Cementerios patrimoniales
Los cementerios públicos de las ciudades de Sucre y Potosí tienen carácter patrimonial y atesoran una gran cantidad de historia, arte sacro y otros atractivos que deben ser explotados para beneficiar al turismo de cada municipio
Los cementerios públicos de las ciudades de Sucre y Potosí tienen carácter patrimonial y atesoran una gran cantidad de historia, arte sacro y otros atractivos que deben ser explotados para beneficiar al turismo de cada municipio; sin embargo, requieren de más atención. Los interesados pueden aprovechar estos días para visitar los espacios del eterno descanso.
Sucre
El Cementerio General de Sucre luce portentoso desde su fachada. Cuatro pilares monumentales custodian el camposanto cual fieles guardianes.
En el ingreso, sigue en línea recta hacia el fondo un largo callejón central, flanqueado a los costados por pinos centenarios, erguidos y bien podados.
Detrás de ellos están los jardines (en el periodo de cuarentena durante la pandemia, el césped se secó en varios sectores, necesitan más atención) y mausoleos bellamente trabajados con diferentes estilos.
Esta necrópolis fue diseñada por el arquitecto Luis Núñez Del Prado y terminó de construirse el 18 de enero de 1892.
Por ese entonces, las familias más pudientes de la capital fueron comprando parcelas de terreno con el fin de edificar mausoleos para el entierro de sus difuntos.
Desde entonces ¿cuánta gente habrá ido a visitar a sus amigos y seres amados llevándoles flores o a darles el último adiós?
Es la última morada de miles de personas cuyos restos reposan en un espacio sin igual. Es una de las áreas verdes más grandes de Sucre.
Está poblada con 12 especies de árboles, entre ellos palmeras, pinos paraíso, cipreses, radiata y pseudostrobus. Los gigantes verdes son el hogar de una variedad de aves que cantan y trinan permanentemente, mucho más cuando sale el sol y se pone.
Pese a que la visita a este camposanto genera tristeza y nostalgia por los que ya no están, es un atractivo turístico inevitable para propios y extraños, que acuden exclusivamente para conocer cada rincón y su historia.
Y es que esta necrópolis destaca por su arquitectura de estilo neoclásico, sus bellos parajes y jardines. Pasear por sus callejones y recovecos transmite paz y puede ser un deleite para la vista y el espíritu.
Hay banquetas antiguas, sencillas y construidas con buena madera; también se aprecia otras elegantes y modernas, con hierro forjado y madera. Es relajante sentarse en ellas, mientras los pinos centenarios se mecen al son del viento que sopla suavemente.
El piso del camposanto no es uniforme, un sector es de porcelanato (su cambio generó polémica y críticas), en otras secciones es de cemento, también hay partes empedradas y el resto es de tierra, sobre todo al fondo del “Huerto del Señor…”.
Arte fúnebre
En el cementerio destaca el arte fúnebre. Está presente en casi todos los sectores y hay auténticas obras de arte. Predomina la escultura religiosa clásica, aunque también hay de estilo moderno.
Existen estatuas talladas en piedra, ángeles funerarios y otras imágenes con una expresividad que refleja el dolor de la pérdida. Si uno se detiene y observa con detalle también aprecia la belleza de objetos forjados en cobre y bronce, o la sencillez y encanto de cada fuente de agua.
Los mausoleos, nichos y osarios albergan los restos de grandes personalidades de la historia de Bolivia, como héroes, políticos, juristas, literatos, filósofos, escritores, familias de gran poder económico y músicos, entre otros.
No en vano, el 2 de noviembre de 2004 fue declarado primer Cementerio Patrimonial de Bolivia por las características históricas y arquitectónicas, mencionadas.
En el primer patio, considerado el más antiguo e importante, donde en el pasado se enterraba a la gente más adinerada de la ciudad, hay una variedad de mausoleos y criptas, con diversos estilos arquitectónicos.
Sobresalen obras talladas en piedra y mármol de carrara con un gran valor artístico, como el mausoleo de los príncipes de La Glorieta.
El 50% de los imponentes mausoleos fueron trabajados por las talentosas manos del escultor chuquisaqueño Alejandro Ortega Pórcel. Ahora su hija, Silvia Ortega Avendaño, continúa con su legado esculpiendo sorprendentes obras en piedra.
