Chiucani, nuevo atractivo turístico de Potosí
Chiucani es una hermosa quebrada de agua dulce ubicada en el distrito 18 del municipio de Potosí.
Chiucani es una hermosa quebrada de agua dulce ubicada en el distrito 18 del municipio de Potosí. Un nuevo atractivo turístico y hábitat del ave más pequeña del mundo, el colibrí, recientemente visualizado por el impulsor de turismo de aventura comunitario Marcelino Vedia.
Este lugar se encuentra en una cabecera de valle, donde la temperatura promedio en primavera es de 16 grados centígrados y en invierno, de 8. Allí yace una imponente quebrada por la que pasa un río que lleva el mismo nombre: Chiucani.
Dicen que sus aguas cristalinas nunca se secan debido a sus “ojos de agua”, o manantiales donde aflora el agua de forma natural.
La cañada está poblada de rocas areniscas descomunales de color naranja, bellamente talladas por la acción natural del agua y los vientos durante millones de años. El paisaje que le rodea es impresionante y las paredes de la quebrada donde silva el viento están salpicadas de t’olas, yaretas, sunch’us, alfa alfalfa, coca coca y otras plantas silvestres.
Según Vedia, Chiucani tiene una fauna interesante. Dice que durante los recorridos que hizo por allí, varias veces, verificó que todavía hay venados, zorros y abejas. También encontró huellas de puma o león americano, y en el traslúcido río habitan ranas de un atractivo color verde limón.
Además, por allí se ven hermosos colibríes. De acuerdo con las culturas nativas de los Andes sudamericanos, esta avecilla significa resurrección y tiene un poderoso sentido espiritual. Debido a su velocidad, se considera al colibrí un mensajero y guardián del tiempo. Su presencia también es sinónimo de amor, alegría y belleza.
Según la National Geographic, su cuerpo —con vistoso plumaje verde iridiscente— pesa poco más que una almendra. Algunas especies baten sus alas hasta cien veces por segundo.
La aventura
El recorrido por la quebrada es toda una aventura. La topografía del lugar exige bastante acción por sus abruptos ascensos y descensos. Hay sectores en los que el agua llega hasta las rodillas y en otros puede cubrir a una persona de estatura alta.
Para disfrutar de la hazaña, sin contratiempos, es importante llevar ropa ligera o malla de tal manera que uno pueda meterse al agua; también zapatos apropiados, para caminar dentro del río, sombrereros de ala ancha y bloqueador solar. Es fundamental no olvidar las toallas y ropa abrigada para salir del río.
Vedia ofrece un recorrido inolvidable a los turistas nacionales y extranjeros por solo 100 bolivianos, que incluyen pasajes de ida y vuelta, refrigerio, refresco y almuerzo.
La ciudad de Potosí está separada de Chiucani por 36 kilómetros. La primera parte del camino está asfaltada (24 km) y se cubre en vehículo, en una hora y media. El resto del trayecto es de tierra (12 km) y se hace a pie, para llegar al atractivo turístico en dos horas.
Recorrer y disfrutar del lugar tomando fotografías, filmando y sacándose selfies demora alrededor de una hora. Luego se pasa a la comunidad de Thamari, donde Vedia reacondicionó la casa de sus abuelos para recibir a los visitantes.
Allí, los aventureros disfrutan de un sabroso almuerzo típico que se prepara con la producción agrícola del lugar (sin incorporar ingredientes como el arroz o fideo). La estrella es la huatía (plato elaborado con papas, queso y ajíes, que se hace cocer bajo tierra envuelto en hojas de achira), que se acompaña con carne de chivo, res o pollo cocida en un horno rústico, a la vista de todos. También lleva ensalada de lechuga, repollo y zanahoria.
Antes de volver a Potosí, está previsto un paseo por una huerta con árboles de duraznos, albarillos y membrillos.
Los interesados en visitar Chiucani deben hacer sus reservaciones llamando al celular 71831661 o pueden ingresar a la página de Facebook “Conoce Potosí”. •