el dólar llegó a cotizarse en 20 bolivianos en mayo de 2025, frente al tipo de cambio oficial fijo de 6,96. Las reservas internacionales netas cayeron a 3.148 millones de dólares en 2023, frente al récord histórico de 15.122 millones registrado en 2014.

La transición a este nuevo régimen se enmarca en una serie de medidas adoptadas desde la llegada de Rodrigo Paz al poder en diciembre pasado, entre ellas la publicación diaria de un valor referencial del dólar, la devolución de divisas a ahorristas con saldos de hasta 1.000 dólares y la habilitación de tarjetas bancarias para compras en el exterior.

Economistas: Tipo de cambio flexible no resuelve escasez de dólares

Tres economistas coincidieron en que el paso al régimen cambiario flexible ordenado el viernes por el Gobierno representa un reconocimiento de la realidad del mercado, pero advirtieron que la medida no elimina los problemas estructurales que originaron la escasez de divisas.

“El Gobierno ha cambiado el termómetro, pero ahora le toca empezar a bajar la fiebre”, señaló en sus redes sociales el economista Gonzalo Chávez, quien explicó que el nuevo sistema reduce distorsiones y acerca el tipo de cambio oficial al precio real, pero no genera dólares adicionales. “Cambia la forma de medir el precio de la escasez, pero no elimina la escasez misma”, agregó.

Chávez identificó tres condiciones para que el régimen sea sostenible: constituir y consolidar las reservas internacionales del BCB, garantizar la independencia de esa entidad mediante el nombramiento de sus ejecutivos vía Asamblea Legislativa y atacar “los orígenes del escasez, de los dólares del sector público que tiene que ver con el déficit Público”.

El economista Mauricio Ríos, por su parte, cuestionó que la transición sea interpretada como un paso hacia un mercado libre. “Muchos celebran el paso a un tipo de cambio más flexible como si ahora las fuerzas del mercado determinaran el precio del dólar. Esa visión es incompleta. Un tipo de cambio verdaderamente libre requiere que exista libertad monetaria: que los agentes puedan elegir qué moneda usar, ahorrar y contratar sin que un organismo central controle la cantidad de dinero en circulación”, sostuvo en un artículo publicado en Facebook. Para Ríos, mientras el BCB mantenga el monopolio de emisión, cualquier flotación seguirá siendo administrada. Ríos advirtió además sobre los efectos en el sistema bancario. Señaló que la revaluación de activos en bolivianos que produce la devaluación genera una mejora en los balances contables de los bancos, pero calificó ese efecto de nominal y temporal. “Los dólares que no existen siguen sin existir”, afirmó, y alertó que los depositantes que exijan retiros en moneda extranjera seguirán presionando sobre reservas limitadas.

El economista Carlos Augusto Aranda, por su lado, apuntó en la misma dirección al describir el problema de los fondos CPVIS: “durante años los bancos entregaron dólares al BCB a cambio de liquidez en bolivianos al 0%, en operaciones de tipo swap. Esos recursos quedaron atrapados como garantía y se transformaron en créditos de largo plazo”, señaló. “La operación está trabada de los dos lados”, advirtió, en ese sentido, Aranda en su cuenta de Facebook al precisar que esto “no significa una eliminación del corralito bancario”.

Para Aranda, “el tipo de cambio no es la enfermedad, es el síntoma”, y sostuvo que mover “mover el precio del dólar sin atacar las causas de fondo solo traslada la tensión de un lado a otro. Y si esa tensión se descarga sobre una banca ya restringida por la represión financiera (tasas topadas, cartera dirigida, etc.), el riesgo es empujar al sistema hacia la iliquidez”. “Esto no soluciona nada; a lo mucho es la formalización del modelo de gasto público e intervencionismo que nos ha conducido a la situación actual”, concluyó.