Seis expresidentes de Bolivia
Allí yacen los restos de seis expresidentes de Bolivia: Narciso Campero (1880 y 1884), Hilarión Daza (1876-1879), Aniceto Arce (1880, 1888-1892), Gregorio Pacheco (1884-1888), Hernando Siles Reyes (1926-1930) y Mamerto Urriolagoitia (1949-1951).
También están los restos del guerrillero Manuel Ascencio Padilla, esposo de Juana Azurduy, cuyos restos reposan desde 2006 en la Casa de la Libertad, pero su cripta yace intacta de manera simbólica en el camposanto en honor a su lucha por la independencia.
Asimismo, están las de María Josefa Mujía, Lindaura Anzoátegui, Domingo L. Ramírez, Gunnar Mendoza, Fernando Ortiz, Manuel Giménez, Joaquín Gantier, Eliodoro Aillón, Jorge Querejazu, Rudy Miranda, Huáscar Aparicio, Gustavo Aparicio, Gonzalo Gantier y Román Romero, entre otros.
Desde hace unos días, el Cementerio General también hospeda en un túmulo provisional (hasta la construcción de un mausoleo), los restos del héroe de la Guerra del Chaco, general Manuel Marzana, quien defendió con valentía el fortín Boquerón. Sus despojos arribaron a Sucre, desde La Paz, el 20 de octubre.
Más de 50.000 difuntos
El camposanto tiene una extensión de más de siete hectáreas y media, se divide en tres patios donde están construidos 24 cuarteles con 8.770 nichos, en dos cuarteles está el sector de párvulos, con 1.215 bebés enterrados.
Hay 107 mausoleos construidos (12 son institucionales), unos más bellos que otros, con una variedad de diseños arquitectónicos. Asimismo, hay 57 criptas y 4.549 osarios.
El tercer patio aloja a centenares de restos enterrados en el suelo, a una profundidad de dos metros y medio.
El cuartel 24 es de reciente construcción y tiene 1.500 nichos (destinados para ataúdes), 300 osarios (lugar donde se entierran los huesos que se sacan de las sepulturas) y 560 sarcófagos (para cenizas).
También hay 35 túmulos (distribuidos entre el primer y segundo patio) que fueron otorgados por la alcaldía a una personalidad destacada. En esos sitios no se puede enterrar a nadie más.
Desde finales de julio de 2020 se habilitó un espacio en la parte posterior del Cementerio General para sepultar los cuerpos que dieron positivo por covid-19.
En general, hay más de 500.000 difuntos enterrados en el Cementerio General de Sucre.
Potosí
Hasta comienzos del siglo XIX, los entierros se realizaban en las iglesias, tanto en la de españoles como de indios, explica el arquitecto Jhon Gómez.
Después de la bula papal que prohibía los entierros en las iglesias de las ciudades de América, se crea en la Villa Imperial el Cementerio de San Bernardo como el único camposanto para todos los ciudadanos.
No obstante, persistían las diferencias ya que los enterramientos de españoles adinerados se realizaban en el interior de la iglesia y en el espacio alrededor de esa construcción estaba destinado para los españoles comunes, criollos y mestizos.
Los cementerios de indios eran los que se habilitaba en los templos destinados a ellos, como San Cristóbal, San Benito, Concepción, San Sebastián, San Martín y San Juan. La ubicación también se definía por la capacidad económica pues los adinerados podían sepultarse en el subsuelo del templo mientras que a los demás se los enterraba en los atrios.
Cementerio San Bernardo
A inicios del siglo XX, la ciudad de Potosí sufre un desarrollo acelerado de su población, como producto del auge de la minería, aumento de la natalidad y la constante inmigración de pobladores de otros Departamentos, de zonas rurales y de extranjeros. Tal hecho modificó el espacio urbano.
Ese crecimiento poblacional, ligado a la saturación del Cementerio de San Bernardo, demandó la creación de un nuevo camposanto.
En ese sentido, en 1906, el alcalde de Potosí y el Prefecto del Departamento inauguraron un nuevo camposanto situado al este de la ciudad. Fue nominado Cementerio General Mariscal Sucre.
En 1920, de forma obligatoria y definitiva se trasladan los restos de varias personas al nuevo cementerio y esto ocasionó la destrucción del antiguo camposanto y de una buena parte de su historia y arte sacro.
Datos existentes en los archivos de la Casa Nacional de Moneda hacen referencia a la existencia de otros cementerios en la Villa Imperial: el de indios y el de los suicidas.
