Templo en riesgo
Pese a sus casi 500 años de vida y el olvido que sufre por parte de las autoridades, el templo 14 de Septiembre, una joya de la arquitectura del periodo de la colonia, permanece erguido en la comunidad Carasi.
Pese a sus casi 500 años de vida y el olvido que sufre por parte de las autoridades, el templo 14 de Septiembre, una joya de la arquitectura del periodo de la colonia, permanece erguido en la comunidad Carasi. Llama la atención su revoque de barro a la vista y el flanqueo de dos palmeras señoriales, que inmutables le acompañan cual fieles guardianes.
Carasi es una comunidad del municipio de Toro Toro de la provincia de Charcas del departamento de Potosí. Es un pueblo pintoresco enclavado en un valle. Desde hace cinco años, sus calles están adoquinadas con ladrillo.
No hay datos oficiales sobre la construcción del templo, pero en el pueblo se dice que data de 1534. El patrono de Carasi es el Señor de la Exaltación cuya fiesta se celebra el 14 de septiembre.
La gente cuenta a ECOS que el párroco de Toro Toro abre las puertas de esa infraestructura religiosa para las fiestas de Pascua, San Juan, de la Virgen de Rosario (el 15 de octubre). El responsable del cuidado de la ermita abre sus portones algunos domingos.
Durante la colonia allí estaba un curato (división territorial eclesiástica que está bajo la jurisdicción espiritual de un cura o párroco), desde donde se desplazaban los religiosos rumbo a San Pedro y Toro Toro.
La fachada de la iglesia está orientada hacia el sur. Se ubica en la parte más elevada del pueblo. Se accede a ella subiendo por ocho escalones que se conectan con un corto pasillo principal, que está custodiado por dos elegantes palmeras, una a cada lado de la vereda, dándole jerarquía al ingreso principal.
“Toda la infraestructura está construida con adobe, es muy sencilla. Como elementos ornamentales solo hay dos hornacinas con arco de medio punto. En una de ellas aún queda un ídolo característico de la religión católica”, describe el arquitecto Omar Medina, miembro de la Red de Patrimonialistas y del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) Bolivia.
La fachada tiene una ventana simple y rectangular, ubicada sobre la enorme puerta que se complementa sobre gradas fabricadas con madera.
El atrio donde se encuentran imponentes las palmeras, luce descuidado y está bordeado por muros de piedra. Desde ese punto es posible visualizar las paredes exteriores que, al igual que todo el conjunto, tiene un estado de preservación lamentable.
Medina dice que los muros laterales presentan contrafuertes que le dan un aspecto muy pintoresco a la iglesia. También llama la atención el campanario de base cuadrada, que aún mantiene las campanas, que se visualizan dentro del arco de medio punto.
“Con el afán de mantener aún este elemento seguro se hizo una intervención, ocasionando que la cubierta ahora sea con calamina”, sostiene Medina, hipótesis que fue confirmada por Ángel Gonzáles Bernal, oriundo de Carasi y trabajador de salud. Afirma a ECOS que la última intervención que se hizo en el templo fue, justamente, en las cubiertas, en 1985.
Gonzáles relata que en la iglesia se conserva un cepo de tres metros de largo para sujetar manos, pies y cuello. Durante mucho tiempo ese tipo de cepo fue uno de los sistemas de tortura más utilizados por la Santa Inquisición, junto con otros instrumentos.
La finalidad de esa institución era eliminar la herejía dentro del seno de la sociedad católica. Sin embargo, más temprano que tarde, se volvió un instrumento de opresión y tortura sin control. En la búsqueda de brujas y hechiceros, la Santa Inquisición torturó y asesinó a miles de personas en el mundo.
El interior de la iglesia de una sola nave luce levemente mejor que su exterior. Presenta un modesto altar, cerchas de madera que permiten apreciar la calamina usada en el techo. El piso aún conserva el material original, ladrillo cocido.
“De toda la iglesia, lo que está prácticamente muy débil y sin uso es el maderamen del coro. Se hizo una mala intervención, seguramente debido a la falta de apoyo técnico y económico”, comenta el experto.
Medina explica que la recuperación de cualquier inmueble con características históricas es importante, no solo por el valor histórico sino por la pérdida de memoria que se está viviendo y el poco interés que le ponen a este tipo de arquitectura.
Dice que el templo no solo tiene un valor tangible sino también intangible, al ser parte del nacimiento y crecimiento del pueblo de Carasi.
Un trabajo de restauración permitirá recobrar la memoria de sus habitantes, a su vez genera pautas para la conservación de inmuebles en otros pueblos adyacentes que poseen bienes de interés cultural.
“Por todo esto es necesaria la recuperación de estos inmuebles de tipo patrimonial. Hay que incentivar a sus ciudadanos a conservar y recuperar este patrimonio, que también debe ser catalogado”, sugiere el profesional.
En 2011, representantes de las gobernaciones de Cochabamba y Potosí gestionaron recursos de la Cooperación Italiana para proyectos turísticos y culturales, entre ellos la refacción del templo de Carasi, que al final quedó en nada.
Asimismo, se pretendía conseguir la declaratoria de patrimonio nacional para el templo, pero todo quedó en buenas intenciones.
Carasi
Está enclavado en un fértil valle donde las temperaturas llegan hasta los 30 grados. Allí produce maíz, trigo, cítricos, pacay, duraznos, papayas y otras frutas. El lugar tiene bastante follaje y en los lugares más profundos bosques de pinos silvestres.
Actualmente, en el pueblo habitan 20 personas y en las comunidades adyacentes unas 58. La mayor parte de la gente migra a Cochabamba, Santa Cruz y La Paz en busca de mejores oportunidades de vida, informa Gonzáles.
Por ahora no hay actividad turística en Carasi, pero tiene interesantes atractivos naturales, como caídas naturales de agua en Collpa Potro, el río Chayanta que se junta con las aguas del San Pedro a unos cinco kilómetros del pueblo y en época de lluvias se torna caudaloso y aparecen bagres y sábalos para la pesca.
También está el volcán apagado Chilali en la comunidad Liste, a cuatro kilómetros de Carasi. Otro atractivo cultural es el tinku que se desarrolla durante la fiesta del Rosario. La mayor parte de los habitantes provienen de los ayllus Macha, Pocoata y Laime. También hay descendencia de españoles.
Carasi queda a 170 kilómetros de Sucre, a 60 del municipio de Poroma, a 40 de Toro Toro, a 180 de Cochabamba y casi a 570 de Potosí •