Una carta del Moto

El próximo viernes, 15 de abril, conmemoraremos un nuevo aniversario de la Batalla de Tarija, que es más conocida como Batalla de la Tablada de Tolomosa, un hecho histórico al que, hasta hace poco, estaba vinculado el guerrillero Eustaquio “Moto” Méndez.


Juan José Toro Montoya
Ecos / 11/04/2022 02:06

El próximo viernes, 15 de abril, conmemoraremos un nuevo aniversario de la Batalla de Tarija, que es más conocida como Batalla de la Tablada de Tolomosa, un hecho histórico al que, hasta hace poco, estaba vinculado el guerrillero Eustaquio “Moto” Méndez.

Y aunque existen dudas sobre la participación de Méndez en aquella batalla, no quedan dudas sobre su aporte a la independencia de Charcas, hoy Bolivia, no solo por liderar la republiqueta de Tarija sino, también, por el papel desestabilizador que cumplió en contra de los realistas luego de haber escapado de las manos del general español Pedro Antonio de Olañeta.

El papel del “Moto” en el sur del país fue clave porque no solo hostigaba y combatía contra los realistas, sino que los vigilaba e informaba de sus movimientos a las fuerzas libertadoras que se aproximaban con Sucre a la cabeza.

Resulta ilustrativa esta carta que le escribió a Pérez de Urdininea unos días antes de la Batalla de Tumusla y cuyo original está en la biblioteca de la Universidad Mayor de San Andrés:

“Señor general de vanguardia don José María Pérez de Urdininea

“San Lorenzo, marzo 22 de 1825

“Señor general de vanguardia:

“Amaneció ayer día feliz para ver las esperadas letras de consolación que vuestra señoría se digna remitirme prometiendo acercarse efectivamente al punto de Mojo a donde dirigiré mis disposiciones y hábitos; la providencia divina hará que concluyamos con el resto de los taladores del género humano. Éstos parece que han cargado, según noticias que tengo, al cañón de Cinti por invadir a sus vecinos que se han replegado al punto de Aguadacasa, que son diez leguas más abajo de Santa Elena, reunidos con los indios de esos curatos. 

“En Tupiza se halla sólo la mujer de Olañeta, algunos soldados que la escoltan y peltrechos (sic) de guerra. En Santiago los enfermos con algunos pocos soldados de asistencia porque (Carlos) Medinaceli que estaba allí con 200 de infantería, se bajó a Cinti, en donde todos esperan las disposiciones de Olañeta, que se halla con el resto de su fuerza en el punto de Puna; de aquí caminarán 150 hombres, los 50 montados y armados y los 100 sin armas, para que allí se les habilite como vuestra señoría lo dispone. Camina con ellos el sargento mayor don José María Aguirre, quedándome yo, por ahora reuniendo más gente que sea útil por si amenazan invadirnos por el punto de La Loma o los que están en el río de San Juan por Iscayache, cuya distancia de éste es de doce leguas.

“Y la de aquel de 20; para esta necesidad que es muy obvia, espero que la dignación de vuestra señoría nos auxilie cuando menos con una carga de municiones y […] de fusiles, un armero de los dos que fueron ag[…] Ávila y Muñoz, con su aviso caminará la g[…] en un momento.

“Según las noticias que tengo y [las] que dan diariamente los soldados desertados de Olañeta, que sus compañeros que quedan están dispuestos […] que vean la tropa de vuestra señoría u otra de la patria pasar[…] haciendo tal vez preso a su general para entregarlo.

“La providencia divina que ha permitido tanto derramamiento de sangre hasta hoy por Los tiranos pa[rece] visiblemente que quiere se concluya la obra sin derramar ni una gota más. Su protección visible ha de incrementar y llenar nuestras esperanzas de libertad.

“Éstas me animan cada día más y más a revi[vir] los esfuerzos que existían en mi corazón para la ra[…] y asistir con energía y acierto las disposiciones de vuestra señoría que seguirá ciegamente este su fiel servidor amigo y compañero que besa sus manos.

“Concluido éste, se me presenta un parte de la avanza[da] que tengo en Paicho encomendada al capitán Durán. Me dice que el general Olañeta ha caído a la Palca […] Cinti con 300 hombres fuera de los 200 que allí ten[ía] Medinaceli. Bueno, allí se estarán reuniendo menor trabajo; también me dice el parte que un capitán Soto, que está en el río de San Juan con 50 hombres, quería venir a Paicho a tomar esa parte y robar cuanto alcanzase su vista. Pensaba sorprender a éste una noche, que no me es dificultoso, pero me he retraído, así por no arruinar las monturas que nos deben servir para mayor necesidad como por no llamar la atención de Olañeta que se halla tan cerca, dentre a Tarija en venganza y frustre y desaparezca todas nuestras disposiciones.

“El Señor abrevie sus pasos para disipar esta nube de tormenta y que sus hijos tengan el consuelo y satisfacción de verse libres de este sanguinario

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