Chuquisaca prehistórica IX - Caverna del Monte de la Fondura
Iniciamos el proceso de investigación del sitio en el año 1987, está bajo la responsabilidad de la Comunidad Tako Pujyo, quienes designan ahora a este lugar como la Caverna del Monte de la Fondura.
Iniciamos el proceso de investigación del sitio en el año 1987, está bajo la responsabilidad de la Comunidad Tako Pujyo, quienes designan ahora a este lugar como la Caverna del Monte de la Fondura. Varios investigadores estuvieron en el sitio con anterioridad.
El sitio ha sido visitado con frecuencia. La destrucción irreversible que han soportado los testimonios arqueológicos constituye la lamentable muestra del saqueo y violación que el sitio ha tolerado reiteradamente desde hace mucho tiempo. Sin embargo, es apto para proporcionar importante información del pasado prehispánico.
La zona se caracteriza por presentar mesetas de diferente altitud. La fractura o quiebre de los estratos de arenisca grisácea. producida posiblemente por un antiguo movimiento sísmico o desplazamiento de capas, fue la causa natural e inicial que posibilitó la formación de esta caverna.
Los abrigos naturales, las cuevas y las cavernas han sido utilizadas por los habitantes prehispánicos de la región como tumbas múltiples. Son conocidos varios cementerios con estas características en las laderas de las mesetas de Redención Pampa y Naunaca, que son contiguas a la de Yacambe- Casi todos se encuentran muy depredados, saqueados y destruidos por las acciones vandálicas del hombre que. con seguridad, se realizaron en diferentes épocas y desde hace mucho tiempo (posiblemente desde el periodo colonial).
Las referencias sobre las prácticas y costumbres funerarias de estos grupos son muy limitadas. Generalmente en estos abrigos, cuevas o cavernas; en medio de osamentas, se encuentra fragmentos de artefactos de cerámica, partes de tejidos en fibras vegetales y animales, ropa y objetos de madera.
Las evidencias existentes sugieren que los cuerpos fueron depositados en varias capas de tejidos de fibras vegetales y animales, formando fardos funerarios, información obtenida de la observación de restos de estos envoltorios. Es indudable que algunos de ellos llevaban un ajuar, afirmación motivada por la presencia de fragmentos de diverso tipo de artefactos, lo que no es posible establecer es que si el “ajuar” en parte o parcialmente se encontraba dentro o fuera del fardo, o si los objetos o utensilios tenían una disposición específica; por ejemplo, si los tejidos de la vestidura tenían un orden particular. Sin embargo, la presencia del “ajuar funerario” hace evidente, de modo concluyente, las actitudes mágico - religiosas de estas formaciones sociales frente a la muerte. Estos fardos eran dispuestos sucesivamente en el interior de los espacios sin ser cubiertos con tierra u otros materiales, el ingreso del abrigo o cueva era tapado con una pared de piedras con argamasa, aparentemente se repetía esta operación cada vez que se ingresaba un nuevo fardo. Se desconoce aún si la agrupación o distribución de fardos en los parajes de las cuevas o abrigos correspondían a familias, o a estratos sociales o a cualquier otra forma de división o clasificación social vigente en ese tiempo.
Esta caverna, al igual que los otros sitios semejantes en el área, ha sido intensamente saqueada y depredada, por lo que el estado de conservación de los testimonios presentes está muy afectado. Sin embargo, las características de la Caverna del Monte de la Fondura difieren en cierto modo de las generales de la región. Es una caverna, no un abrigo, y presenta en su interior varias galerías y túneles de diferentes dimensiones, alturas y altitudes que han sido empleados para depositar restos humanos.
Descripción general por niveles segun croquis
La caverna tiene dos ingresos conocidos: El primero (Nivel 0), que se encuentra próximo a las representaciones rupestres, casi en la misma elevación al ras del piso del exterior; y el segundo, se encuentra en una abertura que se sitúa en la misma dirección a algo más de 20 metros de altura (Nivel 6).
Nivel 1
El primer ingreso da a una galería de altura considerable, de donde es posible acceder a todo el sistema de galerías menores, túneles y gargantas, la altitud del piso de la galería de ingreso está situado aproximadamente 15 metros hacia abajo del nivel del piso exterior. En este espacio no se presentan testimonios arqueológicos visibles
Nivel 2
Un túnel casi horizontal conduce a este nivel, es de menor superficie que el precedentey tiene varias grietas, aberturas, galerías, túneles y gargantas.
Nivel 3
Se accede por un pasadizo del nivel 2. Es una galería de baja altura (entre los 1 y 1,5 metros), al estar próxima a la línea de fractura presenta un techo deleznable.