Según Gómez, el primero requiere de una investigación seria para su ubicación. Del segundo afirma que se hallaba por el sector de la antigua Iglesia de Indios y de Santa Bárbara, de la cual solo queda la torre. Dice que su existencia se queda en el olvido.
Ubicación y tamaño
El actual Cementerio General tiene una extensión de siete hectáreas y presta servicios a toda la ciudad de Potosí. Está localizado al este, en la avenida Chayanta, sobre la antigua salida a la ciudad de Sucre.
Actualmente quedó enclavado en medio de varios barrios, pero tiene áreas de crecimiento y reserva. Esta necrópolis forma parte del área declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.
Al presente, presta servicios comunales consistentes en lotes que pertenecen a la alcaldía. Las inhumaciones se realizan utilizando dos sistemas, el primero se hace en pabellones y el otro sigue los enterramientos tradicionales, pero solo son destinados para personas de escasos recursos económicos.
También hay terrenos propios que pagan a la municipalidad por la introducción de cadáveres y a impuestos por mantenimiento y ornato.
Arte Sacro
Gómez explica que a un principio en el Cementerio General Mariscal Sucre se continuó con el estilo arquitectónico que se usaba en el Cementerio San Bernardo: resaltaban los mausoleos, capillas, imágenes, pedestales y cruces elaboradas a base de granito.
En la parte central y norte del camposanto se observa construcciones de pabellones, en los cuales resaltan las rejas con hierro forjado y en algunos casos en madera tallada.
Además, existen enterramientos (en la tierra) donde predomina el cordón, la cruz (dentro de ella la punta de lanza), el trébol y la corriente, elaborado en hierro y cemento.
Gómez asegura que no hay una interpretación iconográfica de los elementos e imágenes utilizadas en las lápidas, pero proliferan los ángeles, las flores y hojas; así como Vírgenes, Cristos, sarcófagos y otros.
A partir de 1940 surge una época dorada en la que se utilizaba el bronce, ya que en Potosí existían tres fundiciones con artistas y artesanos de valía. En ese periodo se realizaban trabajos en alto relieve, tanto en lápidas como en jambas.
Culto a la muerte
Desde la prehistoria existió el culto a la muerte, con diferentes prácticas y costumbres.
En el Cementerio General Mariscal Sucre ocurre lo propio, ya que desde hace años que se tiene lugares de culto a la muerte; uno de los más visitados en Potosí, así como en otros lugares, es de los que murieron de forma violenta.
Por ejemplo, en Potosí se rinde culto a Felipe Honores, chileno de nacimiento, acusado de asesinar a una ilustre chola; el otro es del padre Feliciano Berno, un personaje que se dedicaba a robar a los ricos para dar a los pobres. Murió asesinado y el pueblo lo convirtió en mártir por la salvaje forma en la que falleció.
“Ambos lugares son visitados por personas que necesitan un favor o como quien dice un milagro, de esto existe evidencia como quien dice la fe mueve montañas”, sostiene Gómez.
Los notables y los héroes
Aunque parezca raro, en Potosí no se rinde culto a los personajes notables y héroes ya que muchos o casi todos los lugares donde están enterrados fueron abandonados o se desconoce su identidad.
En muchos casos sus restos han sido retirados porque nadie los reclamó o pagó para que sean enterrados de forma perpetua.
La mayoría de los integrantes de Gesta Bárbara (Daniel Zambrana Romero, José Enrique Viaña, Walter Dalence, Valentín Meriles, Fidel Rivas, Ricardo Bohórquez) están en el Mausoleo del Periodista, junto a otros ilustres como Mario Chacón Torres y Luis Subieta Sabárnaga, pero no se les puede visitar porque la Asociación de Periodistas se ha adueñado de esa porción.
No todos respetan la muerte
“Nuestro pueblo poco a poco va perdiendo la memoria, ya que ha olvidado su pasado, por lo que muy poco puede decir de su futuro”, expresa el arquitecto.
En este marco, recomienda iniciar un proceso de rescate y conservación de los restos de los personajes notables, para ubicarlos en un mausoleo especial, ya que hasta la fecha se hallan perdidos en la memoria de la población.
Asimismo, el profesional indica que se tiene que comenzar con la restauración de los mausoleos y criptas existentes en la ciudad de los muertos (cementerio), con el fin de recuperar parte de la historia de la ciudad de Potosí •