Crohn y colitis ulcerosa
La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son dos patologías comunes en Bolivia.
La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son dos patologías comunes en Bolivia. Entre 100 mil pacientes, hay una incidencia de 10 a 12 por ciento; si no se tratan a tiempo, pueden ser fulminantes. Hombres y mujeres de entre 20 y 35 años son los que más sufren estos males, aunque el género masculino es más susceptible de padecerlos y también pueden presentarse entre los 40 y 50 años.
La vida del paciente corre peligro si el médico no tiene la capacidad de dar un diagnóstico y tratamiento certero, alerta a ECOS el gastroenterólogo Ismael Soriano.
El doctor Soriano, quien trabaja en la Corporación de Seguro Social Militar (Cossmil) y en el Hospital Monseñor Jesús Pérez, explica que las Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII) engloban un grupo de patologías crónicas del aparato digestivo de causa desconocida; entre ellas, la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.
La predisposición genética, ciertos factores ambientales, la flora intestinal y una respuesta inmune anómala a estas, son los elementos que las provocan. Ambas presentan un curso crónico caracterizado por brotes de actividad inflamatoria.
Síntomas comunes
Soriano explica que los síntomas varían de acuerdo con la lesión. Es mucho más doloroso a nivel de la fosa ilíaca derecha, todo el marco derecho, el esófago y el estómago.
Un síntoma común en ambas enfermedades es que el abdomen se hincha cuando la persona come aunque sea poco. La digestión y evacuación es difícil; a veces hay estreñimiento y otras, diarrea. Estos procesos infecciosos generalmente producen anemia.
“En estas dos patologías se presentan cuadros agudos que requieren de internación o de una cirugía, porque corre peligro la vida del paciente”, alerta el gastroenterólogo. •
¿Cómo realizar el diagnóstico?
Se encargan exámenes laboratoriales de sangre, un proteinograma y rayos x simple para ver el tamaño y el grosor del colon.
Colonoscopia (exploración a través del recto mediante una endoscopía que permite visualizar las características del colon).
Biopsia (extracción de una muestra total o parcial de tejido que será examinada por un anatomopatólogo en el microscopio).
* En el Crohn las ulceras son de tipo longitudinal y en la colitis ulcerativa, de tipo transversal con formación de fibrina que con el endoscopio empieza a sangrar.
Tratamiento
No hay cura para las dos patologías porque son inmunodepresibles, es decir, los afectados tendrán que vivir con ellas.
El fin es aliviar el dolor, disminuir la inflamación intestinal, prevenir la lesión permanente de la mucosa intestinal, preservar y restaurar la función gastrointestinal, evitar las complicaciones.
El tratamiento mejora a los pacientes casi en un 100%, pero las enfermedades pueden recrudecer debido a varios factores.
Todos deben someterse a un control médico adecuado una vez al año. Así, se tendrá una buena historia clínica con detalles sobre los hábitos de vida, crecimiento, vacunas, alimentación e ingesta de otros productos.
Es importante adjuntar a esa historia clínica los exámenes de sangre, orina, materia fecal y esputo. También estudios de radiografía de tórax y una ecografía general.
Para elaborar este historial básico, cuyo objetivo es buscar o detectar patologías iniciales, el Ministerio de Salud debe contar con un sistema bien organizado y ofrecer los insumos necesarios.
FUENTE: Dr. Ismael Soriano
Colitis ulcerosa
Es una enfermedad inflamatoria del colon (intestino grueso) que incluye el recto y el ano y daña el revestimiento interno del tejido intestinal. Se caracteriza por tener episodios de inflamación y ulceración de la pared interior del colon constantes o intermitentes.
SÍNTOMAS: Fiebre, materia fecal líquida mezclada con sangre y dolor intenso.
Enfermedad de Crohn
Es un proceso inflamatorio crónico del tracto intestinal. Puede afectar a cualquier parte del tracto digestivo, desde la boca hasta el ano, sobre todo a la porción más baja del intestino delgado (íleon) o el intestino grueso.
SÍNTOMAS: Dolor abdominal con cólicos, fiebre, fatiga, falta de apetito y pérdida de peso. Sensación de que necesita defecar, aunque los intestinos estén vacíos. Diarrea líquida sanguinolenta o con moco.