La luz azul en los aparatos electrónicos
¿Qué efectos provoca la sobreexposición a las pantallas de celulares, tabletas y computadoras?
La sobreexposición de las personas a los dispositivos electrónicos está empezando a ser uno de los principales problemas de salud en la actualidad; uno de los más frecuentes y notorio es el daño a la vista por la luz azul que emiten estos aparatos.
“Nomofobia” es el término que se usa para designar el miedo a no tener cerca el celular, una conducta que los expertos califican de compulsiva. En las calles, micros, restaurantes, plazas, parques, centros de salud, escuelas, universidad, lugares de trabajo, reuniones familiares y otras de tipo social se observa a niños, jóvenes, adultos, incluso a personas de la tercera edad, hipnotizados con su celular.
Este problema se presenta también con otros dispositivos, entre los más comunes: las tabletas electrónicas y las computadoras.
Un sondeo realizado por ECOS entre niños y jóvenes de 8 a 20 años reveló que estos pasan, cada día, entre tres y seis horas continuas o discontinuas expuestos a algún aparato tecnológico.
¿Qué es?
Hay una serie de interrogantes en cuanto a los daños que puede causar la sobreexposición a los celulares o a cualquier otro equipo electrónico, pero una pregunta que todos nos hacemos: ¿Qué es la luz azul?
“La luz azul está en todas partes. La luz solar es la fuente principal de luz azul y estar al aire libre durante el día es como la mayoría de nosotros nos vemos expuestos a ella. No obstante, también hay muchas fuentes interiores de luz azul fabricadas por el hombre; entre ellas, los fluorescentes, las lámparas LED y los televisores de pantalla plana”, explica a ECOS Fernando Auza G., director general de Ópticas Santa Lucía y Laboratorios VISIORECH.
¿Sus efectos?
En particular, las pantallas de visualización de equipos electrónicos, computadoras portátiles, celulares y otros dispositivos emiten cantidades considerables de luz azul. La cantidad de luz es solo una fracción de la irradiada por el sol, pero el tiempo que la gente pasa con ellos y la proximidad de estas pantallas a la cara del usuario preocupan por los posibles efectos a largo plazo que pueda generar esto sobre la salud visual.
Mientras aguardamos la entrevista con la especialista en oftalmología, podemos observar a una gran cantidad de personas, entre ellas niños y niñas de entre 5 y 12 años que, acompañados de sus padres, esperan su turno para ser atendidos.
La oftalmóloga del hospital IPTK en Sucre, Wilma Barón, explica a esta revista que la luz azul afecta sobre todo por el uso excesivo de aparatos electrónicos. “La sobreexposición a la luz azul emitida por las pantallas de dispositivos como celulares y computadoras causa la muerte prematura de las células de la retina. La mácula nos da la capacidad de distinguir detalles y colores, por lo que si hay muerte celular de esta parte central de la retina del ojo, habrá una disminución drástica de la vista”, alerta Barón.
Esta alteración irreversible en la retina se asocia a la edad, ya que se presenta más frecuentemente sen adultos mayores debido a la oxidación y envejecimiento de las células. Sin embargo, según Barón, en la actualidad no hay rango de edad: cada vez tiene más pacientes jóvenes y niños debido a la sobreexposición a la luz azul.
“Atendemos, como mínimo, 20 pacientes por día, de los cuales la mayoría son por refracción (agudeza visual). Vienen con el problema de cansancio ocular, molestia e intolerancia a la luz, cansancio a los esfuerzos visuales del uso de la computadora y el celular”, detalla la especialista.
De acuerdo con su criterio profesional, todo esto suele causar insomnios, dolores de cabeza, ojos rojos, lagrimeo o fotofobia (intolerancia anormal a la luz por la molestia o dolor que produce).
No antes de los 6 años
La oftalmóloga Barón recomienda a los padres de familia no entregar un celular o una tableta electrónica a los niños, por lo menos, hasta los seis años. “Hay niños de cuatro o cinco años que ya usan lentes y, encima, utilizan celular o tableta. (Así) el problema se agudiza”, complementa.
También aconseja usar lentes con protección ultravioleta (UV), que filtren la luz azul, para evitar la muerte de las células de la retina y no exponerse por tiempos alargados al resplandor de los aparatos electrónicos.
Otro de sus consejos pasa por una alimentación rica en vitamina A, como el consumo de brócoli y la zanahoria que, si bien no evitarán el daño, por lo menos fortalecerán la retina.
Ofertas de ópticas
Hoy en día las ópticas ofrecen una amplia gama de productos con filtros de luz azul (los “blue”), con costos que oscilan entre los 200 y los 1.000 bolivianos, valorados a base de calidad y durabilidad.
El incremento de la demanda de lentes de este tipo en los últimos años hizo que en la ópticas aproximadamente el 50% de la producción tenga algún tipo de cristal que bloquee la luz azul.
La sobreexposición a dispositivos podría causar…
A continuación, siete efectos que podría causar la sobreexposición a los dispositivos electrónicos:
1. Posibles tumores cerebrales
En 2014 la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó los resultados de una investigación coordinada por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), que tenía como objeto determinar si había vínculos entre el uso de los teléfonos móviles y el cáncer de cabeza y cuello en adultos.
