Entre Sucre y Toro Toro

Entre peripecias y satisfacciones, así como transcurre la vida, se desarrolló el 25 y 26 de septiembre la primera caravana de exploración denominada “La ruta de los dinosaurios” versión Klaus Schutt

Cañón de Toro Toro.

Cañón de Toro Toro. Foto: Evelyn Campos ECOS

Banca adornada con dinosaurios en la plaza de Toro Toro.

Banca adornada con dinosaurios en la plaza de Toro Toro. Foto: Evelyn Campos ECOS

Bello templo en la plaza de Carasi, Potosí.

Bello templo en la plaza de Carasi, Potosí. Foto: Evelyn Campos ECOS

Guía que nos acompañó durante la visita al cerro Huayllas.

Guía que nos acompañó durante la visita al cerro Huayllas. Foto: Evelyn Campos ECOS

Imponente paisaje natural de la zona montañosa de Poroma.

Imponente paisaje natural de la zona montañosa de Poroma. Foto: Evelyn Campos ECOS

Réplica de dinosaurio de tamaño real, en la plaza de Toro Toro.

Réplica de dinosaurio de tamaño real, en la plaza de Toro Toro. Foto: Evelyn Campos ECOS

Una huella de dinosaurio en Toro Toro.

Una huella de dinosaurio en Toro Toro. Foto: Evelyn Campos ECOS


    Evelyn Campos López ECOS
    Ecos / 05/10/2021 00:57

    Entre peripecias y satisfacciones, así como transcurre la vida, se desarrolló el 25 y 26 de septiembre la primera caravana de exploración denominada “La ruta de los dinosaurios” versión Klaus Schutt, con la idea de ir tras las huellas de la ruta migratoria de dinosaurios entre Sucre y Toro Toro. 

    La idea del ambicioso y añorado proyecto que se perfila es que haya una vinculación de Sucre con Toro Toro, que unirá a cuatro Departamentos donde existen huellas de dinosaurios: Sucre, Potosí, Cochabamba y Tarija. 

    Eso permitirá ofrecer una experiencia más completa a los turistas nacionales e internacionales y beneficiará a todos los pueblos que estén a lo largo de la ruta. 

    Fueron parte de la caravana de exploración los organizadores de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre (SGHS), el ingeniero Pastor Sainz, el arquitecto Erlan Ovando y el docente de la Universidad San Francisco Xavier Gonzalo Valdez.  

    Participaron como invitados y responsables de la logística, y de las rutas que se iban a recorrer, el economista, aficionado a la paleontología, arqueología y guía de turismo de aventura Ignacio Duarte y el expiloto de carreras y aficionado a los viajes de aventura Mariano Méndez Roca. 

    También fueron invitados el arquitecto, artista plástico e investigador en el área de paleontología Omar Medina, el estudiante de arquitectura que cursa proyecto de grado, además de investigador junior en paleontología Eddy Laura Flores y ECOS.  

    Un día prometedor 

    El día amaneció prometedor, todo apuntaba a que estaría despejado y se disfrutaría de un sol radiante. La aventura arrancó a las 6:30 de la plaza 25 de Mayo.  

    Gonzalo, Eddy e Ignacio se embarcaron en el Suzuki Gran Vitara 1600 cc de Erlan. Asimismo, Pastor, Omar y yo fuimos en el Nissan Patrol turbo diésel 2800 cc de Mariano. 

    Partimos de Sucre rumbo al municipio de Poroma, el tercero más grande del Departamento que actualmente tiene 18 mil habitantes. Se encuentra a una altitud de entre 1.500 a 3.130 metros sobre el nivel del mar. 

    El municipio presenta gran variabilidad topográfica y sus ríos pertenecen a la cuenca del río Grande siendo el principal el río Poroma.  

    Mientras avanzábamos, Omar nos dio una clase de paleontología de primer nivel, tomando como ejemplo los diferentes sitios que recorríamos, demostrando un vasto conocimiento sobre el tema. 

    Lo más atractivo de la ruta es, sin duda, el imponente paisaje natural de la zona montañosa. Pese a lo árido del lugar, las ondulaciones o picos de las serranías son impresionantes: cada tramo tiene algo especial.  

    La vista de sinclinales de colores es ideal para detener la marcha, descansar, disfrutar del panorama, del aire puro y tomar fotografías para inmortalizar esos instantes.  

    San Juan de Orcas 

    Aproximadamente a las 8:45 llegamos a la comunidad San Juan de Orcas (Poroma), donde se hizo una pausa en el viaje para disfrutar de un refrigerio.  

    Luego seguimos rumbo a la capital de Poroma (a 92 kilómetros de Sucre), que queda en la segunda sección municipal de la provincia Oropeza. Está en la parte central de la Cordillera Central de los Andes.  

    Limita al norte y este con el Departamento de Cochabamba y al norte y oeste con el de Potosí. Al sur colinda con el municipio Sucre.  

