“No se ha apostado a la transformación productiva”
"Bolivia parece que va a tener algunos años de gracia. Pero la historia de América Latina es que más o menos las cosas vienen en olas, así que eso no es un buen pronóstico"
La brasileña Fernanda Wanderley, doctora en Sociología, coordinadora de Doctorado del Postgrado en Ciencias del Desarrollo de la Universidad Mayor de San Andrés (CIDES-UMSA), es una destacada columnista en periódicos nacionales que vive en La Paz hace más de 22 años. ¿El motivo? Sencillo: “Me he enamorado de Bolivia”.
Estuvo en Sucre participando en un seminario con el Grupo de Desarrollo Rural (G GRU) de Chuquisaca, un mecanismo de consulta técnica interinstitucional que cuenta con expertos nacionales e internacionales, y luego ofreció una conferencia en la Cámara de Industria y Comercio sobre las “Experiencias en Economía Social y Solidaria en Bolivia”.
En medio de su ajustada agenda, atendió a ECOS para dar a conocer su opinión acerca del modelo de desarrollo que plantea el gobierno de Evo Morales, así como también hacer un balance de las dos gestiones del Presidente boliviano y de la difícil realidad de los países socialistas del sur.
ECOS. Usted llega a Sucre para hablar de “Experiencias en Economía Social Solidaria en Bolivia”. Denos un pantallazo general de este tema por favor.
Fernanda Wanderley (FW). En el CIDES-UMSA tenemos un proyecto de apoyo al movimiento de economía social y solidaria de comercio justo en Bolivia. Entonces, por esta razón desde la Universidad de San Andrés estamos apoyando, haciendo investigación y también formación para generar este movimiento de economía social y solidaria.
Vengo a hablar, principalmente, sobre el tema de cómo hemos avanzado en los últimos años en términos de la normativa de la economía plural, de la economía social y solidaria, la economía comunitaria, cuáles son los desafíos que enfrentamos ahora para llevar adelante este modelo de economía plural.
ECOS. ¿Y cuáles son esos desafíos?
FW. Los desafíos siguen siendo muy grandes, muy fuertes, principalmente en relación al desarrollo productivo; eso es donde menos hemos avanzado en los últimos años, en el desarrollo productivo propiamente dicho. Ahí está el gran desafío, en cómo avanzar y cómo superar una matriz productiva extractivista y dependiente de hidrocarburos, de minerales.
ECOS. En su libro “¿Qué pasó con el proceso de cambio? Ideales acertados, medios equivocados, resultados trastocados”, usted identifica lo positivo y lo negativo de los años de gobierno de Evo Morales…
FW. Yo creo que sin duda tuvimos avances importantes en términos políticos, en términos simbólicos de un proceso de inclusión política, social, de grupos poblacionales históricamente excluidos de la política en Bolivia. Este es uno de los aspectos positivos de la primera década de Evo Morales. El segundo tema interesante es que en ese contexto excepcional de bonanza económica, hubo políticas redistributivas que efectivamente han disminuido la pobreza en Bolivia y también han generado mucho empleo, y hay una sensación de que se ha mejorado la calidad de vida, y hay también una nueva clase media que ha surgido en estos años. Esto también es el lado positivo.
Pero el lado negativo es que no sabemos cuán sostenible va a ser eso ahora que los precios de las materias primas han caído. Entonces, ojalá que no sea así, pero ahí hay una posibilidad de que las políticas redistributivas y la generación de empleo, que estuvo muy vinculada a este boom económico, jalado por la construcción, transporte, comercio, etc., pueda perder dinamismo ahora que están cayendo los precios internacionales de las materias primas.
ECOS. Se redujo la pobreza, se redujo la desigualdad, ¿cuánto de mérito tiene el gobierno de Morales frente a estos cambios?
FW. Por un lado tiene méritos como, por ejemplo, el incremento del salario mínimo, que fue una política que ha contribuido para el incremento de los sueldos más deprimidos; eso fue una política con un impacto importante. También sabemos que los bonos han tenido también un impacto en la extrema pobreza. Pero a la vez, parte de los resultados de la disminución de la pobreza y la desigualdad se debieron a una dinámica internacional de incremento de los precios de las materias primas que ha cambiado la dinámica del mercado de trabajo y, por lo tanto, tiene que ver con un fenómeno que se llama “enfermedad holandesa” y que ha mejorado el empleo y las condiciones de vida porque el circulante en la economía boliviana se ha quintuplicado, o sea, realmente tuvimos un periodo excepcional.