Aunque no llegan a una conclusión taxativa sobre el aumento del riesgo de cáncer por la exposición a los campos electromagnéticos de los celulares, la OMS aclara que eso puede deberse al hecho de que varios tipos de cáncer solo pueden detectarse hasta muchos años después del contacto que pudo provocar el tumor.
2. Síndrome de la contractura de cuello
Se conoce como “Text neck” y es una enfermedad provocada por el uso inadecuado y prolongado de las pantallas. Al inclinar el cuello hacia adelante para observar, por ejemplo, la pantalla del celular, se sobrecarga la columna vertebral, la que acostumbra transportar unos 5 kilos (la cabeza en posición normal), y se sobreexige con hasta 27 kilos al llegar a los 60 grados de inclinación.
Este fenómeno, si se presenta con exceso, puede conducir a la condición conocida como neuralgia occipital, en la que los nervios occipitales —que van desde la parte superior de la médula espinal hasta el cuero cabelludo— se inflaman o dañan. La recomendación es realizar siempre lo que se conoce como una pausa activa para que los músculos tengan oxigenación.
3. Desórdenes en el sueño y problemas mentales
Según los resultados de una investigación realizada por el Instituto Politécnico Rensselaer de New York, en 2013, el uso constante de equipos electrónicos como celulares, tablets o computadores, hasta dos horas previas antes de irse a la cama, genera problemas de insomnio y desórdenes en el sueño.
Según especialistas, los desórdenes del sueño pueden hacer sentir a las personas más estresadas durante el día, lo que las vuelve menos productivas.
4. Sobrepeso en niños y adolescentes
A mediados de la primera década de este siglo, el ejecutivo de Google Daniel Sieberg acuñó la expresión “obesidad digital” para hacer referencia al exceso de uso o a la dependencia de las nuevas tecnologías, como los aparatos celulares o las tabletas.
De acuerdo con datos de la OMS, lo que se conoce como obesidad digital es, además, una de las principales variables a la hora de explicar las causas de la obesidad física durante los últimos 15 años, periodo en el cual el uso de las tecnologías informáticas ha experimentado un aumento casi exponencial.
5. Adicción comportamental
En el caso del uso de los aparatos electrónicos se ha detectado que su abuso puede alterar el sistema de recompensa generando una sensación de satisfacción y de alegría por su uso y, en consecuencia, una sensación de vacío cuando no se tiene acceso a ellos.
6. Afectaciones crónicas en los ojos
El hecho de estar viendo constantemente hacia la pantalla de los dispositivos móviles disminuye el número de parpadeos promedio que debe hacer el ojo por minuto para mantenerse humedecido, de ahí que el enrojecimiento ocular sea común entre quienes usan con exceso este tipo de aparatos.
La OMS sostiene que las discapacidades visuales más comunes se deben al contacto constante de las personas con varias pantallas de artefactos tecnológicos.
7. Síndrome del túnel carpiano y “Whatsappitis”
Esta es quizá la dolencia más común por el uso excesivo de aparatos electrónicos. El síndrome del túnel carpiano se presenta cuando se ve afectado el nervio mediano, que permite la sensibilidad a toda la mano, afectación que provoca entumecimiento, hormigueo, debilidad, o daño muscular en la mano y dedos.
Este tipo de lesiones se empezó a denominar “Whatsappitis”, luego de que en marzo de 2014 se conociera el caso de una mujer en España que había permanecido enviando mensajes a través de WhatsApp durante seis horas seguidas.
¿Enfermedades mentales o neurológicas?
Además de causar daños visuales, la exposición por mucho tiempo a estos dispositivos podría originar otros tipos de enfermedades, ya sean mentales o neurológicas, aunque científicamente no hayan sido comprobadas.
Gaely Miranda, presidenta del Colegio de Psicólogos de Chuquisaca y docente en la Universidad San Francisco Xavier y la Universidad del Valle (UNIVALLE), explica que recién se están realizando estudios en relación a los efectos que pueden tener los aparatos electrónicos en la psicología humana.
“En los estudios se está pensando más en la lógica infantil, porque los adultos ya tenemos desarrollada la tolerancia a la frustración mientras que los chicos están expuestos a demasiados estímulos y, al final, no captan ninguno. Los dispositivos emiten ciertas ondas radioactivas que afectan al sistema neuronal, lo que genera cansancio visual, estrés, lo que produce cambios en la conducta”, expresa Miranda.
El efecto también está en el lugar que el ser humano les da a los aparatos electrónicos.
“Debemos reconocer que somos sujetos y tenemos un límite, pero lamentablemente la sociedad no deja los dispositivos; incluso al baño vamos con el celular”, enfatiza Miranda.
Le consultamos cómo se puede cambiar la vida rutinaria con estos dispositivos y Miranda responde: “con un ejercicio personal, decir que ‘no voy a atender el celular’, marcando un límite, un espacio y hacer pausas; que el viaje en el micro sea eso, un viaje, donde pueda mirar la calle, la gente, respirar; que el almuerzo en la casa sea eso, un almuerzo, compartir con la familia, y así sucesivamente”.
La tecnología no se detiene, avanza permanentemente y cada día las personas estamos más expuestas a ella y sin medida. Pero la decisión está en nuestras manos, aunque parezca todo lo contrario…