Aves: Introducidas vs. nativas

En la zona central de Sucre encontraron 24 especies de aves, de las que la población más grande la constituyen las palomas de castilla, un ave introducida desde Europa que habita en casi todas las ciudades del mundo.

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    Evelyn Campos López
    Ecos / 08/11/2015 10:49

    En la zona central de Sucre encontraron 24 especies de aves, de las que la población más grande la constituyen las palomas de castilla, un ave introducida desde Europa que habita en casi todas las ciudades del mundo. La segunda especie mayoritaria es el gorrión europeo, otra especie introducida.

    El parque Bolívar y la plaza 25 de Mayo son las áreas verdes más grandes de Sucre. Allí, numerosas aves se guarecen en los árboles. Sin embargo, las palomas y los gorriones europeos, especies introducidas mayoritarias, están desplazando a las nativas, junto con el crecimiento urbano.

    Para Carmen viuda de Salinas, vecina de la zona de El Guereo, no hay nada más satisfactorio que sentarse por las tardes en la huerta de su casa para disfrutar de las avecillas que visitan los árboles frutales y una variedad de plantas y flores. “Se bañan tan bonito en la fuente que mandé construir exclusivamente para ellas…”, se complace ante ECOS.

    Además de la satisfacción visual y la estabilidad emocional que suponen para los humanos, muchas aves urbanas aportan beneficios y contribuyen a mantener el equilibrio biológico. Por ejemplo, los gorriones son grandes consumidores de insectos; los colibríes, polinizadores; y las rapaces, asiduas cazadoras de ratas, ratones y palomas.

    También hay especies granívoras, frugívoras y carnívoras que son fundamentales en los ecosistemas, explica el biólogo Alfredo Romero Muñoz, docente de la carrera de Biología de la Facultad de Ciencias Químico Farmacéuticas y Bioquímicas de la Universidad San Francisco Xavier.

    Un estudio científico
    Romero junto con Laina Herrero (estudiante de intercambio de la Universidad de Granada, España), Carlos Torres (alumnos de Recursos Naturales de San Francisco Xavier) y el Instituto BIORENA realizaron el estudio denominado “Diversidad y abundancia de aves a través de un gradiente de urbanización en Sucre, Bolivia”, que contó con el financiamiento de la Dirección de Investigación de Ciencia y Tecnología (DICyT)→ → de la casi cuatricentenaria casa de estudios chuquisaqueña.

    El objetivo era determinar si la diversidad de aves disminuye a medida que el grado de urbanización aumenta, siendo el área central de la ciudad menos diversa respecto a la rural.

    Con ese fin, se dividió la ciudad de Sucre en cuatro zonas: central (el casco histórico); residencial (donde hay poco comercio y viviendas con jardines); periférica (donde la ciudad crece y avanza hacia hábitats naturales) y zona rural (donde hay pocas casas dispersas y la mayor parte del terreno está ocupado por vegetación).

    En la zona central encontraron 24 especies de aves, de las que la población más grande la constituyen las palomas de castilla, un ave introducida desde Europa que habita en casi todas las ciudades del mundo. La segunda especie mayoritaria es el gorrión europeo, otra especie introducida.
    Asimismo, detectaron que en el área central hay menos comida y menos árboles donde las aves puedan posarse para hallar resguardo. “Es como una selva de cemento donde no hay mucho para poder sobrevivir”, explica Romero.

    Entre las especies encontradas está el picaflor gigante (Patagona gigas), hornero (Furnarius rufus), Búho Real (Bubo virginianus), colibrí rutilante (Colibri coruscans), jilguero corona gris (Sicalis luteocephala) y el águila mora (Geranoaetus melanoleucus).

    El número de especies encontradas en la zona residencial también es de 24, pero la paloma abunda tanto como en el centro. Otras especies sí, sobre todo el gorrión nativo.

    En la zona periférica (con mayor vegetación) hay 36 especies y allí el gorrión europeo tiene menor presencia.

    En la zona rural, los estudiosos encontraron 47 especies. La más abundante es el tarajchi, seguido por otras aves nativas pero la tercera más abundante también es la paloma. Allí, pese a que el área rural que rodea Sucre no se caracteriza por ser un hábitat prístino, existe una gran variedad de árboles, plantas, flores, semillas, etc.

    “De esta forma logramos confirmar nuestra hipótesis [que la diversidad de aves disminuye a medida que aumenta el grado de urbanización], sin embargo nos preocupa que la existencia mayoritaria de aves introducidas pueda afectar a las especies nativas”, sostiene Romero.

    Relaciones negativas y positivas
    Los estudiosos descubrieron relaciones negativas entre la diversidad de aves y las características vinculadas con la urbanización: como el nivel de ruido, porcentaje de concreto, tasa de paso de peatones y de vehículos y porcentaje de vegetación exótica.

    Por otro lado, el porcentaje de cobertura vegetal general está relacionado positivamente con la diversidad de aves. Tampoco se encontró una relación clara entre la diversidad de aves nativas y la abundancia de dos especies de aves introducidas.

    De acuerdo con las conclusiones del estudio, es fundamental crear espacios verdes con vegetación nativa y corredores con vegetación en calles y avenidas y mantener parches de vegetación nativa en los alrededores de Sucre, para incrementar la diversidad de aves. Esto promoverá la función del ecosistema y la provisión de servicios ambientales importantes, aumentando la calidad de vida de los habitantes.

    De un tiempo a esta parte, las personas mayores han comenzado a notar la desaparición de ciertas especies en la capital. Dicen, por ejemplo, “ya no hay el chulupía, el chinguero ni el willakitu…”.

    Para tomar en cuenta

    - Las palomas están bien adaptadas en el centro de Sucre, pero son vectores y portadoras de varias enfermedades para los humanos.
    - Hay aves nativas que dispersan semillas, otras que polinizan y algunas que comen néctar, como los colibríes. En Sucre se ha encontrado cuatro especies.
    - Los buitres, muy resistentes a las bacterias e infecciones, son clave porque limpian la carroña de los ecosistemas.
    - Las águilas y los halcones son especies carnívoras que controlan la población de palomas; cuando estas desaparecen, otras especies herbívoras empiezan a incrementar demasiado sus poblaciones.
    - Las aves producen un efecto visual y relajante en las personas. Su presencia es importante para la gente que vive en las ciudades.
    - Se necesitan más áreas verdes: el parque Bolívar fue creado hace 120 años y desde entonces no se construyó otro con las mismas características.
    - Para cuidar a las aves se debe mantener la vegetación en los jardines, si es posible, nativa.
    - Cuando se muere un árbol hay que dejarlo de pie, porque allí pueden habitar y anidar las aves.
    - Se puede colocar en algún lugar de las viviendas semillas de trigo y agua para que los pájaros beban.
    - No hay que alimentar a las palomas de castilla porque mientras más recursos encuentren, más se reproducen, afectando a las especies nativas.
    FUENTE: Estudio “Diversidad y abundancia de aves a través de un gradiente de urbanización en Sucre, Bolivia”

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