Entonces, no tenemos los porcentajes pero sin duda alguna esos resultados positivos de la disminución de la pobreza y de la desigualdad se dan por la combinación de los dos factores: un contexto internacional muy positivo, con una economía que ha profundizado su dependencia respecto a los espectaculares precios de las materias primas, combinado con políticas redistributivas a través de los bonos, el salario mínimo y el sector público.
ECOS. Algo que está en debate en la actualidad: ¿Cómo calificaría al gobierno de Morales ideológicamente? ¿Socialista?, ¿neosocialista?, ¿comunista?, ¿comunitarista?, ¿desarrollista?, ¿neodesarrollista?...
FW. (Se ríe) Yo creo que es un gobierno neodesarrollista que ha apostado por el modelo extractivista, infelizmente, pero a la vez también un gobierno que ha apostado por un proceso redistributivo e inclusivo social y políticamente.
ECOS. ¿Hay más discurso que realidad en el nuevo modelo de desarrollo, con un Estado más presente en la economía y una idea de pluralidad socioeconómica y política?
FW. En estas dos primeras gestiones (de Evo Morales), eso fue más discurso que realidad. La apuesta fue fortalecer el Estado, el papel del Estado en la economía, pero combinada con el sector privado; no así en el sector comunitario, socio-comunitario-solidario-productivo. Entonces, en estos nueve años sí fue discurso porque no se ha apostado a la transformación productiva. Pero la esperanza es la última que muere, y hemos escuchado aquí (en el seminario de Sucre) de los compañeros del CIOEC (Coordinadora de Integración de las Organizaciones Económicas) y ellos creen que en este tercer mandato la apuesta va a cambiar. Entonces, los actores sociales productivos están apostando por un cambio en este tercer mandato.
ECOS. Hace poco, en su columna escribió sobre la pérdida de confianza en lo público, pero en Brasil. ¿Usted advierte que esté pasando esto mismo en Bolivia?
FW. Creo que sí. Infelizmente creo que los escándalos de corrupción en el Fondo Indígena son indicios de pérdida de confianza, de manejos que no fueron del todo transparentes, o que no fueron eficientes en el control y el seguimiento. También otros pequeños escándalos ya empiezan a surgir en otras áreas, indicios de que los manejos no fueron muy transparentes dentro de una institucionalidad. Lo que me preocupa porque en Brasil se ha abierto ya la caja de Pandora y la situación ya es muy grave.
ECOS. ¿Confirma entonces que hay una relación directa entre la corrupción en el Estado y la pérdida de confianza de la población?
FW. Así es, es una privatización de lo público, cuando grupos empiezan a utilizar para beneficio propio los recursos públicos. Eso es pérdida de confianza porque uno ve que realmente los mandatarios, las personas, los funcionarios públicos no están trabajando para el bien común, para el bien público, y sí para su enriquecimiento personal.
ECOS. Tomando como marco a lo regional, ¿cómo ve usted las relaciones actuales de poder Norte-Sur, Desarrollo-Subdesarrollo, Estados Unidos-Sudamérica?
FW. América Latina de alguna manera ha perdido importancia comercial, económica e inclusive política para Estados Unidos; yo creo que esa es una constatación.
ECOS. ¿Y particularmente a las relaciones de Bolivia con Estados Unidos?
FW. Las relaciones de Bolivia con Estados Unidos también se han distanciado bastante en términos ideológicos con gran impacto político. Pero en realidad, hemos perdido importancia, Estados Unidos tiene menos interés geopolítico y comercial con América Latina.
ECOS. ¿Cuál es su percepción respecto al grupo de países socialistas de América del Sur? ¿Siente que están perdiendo fuerza o siguen con ímpetu como en la era del Chavismo?
FW. No, yo creo que sin duda alguna esos gobiernos están perdiendo fuerza. Venezuela ya está en franca crisis, casi insostenible, el gobierno de Maduro realmente es cuestión de tiempo porque la situación es insostenible. Brasil, el Partido de los Trabajadores, está viviendo una crisis de confianza en lo público, perdiendo legitimidad de manera muy rápida después de haber ganado las elecciones, en tan poco tiempo. Argentina también está en serios problemas económicos y políticos, perdiendo el control de la situación económica, con el incremento de la inflación, disminución de la producción, incremento de la importación, desequilibrios macroeconómicos, etc., etc.
Pero también (hay) crisis institucionales, políticas, con escándalos de manejos que no son transparentes, de mucha duda, un cuestionamiento desde la sociedad en el caso de Argentina, Venezuela, Brasil. Ecuador también está empezando a tener sus problemas. Bolivia parece que va a tener algunos años de gracia. Pero la historia de América Latina es que más o menos las cosas vienen en olas, así que eso no es un buen pronóstico.