Exministro advierte que el contrabando de GLP a Perú es el principal riesgo para el abastecimiento interno

Mauricio Medinaceli señala que la brecha de precios incentiva la salida ilegal del combustible y alerta sobre posibles importaciones futuras

Medinaceli publicó un estudio que abordar el tema energético en el país. Medinaceli publicó un estudio que abordar el tema energético en el país.

CORREO DEL SUR con datos de Erbol
Economía / Hace 3 horas

El control del contrabando de Gas Licuado de Petróleo (GLP) hacia Perú se ha convertido en el principal desafío para Bolivia en su objetivo de evitar una eventual dependencia de importaciones de este combustible, afirmó el exministro de Hidrocarburos Mauricio Medinaceli.

En contacto con la red Erbol, la exautoridad explicó que la diferencia de precios entre ambos países genera un incentivo directo para la salida ilegal del producto. “Si no hubiese ese contrabando, probablemente estaríamos tranquilos sin la necesidad de importación”, señaló, al referirse al impacto que tendría frenar estas prácticas en el equilibrio del mercado interno.

Medinaceli advirtió que mientras en Bolivia una garrafa de GLP tiene un costo aproximado de Bs 22,50, en el mercado peruano supera los Bs 100, lo que abre un margen amplio para el comercio ilegal. En ese contexto, identificó a Perú como el principal foco de preocupación, por encima de otros países vecinos.

“El Perú es nuestro desafío. No es Chile, no es Brasil, es Perú. Es un país hermano, pero la economía es la economía. Y la gente que vive de comprar barato en Bolivia y vender caro en el Perú existe”, sostuvo, al describir la dinámica de contrabando que, según dijo, se sostiene por diferencias estructurales de precios.

El exministro explicó además que la cercanía geográfica facilita este flujo ilícito, ya que “es más corto llegar al Perú que llegar a Brasil”, y recordó que los precios de los combustibles en el país vecino están más alineados con las cotizaciones internacionales, lo que refuerza el incentivo económico.

En paralelo, advirtió que Bolivia enfrenta una reducción en su producción de gas natural y, en consecuencia, de GLP, lo que ha llevado incluso a que autoridades de YPFB no descarten la necesidad de importar este combustible a partir del próximo año.

Medinaceli sostuvo que el problema no solo es logístico o fronterizo, sino también estructural. En su criterio, la falta de transformación productiva en las últimas dos décadas ha limitado la capacidad del país para adaptarse a escenarios de precios internacionales. “Es necesario potenciar su economía, generar fuentes de trabajo”, remarcó, en alusión a la necesidad de fortalecer la base productiva nacional.

Asimismo, alertó que los grupos vinculados al contrabando de combustibles cuentan con una estructura consolidada y capacidad de influencia, lo que dificulta su control efectivo. Según indicó, se trata de una dinámica que se ha fortalecido durante los últimos 20 años.

Finalmente, el exministro señaló que, si bien el contrabando de GLP representa el desafío más inmediato, Bolivia aún dispone de un margen de tres a cuatro años para tomar decisiones estratégicas en torno al gas natural. En ese marco, consideró que cualquier política de incremento de producción debe ir acompañada de medidas firmes de control fronterizo, para evitar que el abastecimiento interno termine presionado por la salida ilegal del producto o la necesidad de importaciones.

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