    El clima es de montaña, entre frío y templado, se caracteriza por las amplias fluctuaciones de temperatura que tiene durante el día. 

    Poroma 

    Hasta llegar a la capital de Poroma, la ruta es transitable pero la plataforma necesita mejoras; en algunos sectores hay que corregir el alineamiento pues hay curvas muy cerradas y en otras partes se debe ensanchar el camino para que el cruce de vehículos no sea conflictivo.  

    Una vez allí, la caravana fue recibida por Felipe Mamani, alcalde de Poroma, el asesor legal, una concejala y representantes de las centralías.  

    Se intercambió varios criterios respecto a la intención que tiene la SGHS de concretizar en una realidad el proyecto de turismo que pretende beneficiar e involucrar a los Departamentos donde hay huellas de dinosaurios: Chuquisaca, Potosí, Cochabamba y Tarija. 

    Otro fin es hacer las gestiones para mejorar y mantener el camino de Poroma, dar a conocer y desarrollar sus atractivos turísticos y culturas, para que sean parte de los mercados turísticos. 

    El objetivo de la ruta turística también es mantener a los habitantes en sus lugares de origen, es decir, evitar la migración desarrollando una ruta que beneficie a todas las comunidades que están sobre el camino. 

    Fallas mecánicas 

    Concluida la reunión, se reinició el recorrido. Cuando pasábamos por Thola Pampa, alrededor de las 13:15, reventó la correa de movimiento de la vagoneta de Mariano y quedamos varados un buen rato. Los demás compañeros no se enteraron del percance porque se habían adelantado. 

    Una opción temporal para solucionar ese tipo de problema (cuando no se puede encontrar mecánicos o tiendas de repuestos), había sido suplir la correa con medias nylon.  

    Entonces Mariano me dijo “disculpa la indiscreción ¿tienes una media nylon?”. Por supuesto que no tenía. Quien piensa en usar vestido o pantalón formal en un viaje de aventura para llevar ese tipo de medias.  

    Las que tenía eran sport, pero como soy precavida aprendí una gran lección: cuando me embarque en otro viaje de aventura siempre llevaré medias nylon. Por si acaso.   

    Descenso sin frenos 

    Finalmente, el experimentado conductor decidió ir sin frenos. Y así fue. Como soy creyente, encargué mi vida y la de mis compañeros de viaje a Dios. 

    Avanzamos un buen techo en terreno plano, luego comenzó el descenso por un escenario parecido al de Chataquila (Potolo), que parecía eterno, con curvas y contracurvas que sortear. ¿Se imaginan? 

    El camino es malo, necesita de una buena reparación y mantenimiento. En época de lluvias seguro presenta serias dificultades, debe ser casi inaccesible. 

    Cuando llegamos a las faldas del cerro, ya en Viru Viru, donde había una escuela, nos encontramos con los demás compañeros de la caravana. Ahí, Ignacio y Mariano, expertos en mecánica, revisaron las averías que tenía la vagoneta.  

    Había reventado la correa de movimiento y ya no servían la bomba de freno y la bomba de dirección. Entonces, se pusieron a indagar, sin suerte, si había profesoras para que nos regalaran medias nylon. 

    No les quedó otra que ponerse manos a la obra, usando su ingenio, conocimiento y capacidad de improvisación, al mejor estilo de MacGyver. Después de una media hora ¡Increíblemente lograron hacerlo! 

    Después de saborear otro refrigerio reiniciamos la marcha. A medida que avanzábamos, de a poco, comenzamos el ascenso a otro cerro donde el camino era mucho más accidentado.

     Otra vez en problemas 

    Llegamos hasta un trecho y se escuchó un sonido raro en el vehículo, pero Mariano, determinado, continúo con la marcha. El ascenso parecía interminable, camino estrecho, curvas y más contracurvas. 

    Cuando llegamos a la cima, no pudimos dejar de apreciar la belleza del lugar, tenía mucho follaje pero las condiciones del camino eran pésimas. Nuevamente volvimos a la realidad porque comenzaría el descenso hasta el puente Chayanta. 

    Con las manos firmes en el volante, Mariano mandó un video a su familia relatando lo que pasaba, encargando su vida a Dios, con la plena seguridad de que llegaríamos con éxito al puente. 

    El Nissan Patrol se deslizaba sin parar por la ruta estrecha, pedregosa con curvas muy cerradas. Al otro lado estaba el abismo filoso de entre 800 y 1.200 metros de altura.  

    ¡Abismo de 1.200 metros de altura! 

    El corazón me latía de prisa, pero tenía fe en que saldríamos airosos de esa situación. Finalmente llegamos a las faldas del cerro. Faltando unos 100 metros para estar en el puente Chayanta, el vehículo de Mariano se detuvo en seco.    

