Diablos y morenos en fotos

En medio de la inacabada polémica sobre el origen de la diablada y morenada, las fotografías que sacó de su arcón la familia Bravo Nina revelan que todavía queda mucho por investigar acerca de esas danzas.

Basilio Nina y Honoria Oquendo  en 1962.

Basilio Nina y Honoria Oquendo en 1962.

Foto coloreada de Basilio Nina Lima entre 1944-1945.

Foto coloreada de Basilio Nina Lima entre 1944-1945.

La Diablada Comercial con Francisco, Dámaso y José Basilio Lima.

La Diablada Comercial con Francisco, Dámaso y José Basilio Lima.

Morenada Comercial o de los Cocanis en 1963.

Morenada Comercial o de los Cocanis en 1963.

Otra foto de Basilio Nina.

Otra foto de Basilio Nina.


    Juan José Toro Montoya (*) EL
    Ecos / 25/06/2019 03:30

    Papelitos cantan… y fotografías también.

    En medio de la inacabada polémica sobre el origen de la diablada y morenada, las fotografías que sacó de su arcón la familia Bravo Nina revelan que todavía queda mucho por investigar acerca de esas danzas.

    Son antiguas y eso se puede ver no solo en el material en el que están impresas sino también en las vestimentas de las personas que están retratadas en ellas. La mayoría son en blanco y negro pero alguna fue coloreada para un mejor disfrute visual.

    ¿De qué son las fotos? De bailarines de diablada y morenada pero de años anteriores a las ahora famosas entradas de Ch’utillos. Si se toma en cuenta que esta especie de carnaval andino comenzó a ganar las calles potosinas en 1985, entonces sorprende ver fotos que no solo son anteriores a ese año sino que corresponden a la década del ’60 y hasta a la del ’40.

    La explicación para ello es sencilla: las fraternidades de danzas folklóricas no nacieron con Ch’utillos sino que son anteriores, muy anteriores, a esa fiesta. Participaron ya sea en carnavales o fiestas patronales.

    Las mejores herederas de esas fraternidades son las más grandes morenadas de Potosí, la central y la auténtica, y, aunque sus integrantes no quieran hablar de ello, ambas son el resultado de una sola. Hubo, entonces, una división y todo indica que dejó rencillas porque los actuales fraternos no quieren recordar su pasado común.

    Pero están ahí, en las fotografías en las que se ve, incluso a un Oscar Bravo niño posando junto a Walter Mur y las dos figuras que le acompañaron a una entrada de 1992. Claro… Ch’utillos ya existía entonces y había acaparado el folclore potosino.

    Por eso, las joyas son las fotos de la década del ’40 en las que hay un rostro y nombre repetidos, Basilio Nina. Se lo ve junto a otras personas vestido de diablo y, así, y gracias a las leyendas escritas con tinta detrás de las fotos, sabemos que existió una Diablada Comercial que participaba en los carnavales y que, años después, dio paso a la Morenada Comercial que sería el tronco común de la central y la auténtica.

    Pero la Morenada Central tiene otros datos. Afirma que Basilio Nina, que llegó a convertirse en el suegro de Oscar Bravo, llegó a Potosí junto a Epifanio Marca, Ignacio Mamani, Patricio Paco, Manuel Canaviri y Carlos Guarachi ya en la década de los ’30 y procedentes de comunidades de la provincia Aroma, de La Paz.

    Por tanto, el origen de la diablada y morenada comerciales no es el de la morenada en general a la que se ubica nada menos que en el Potosí de 1850.

    El dato fue proporcionado en el marco del coloquio sobre esa danza que fue convocado por la Asociación de Fraternidades Folklóricas y Autóctonas de Potosí y da cuenta que la morenada se habría originado en tiempos coloniales, cuando el comercio de coca y velas, motivado por la explotación de la plata del Cerro Rico, dio lugar a la aparición de “los cocaquinis” o vendedores de coca que primero se instalaron en la vía pública pero luego compraron casas en la hoy calle Chayanta. Los ingresos que obtenía este sector de la venta de coca y velas le permitía afrontar con soltura los gastos de celebración del carnaval en el que los “cocaquinis” utilizaban disfraces que ridiculizaban a los negros que por entonces servían en las casas de los españoles.

    La danza se habría configurado casi como la conocemos ahora en la República, entre 1850 y 1855, cuando los vendedores de coca o “cocanis” ya utilizaban vestimenta “bordada con hilos de plata y oro, pero además con una serie de piedras preciosas colocadas alrededor de la pechera y los pollerines”.

    La reseña de esta morenada señala que “en 1891, cuando reapareció la danza de los morenos en Potosí, gracias a los ricos mineros Marcial Oca Flores y Joaquín Benavente Ocaña, los que solventaron el costo que significaba la vestimenta, al comida y bebidas, para hacer el carnaval de aquel año”.

    Por tanto, esta original morenada, que habría nacido en tiempos coloniales, no fue la que dio paso a la que se organizó entre 1962 y 1963 con el nombre de “Morenada Comercial Cocanis” con el fin de participar en la fiesta de San Juan de Dios.

    Y esta sería la que, años después, y según la versión de sus actuales integrantes, daría paso a la constitución de la “Fraternidad Morenada Central Potosí” que se fundó en el domicilio de los esposos Guarachi Nina, ubicado en la calle Chayanta. En el directorio de esa entidad aparece Basilio Nina como secretario de Actas.

    Es la historia oficial de la Morenada Central que, sin embargo, no toma en cuenta a la Auténtica. Es seguro que pronto aparecerán sus fraternos reclamando que también se cuente la suya.

    (*) Juan José Toro es presidente de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP).

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