La ETS no tiene sede
Urge que la Escuela Taller Sucre (ETS) cuente con una sede propia, después de casi 24 años de funcionamiento ininterrumpido.
Urge que la Escuela Taller Sucre (ETS) cuente con una sede propia, después de casi 24 años de funcionamiento ininterrumpido. La estación de trenes Aniceto Arce es un lugar ideal para esa sentida carencia de la institución formadora de casi mil jóvenes en situación de desventaja económica y social.
La ETS es una asociación civil sin fines de lucro con capacidad de intervención en el patrimonio cultural de la ciudad de Sucre y el Departamento de Chuquisaca.
Tiene autonomía de gestión, que brinda servicios especializados de formación técnica en conservación y restauración de bienes patrimoniales y construcción de obra nueva a jóvenes de escasos recursos.
“Es una institución de excelencia con capacidades plenas en formación, conservación y restauración del patrimonio, reconocida, de prestigio, con alta responsabilidad social y cultural, y además sostenible en el tiempo”, explica Domingo Izquierdo, director de la ETS.
Formación de jóvenes
La ETS está dirigida a jóvenes que abandonaron el sistema regular de enseñanza por diversos motivos, pero que tienen el interés en recibir una formación técnica-productiva.
Su objetivo es formar y capacitar de manera integral a jóvenes, hombres y mujeres, en especialidades relacionadas a la conservación y restauración del patrimonio cultural, con una metodología que privilegia la práctica sobre la teoría, bajo el lema: “Aprender Haciendo”.
Se trata de un programa debidamente homologado y reconocido por el Ministerio de Educación de Bolivia, que se inserta dentro del Sistema de Educación Alternativa de acuerdo a la Ley “Avelino Siñani - Elizardo Pérez”, con una Resolución Ministerial que autoriza la emisión de títulos en tres niveles.
Cuando el estudiante concluye un año de estudio recibe el título de Técnico Básico, si cumple seis meses más, recibe el título de Técnico Auxiliar y si termina otros seis meses adicionales se titula como Técnico Medio.
Los estudiantes tienen la oportunidad no solo de aprender, sino también se benefician con una pequeña beca para cubrir las necesidades más apremiantes de su manutención. Además, se les dota de material didáctico e indumentaria de trabajo.
Según Izquierdo, se puede afirmar que es un verdadero modelo a seguir, dada su congruencia con el objetivo ideal de una educación orientada a la productividad, y por el importante énfasis en las actividades prácticas del programa formativo.
“Se benefician los jóvenes de la ciudad y las provincias, se beneficia el centro histórico, la gestión municipal y el patrimonio. Además, conservamos dignamente nuestro título de Patrimonio Cultural de la Humanidad, tenemos esa obligación moral ante el mundo”, sostiene el arquitecto.
Ahora, los titulados de la ETS mejoraron su calidad de vida; trabajan en instituciones públicas y privadas o de manera independiente con sus propios talleres, en los que también generan fuentes de trabajo para otras personas, están en diferentes puntos del país.
Son muy buscados y reconocidos por la calidad de sus obras.
Escuela Taller Sucre
Fue creada en marzo de 1998 por decisión de la V Comisión Hispano- Boliviana. Un año antes, el 11 de noviembre de 1997, la Agencia Española de Cooperación Internacional suscribió un convenio con la Prefectura de Chuquisaca (hoy Gobernación), la Alcaldía de Sucre y el Proyecto Sucre Ciudad Universitaria.
Esta entidad es parte del Programa de Escuelas Taller para Iberoamérica que abarca a países desde México hasta la Patagonia, donde hay más de 50 escuelas. Una característica es que casi el cien por ciento, tienen sede propia.
A la vez forma parte del Programa de Patrimonio de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid).
Bolivia tiene tres escuelas: una en Sucre, se abrió en 1998; en la Chiquitanía (Santa Cruz), se creó en 2007 y en La Paz, se inauguró en 2009. No obstante, la primera escuela se instaló en Potosí, en 1997. Actualmente ya no existe, aunque se anunció su reapertura para este año.
Oficios o Talleres en distintos ciclos (1998-2018)
Albañilería (obra nueva y restauración), carpintería de armar, carpintería de artesonados, talla y policromía, pintura mural, pintura de caballete, cantería, forja de metales, instalaciones eléctricas e hidrosanitarias, jardinería, pintura de obra y mural, pintura de caballete, textiles, conservación y restauración de documentos, conservación y restauración de bienes muebles, producción artística y utilitaria y gastronomía integral.
Obras ejecutadas
En más de dos décadas de funcionamiento continuo, la ETS ejecutó 120 obras de conservación y restauración de bienes culturales patrimoniales de distinta escala (edificios patrimoniales civiles y religiosos, retablos, púlpitos, lienzos, esculturas y otros), además de numerosas obras de impacto urbano (plazas, escalinatas, alumbrado público, equipamiento urbano), con un costo aproximado de 25 millones de bolivianos.