    Además de haber reventado la correa de movimiento y dañarse las bombas de freno y de dirección, se rompió el soporte o taco de motor. Eso provocó que se perforara el filtro de aceite, perdiéndose todo el lubricante y, al recalentarse el vehículo, se perdió toda el agua del radiador… 

    El puente ubicado sobre el río Chayanta, en la población de Carasi, municipio Toro Toro, es el tercero más largo de Bolivia. 

    Tiene 216 metros de longitud y un ancho de calzada de 7.3 metros. Fue entregado el 9 de noviembre de 2018 por el expresidente Evo Morales. 

    Según la versión de los habitantes del lugar la pasarela prácticamente no se usa por las pésimas condiciones del camino Poroma Carasi. 

    Finalmente, el Nissan Patrol fue remolcado por la Suzuki Gran Vitara hasta el otro lado del puente con la ayuda de una correa. Ahí se quedó Mariano junto con Eddy, mientras los demás emprendimos la marcha hasta el pueblo para buscar ayuda. 

     Carasi 

    Es un pueblo muy pintoresco. Sus calles están adoquinadas con ladrillo desde hace más de dos años y en la plaza bien remozada destaca una hermosa estatua de la guerrillera Juana Azurduy. 

    Al fondo se erige una bella iglesia colonial de adobe con revoque de barro a la vista, custodiada por dos palmeras señoriales. Salta a la vista el descuido y abandono que sufre esa construcción antigua. 

    Ignacio se encargó de pedir los repuestos que se requerían para reparar el Nissan Patrol. Mandarían desde Cochabamba. Hicieron mantenimiento al vehículo de Erlan que sufrió pequeños desperfectos, con la ayuda del mecánico del pueblo. 

    Luego, le pidieron al mecánico que haga el favor de ir hasta el puente Chayanta para remolcar a Mariano y al día siguiente reparar su vagoneta con él. 

    Toro Toro  

    Los demás partimos rumbo al municipio de Toro Toro, en la provincia Charcas, al extremo norte del Departamento de Potosí, a donde llegamos a las 20:00. Hasta ese momento los ánimos estaban controlados. 

    Al día siguiente, Ignacio y Gonzalo retornaron hasta el puente para ayudar a Mariano. Mientras tanto, junto con Erlan y Omar aprovechamos para visitar el cerro Huayllas y después el mirador de Toro Toro donde está el cañón del valle, que conserva cientos de huellas de dinosaurios. 

    Como la situación no mejoraba, decidimos junto con Omar regresar a Sucre por Cochabamba ya que teníamos trabajo pendiente. 

    Recién en las últimas horas de la tarde terminaron de reparar el vehículo de Mariano, después de pasar por una serie de peripecias, momentos desagradables y discusiones a causa de los problemas técnicos y los nervios a flor de piel.  

    Regreso por Cochabamba 

    Todos determinaron que retornarían por Cochabamba. Cuando lo hacían, otra vez hubo fallas en el Nissan Patrol. No se podía retirar el filtro del aceite dañado y recurrieron a un mecánico para usar la herramienta apropiada.  

    Además, se vieron obligados a usar la llanta de auxilio de donde cortaron un lazo con el que amarraron y aseguraron el motor al chasis para darle firmeza y continuar el viaje.  

    Cuando pasaron Arani (Cochabamba), y llegaron a la cuesta para ingresar a Mizque, se encendió la luz del aceite; es decir, se había consumido todo el combustible. Ignacio tuvo que volver a Arani para comprar 5 litros de aceite. 

    Al final, la odisea terminó con la llegada de todos a Sucre sanos y a buen recaudo. A pesar del cansancio, de los altercados y diferencia de criterios que hubo, se impuso el espíritu solidario, colaborativo y de unión, en los momentos más críticos. Gracias a él se pudo superar semejantes adversidades.   

    Es digna de destacar la amabilidad de la gente de Carasi y la predisposición que tuvieron para ayudarnos.   

    De esta manera se cumplió el objetivo de la caravana de exploración. Se observó a lo largo de la ruta los problemas y dificultades que tiene el trayecto, así como sus potencialidades. 

    En todo el trayecto Sucre-Toro Toro hay tres tramos claramente diferenciados: la ruta Sucre-Poroma, está en buen estado; Poroma-Carasi, en mal estado y Carasi-Toro Toro en buen estado. 

    También se aprendió, como moraleja, que para inmiscuirse en una aventura de esas características todo debe estar muy bien calculado, ocuparse hasta de los detalles mínimos para prevenir experiencias como las que vivimos. 

    Asimismo, realizar un mantenimiento completo y a conciencia de cualquier vehículo que hará un largo recorrido por rutas sinuosas y llevar algunos repuestos que pueden ser imprescindibles.

    Lo positivo de esta vivencia es que, a pesar de los inconvenientes, el grupo mantuvo la calma y salió muy enriquecido con esta experiencia de vida. •

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