Gobierno proyecta una oferta “muy buena” de dólares para este año 

El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, afirmó este sábado que el paso al régimen cambiario flexible no tendrá efectos inmediatos en el bolsillo de la ciudadanía y proyectó que “la oferta (de dólares) para este año va a ser muy buena”, respaldada por exportaciones mineras y agroindustriales, remesas y el retorno de ahorros privados al sistema financiero.

¿Qué va a cambiar a partir de este lunes para el bolsillo de la ciudadanía en general?. “La respuesta es muy simple: prácticamente nada”, aseguró el Ministro en una entrevista con el medio cruceño El Deber, al argumentar que el ajuste es un “sinceramiento” de una realidad que ya operaba en la práctica. Espinoza recordó que cuando el Gobierno asumió en noviembre pasado el dólar paralelo cotizaba por encima de los 14 bolivianos y que destacó, además, que el valor del dólar referencial bajó hasta situarse por debajo de los 9,80 bolivianos.

Sobre la oferta de divisas, el Ministro afirmó que será “muy buenas” este año. Para respaldar su afirmación, enumeró tres fuentes de ingreso claves: el sector minero, cuya liquidación de dólares se aceleraría en los próximos días; las exportaciones agroindustriales, con volúmenes que calificó como positivos para el año en curso; y las remesas, que superan los 1.000 millones de dólares y que dejaron de ingresar por canales formales durante la crisis cambiaria. A eso sumó la expectativa de que ahorristas que retiraron sus dólares del sistema bancario los reintegren, ahora que el tipo de cambio oficial refleja el valor de mercado. “Y eso hay que sumarle el hecho de que el precio del petróleo ha vuelto a bajar”, complementó. 

Respecto a las reservas internacionales, informó que actualmente el BCB cuenta con cerca de 800 millones de dólares en divisas, frente a los 51 millones que había al inicio de la actual gestión. Aclaró que en un régimen de flotación el BCB no necesita grandes reservas para intervenir, y que solo lo hará ante disrupciones importantes. “No va a intervenir activamente, salvo que se mueva demasiado”, precisó.

DESTAQUE

Samuel Doria Medina, líder de Unidad

“El Gobierno acabó con el tipo de cambio fijo y lo sustituyó con un cambio flexible, cuya exacta equivalencia será fijada por el Banco Central de acuerdo a la disponibilidad de divisas. Un paso fundamental hacia la estabilidad financiera, cuyo éxito dependerá de la disponibilidad de divisas y por tanto de la capacidad del Banco Central para defender al boliviano de la devaluación”.

Evo Morales, expresidente 

“No estamos frente a una unificación del tipo de cambio. Estamos frente a una nueva devaluación encubierta de un gobierno que renunció a defender la economía del pueblo. Para que avance el mercado especulativo, pierden las familias bolivianas y los ahorristas de los fondos de pensiones. Desde hoy, ya no será el Estado quien defienda el valor de nuestra moneda, sino los especuladores quienes impondrán el precio del dólar. Una vez más, hacen que el pueblo pague el costo de su fracaso económico”.

Edmand Lara, vicepresidente

“Salir a flote con esta medida puede corregir distorsiones. Pero sin disciplina fiscal, sin más dólares genuinos y sin confianza, el tipo de cambio flexible deja de ser estabilizador y se vuelve un acelerador de inflación e incertidumbre (…) Ningún régimen cambiario resuelve por sí solo el déficit fiscal, la caída de exportaciones o la falta de dólares. Si esos nudos no se atacan, la flexibilidad se convierte solo en devaluación con costo social”.

Jaime Dunn, exprecandidato presidencial  

“Devaluar no es el problema. El problema es creer que cambiar el precio del dólar arregla una economía desordenada. Sin equilibrio fiscal, sin reservas internacionales, con tasas de interés controladas y un Estado que sigue gastando más de lo que produce, el tipo de cambio solo reflejará la crisis que antes se ocultaba. La devaluación debe ser una de las últimas medidas, después de las reformas estructurales, con disciplina fiscal y un Banco Central verdaderamente independiente”.

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