Más de dos décadas sin sede
“El propósito de toda Escuela Taller es instalarse en un edificio patrimonial abandonado, como hospitales, fábricas o estaciones de ferrocarril, que se adaptan para una Escuela Taller”, explica Domingo Izquierdo, director de la ETS.
Desde su fundación, la Escuela Taller Sucre funcionó en los inmuebles que se encargó de restaurar como el Cuartel de San Francisco y el ex Hogar Beltrán, donde se encuentra actualmente y es de propiedad de la Gobernación.
Izquierdo explica que, hace siete años, la Gobernación otorgó en usufructo el edificio del ex Hogar Beltrán a la Universidad Andina Simón Bolívar, que a su vez encargó su restauración a la Escuela Taller.
El edificio estaba en ruinas, se había desplomado más del 50% y el resto de la infraestructura estaba en grave estado de deterioro, a punto de desplomarse también.
Entonces, la Escuela Taller junto con los estudiantes como avance de materia restauró y consolidó el edificio y ahora funciona ahí de manera temporal.
“Así, más de dos generaciones de estudiantes aprovecharon para capacitarse y al mismo ejecutar una obra de recuperación de bien patrimonial. Ese es el doble efecto y el mérito de las escuelas taller, además de recuperar el patrimonio, conservarlo, restaurarlo y rehabilitarlo, jóvenes en desventaja social y económica se capacitan”, manifiesta Izquierdo.
Dice que desde hace varias gestiones municipales solicitan la otorgación de una sede permanente para la Escuela Taller. “Eso le extraña mucho a la cooperación española, que dice ‘cómo es posible que hasta ahora el Gobierno Municipal no otorgue una sede’. Este año lo hacemos otra vez, a exigencia de la cooperación española para que de una vez se defina un lugar para la Escuela Taller”, expresa el profesional.
Izquierdo indica que el edificio de la estación de trenes Aniceto Arce es un bien patrimonial ideal para el funcionamiento de la ETS, por lo amplio y cómodo que es.
Tiene ambientes que se pueden adaptar perfectamente a las aulas y talleres. Hay galpones y maestranzas que podrían ser puestos en excelente estado y embellecer las áreas verdes para dignificar el lugar y devolverle su identidad •
Estación de trenes Aniceto Arce
La estación de trenes Aniceto Arce forma parte de la historia ferroviaria del país. Fue construida en 1940, con la visión de vincular y comunicar diversas regiones a través de los ferrocarriles a finales del siglo XIX.
Es un símbolo de una época de apogeo económico en Bolivia. Solía ser una de las estaciones de trenes y ferrocarriles más concurridas de Latinoamérica hasta su cierre. Actualmente, en el lugar todavía queda una locomotora. El edificio construido con piedra roja y los terrenos están siendo ocupados por el Órgano Judicial.
Según la Guía de Arquitectura y Paisaje Bolivia Sucre Chuquisaca, realizada en 2012 por el Equipo del Plan de Rehabilitación de las Áreas Históricas de Sucre (Prahs) y la edición de la Junta de Andalucía, Conserjería de Obras Públicas y Vivienda, la estación del ferrocarril Aniceto Arce presenta una tecnología constructiva “moderna”, por el uso de hormigón armado.
La concepción espacial es dada por la Escuela de Chicago (protorracionalista) y tiene rasgos del estilo art déco, que se distingue por el uso de figuras geométricas cuadradas o rectangulares en bajo relieve y el escalonamiento piramidal en la línea de la fachada y en el remate.
El conjunto arquitectónico está formado por un bloque principal donde se localizaba la estación del ferrocarril, áreas de servicios y usos complementarios como las bodegas.
Presenta rasgos característicos del déco, en los que la composición de fachadas es simétrica, la conformación de volúmenes de manera escalonada, así como el retranqueo de los mismos que sigue la composición de la planta.
Todos los paramentos del edificio están trabajados en piedra sillar labrada, dándole un aspecto exterior categórico. Los vanos son adintelados, excepto en el ingreso, que se jerarquizan con la inclusión de ventanales en arco de medio punto.
En los accesos se dispone de marquesinas que se complementan en la fachada posterior con el voladizo del andén.
Los muros rematan en parapetos en todo el edificio, tanto hacia la plaza Aniceto Arce, como en la fachada posterior; la composición de la volumetría es geométrica y escalonada tanto en el alzado como en planta.
Incidencia de la ETS en otros ámbitos además del formativo
• Lucha contra la pobreza: Mejora de las condiciones de vida de los estudiantes y su entorno, al dotarles de una beca mensual durante el período de formación.
• Desarrollo humano: Cambia de forma positiva la vida de los jóvenes estudiantes. Aumenta la autoestima y se estimula la capacidad de trabajo en grupo.
• Igualdad: Fomenta la equidad de género. Incluye a la mujer en oficios tradicionalmente ocupados por varones.
• Seguridad: Mejora las condiciones de seguridad en los espacios públicos rehabilitados. Cultiva en los estudiantes una concepción segura en la práctica cotidiana del trabajo.
• Desarrollo local: Dinamiza la economía local generando oportunidades y bienestar social, mano de obra calificada para las empresas, para el municipio y, por extensión, para la región.