¿Flexibilidad cambiaria o control de precios?
Advierten que el Gobierno debe bajar el déficit fiscal si quiere tener éxito
El analista financiero Jaime Dunn y el economista Mauricio Ríos coincidieron este lunes en que el nuevo régimen de tipo de cambio en Bolivia no responde a las fuerzas del mercado, sino que constituye una “confesión oficial” de la crisis y un ajuste contable que mantiene el control estatal sobre la moneda.
La implementación de un tipo de cambio flexible en el país, que se cotiza en 9,76 bolivianos por dólar parea este martes, fue entendida por algunos como una apertura a las fuerzas de la oferta y la demanda. Sin embargo, para Dunn y Ríos, esta narrativa es falsa, ya que el Estado mantiene mecanismos de intervención que desvirtúan cualquier noción de libre mercado, explicaron.
Dunn, en una entrevista con el canal de streaming “Correo Play” de CORREO DEL SUR, señaló que no existe una verdadera liberación, pues el Banco Central de Bolivia (BCB) estableció, mediante la Resolución 88/26, que el precio de venta de las divisas no puede exceder en más de 10 centavos al tipo de cambio oficial. Para Dunn, esto no es más que un “control de precios” aplicado a la moneda nacional, similar a lo que ocurre cuando el Gobierno fija el precio de productos básicos.
El analista advirtió que la historia económica demuestra que controlar artificialmente el precio de un bien siempre termina generando escasez, tal como ocurrió recientemente con el combustible en el país.
En ese entendido, Dunn dijo que el 6,96 era una “ficción oficial”, mientras que el nuevo tipo de cambio representa la “confesión oficial” de que dicha ficción era insostenible.
Por su parte, Ríos sostuvo que un tipo de cambio verdaderamente libre es imposible mientras persista el monopolio de emisión del BCB. Según el economista, mientras una sola entidad controle la oferta monetaria y decida cuánto dinero crear y con qué destino, cualquier “flotación” será meramente administrada por el Estado.
Ríos argumentó que la devaluación no es un ajuste neutral del mercado, sino una forma de “repudio parcial de la deuda” el Estado. Al emitir moneda sin respaldo y luego devaluarla, el Gobierno permite pagarse a sí mismo y a sus acreedores con una moneda de menor calidad y valor real del que se comprometió originalmente. Esta medida, explicó, constituye una transferencia de riqueza desde los ahorristas y asalariados hacia el emisor estatal.
Ilusión contable
Ambos expertos coincidieron en que la medida busca un alivio temporal en los balances financieros, pero no resuelve el problema de fondo, la falta de dólares reales en el sistema. Ríos calificó la situación como una “ilusión contable” que mejora los ratios de los bancos en el corto plazo al revaluar sus activos en bolivianos, pero que no restaura la solvencia genuina del sistema financiero.
Ambos advirtieron que el éxito de cualquier política monetaria depende de la confianza, la cual sigue erosionada debido a que el Gobierno mantiene un déficit fiscal elevado (entre el 9% y 11%) y continúa estimulando la demanda interna mediante un exceso de gasto público. Sin reformas estructurales, disciplina fiscal y una verdadera libertad monetaria, la “flexibilización” corre el riesgo de ser solo un episodio más en el ciclo de tensión cambiaria e inflación en Bolivia, señalaron.
Régimen cambiario: “Bolivia necesita $us 5.000 millones”
El analista financiero, Jaime Dunn, advirtió este lunes que la flexibilización del tipo de cambio es una medida “relativamente riesgosa” debido a que el país solo cuenta con 800 millones de dólares en liquidez, muy por debajo de los niveles recomendados por organismos internacionales.
De acuerdo con el experto, para que un régimen de estas características sea sostenible bajo las métricas de Adecuación de Reservas (ARA) del Fondo Monetario Internacional (FMI), Bolivia requiere aproximadamente 5.000 millones de dólares en efectivo.
Dunn explicó que el equipo técnico que lidera realizó cálculos basados en los ratios del FMI, los cuales evalúan la deuda externa a corto plazo, el dinero en circulación y las exportaciones, entre otros factores. “Hemos calculado que cerca de 5.000 millones de dólares necesitas en efectivo para hacer un régimen de tipo de cambio flexible de las características que se ha hecho, pero solo tenemos 800”, afirmó el también exprecandidato presidencial.
Esta diferencia resulta crítica porque, para sostener la flexibilidad cambiaria, no es suficiente contar con activos poco líquidos como el oro, que constituye la mayor parte de las reservas actuales de Bolivia señaló Dunn.