Nivel 4
El acceso a este nivel es a través de una estrecha garganta que debe ascenderse casi verticalmente. Se sitúa en la línea de fractura por lo que la ascensión entraña alta peligrosidad, las rocas están sueltas o precariamente sujetas a sus soportes y en la parte superior se presenta un pequeño descanso en el que se encuentran restos de fardos funerarios y de sus ajuares, descendiendo (3 m. Aprox.) se encuentra una de las galerías con la mayor cantidad de objetos arqueológicos, restos humanos entremezclados con tejidos de fibras de origen vegetal y animal, flechas, todos dispuestos en acumulaciones sin orden, unos encima de otros, esto es atribuible a los saqueadores,
Nivel 5
Está constituido por una serie de angostas gargantas ascendentes con breves superficies horizontales a manera de descansos, espacios que fueron utilizados para depositar restos humanos y sus ajuares, fragmentos de artefactos de cerámica, de madera, de calabaza, de cestería y de cueros de animales.
La exploración preliminar aún no ha concluido. Es posible que en este trayecto se halle espacios o galerías cuyos ingresos están cubiertos por derrumbes de rocas. Se pudo observar lugares abiertos que no son accesibles actualmente, y no lo serán mientras no se efectúen tareas de limpieza, de sostenimiento y consolidación.
Todos los observados se caracterizan por haber sido maltratados por los actos vandálicos de los que ha sido objeto este sitio arqueológico. En el intento de encontrar objetos de valor económico, los saqueadores han destruido la disposición original de los fardos funerarios, ajuares y otros objetos. Esas acciones de depredación dificultan, ahora, las tareas de investigación arqueológica y la obtención de informaciones en cuanto al contexto original.
Actualmente, los testimonios conocidos se encuentran dispersos en diferentes niveles de la caverna o apilados —probablemente para hacer espacio en los procesos de saqueo que se han efectuado en el pasado— en una composición impresionante de objetos: restos humanos, fragmentos de cerámica, textiles, objetos de cestería, artefactos de calabazas, flechas, etc. que se presentan juntos y confundidos.
Es indudable que las informaciones que aportarán los restos arqueológicos de este sitio son muy importantes en el proceso de interpretación de la historia prehispánica regional. Es evidente que estos testimonios han sido muy dañados; no obstante, es posible seguir un proceso de investigación arqueológica formal con la aplicación de metodologías adecuadas. De estos testimonios será posible obtener datos trascendentes acerca de este grupo social y sus procesos de desarrollo •
ARTE RUPESTRE
En el exterior, a 30 metros, se presentan dos paneles con representaciones rupestres:
Panel Noroeste
Se ubica a cuatro metros del piso actual. Se representó una máscara antropomorfa rodeada de líneas cortas; la técnica de grabación aplicada corresponde a la de percusión. Hacia arriba de este motivo, se encuentran grabados y alineados siete triángulos equiláteros.
Panel Noreste
Los motivos representados de mayor altura están en un nivel semejante a los anteriores, los distinguibles forman también una línea de triángulos equiláteros, pero con la aplicación de pintura; en la parte inferior de este motivo se observa tres rombos verticales y alineados, cada uno de ellos es del tamaño de la línea de triángulos; en ambos casos se empleó pintura marrón rojizo que proviene de óxidos férricos.
CONCLUSIONES
• La Caverna del Monte de la Fondura corresponde a la formación social Mojocoya.
• Los cambios geológicos no han cesado, hay áreas próximas a la línea de fractura, donde continúa la actividad de transformación y adaptación. Este aspecto establece la necesidad de desarrollar labores de sostenimiento para preservar y proteger los testimonios arqueológicos existentes.
• La considerable cantidad de testimonios antropológicos y arqueológicos existentes en la caverna: restos humanos, objetos de cerámica, piezas textiles, artefactos de calabaza, trazas de madera, partes de proyectiles, utensilios de cestería, cuentas de collar, etc. justifican el desarrollo de tareas de investigación arqueológica exhaustiva.
• Los testimonios textiles existentes en la caverna constituyen actualmente el conjunto de tejidos prehispánicos más importante encontrados en su contexto.
• La caverna presenta testimonios arqueológicos poco comunes en los valles bolivianos, especialmente por la composición orgánica de los materiales empleados para la elaboración de objetos y artefactos (textiles, madera, calabazas, cestería, cueros, etc.) que permitirán un acercamiento mayor al conocimiento contextual de los procesos de desarrollo que se dieron en este grupo social.
Este artículo forma parte de la serie “Formaciones sociales complejas: Mojocoya”.