El edificio de la “U”
Hace 132 años, en la ciudad de Potosí se abría una nueva etapa para la vida universitaria, con un buen empleo de su autogobierno, de esa independencia absoluta que sirve, hoy en día, de base de sustentación a la vida universitaria boliviana.
Hace 132 años, en la ciudad de Potosí se abría una nueva etapa para la vida universitaria, con un buen empleo de su autogobierno, de esa independencia absoluta que sirve, hoy en día, de base de sustentación a la vida universitaria boliviana. Tampoco será suficiente montar gabinetes, organizar bibliotecas y expandir el ansia de satisfacción positiva.
Será necesario dotarle una infraestructura y un alma a la universidad mediante la voluntad solidaria, la dialéctica en el juicio y la intuición sensible en la obtención de los datos precisos que informen la ruta por seguir en el surgimiento esplendoroso de la cultura.
De acuerdo a la Ley del 15 de octubre de 1892, fue creada la Universidad de Potosí y su instalación oficial fue el 3 de febrero de 1893. Lleva el nombre de Tomás Frías en homenaje al patricio potosino que fue presidente de Bolivia. Al inicio de la gestión académica, La universidad contaba únicamente con la Facultad de Derecho, con ocho profesores y 61 alumnos. Funcionó originalmente en la calle Bolívar, hoy edificio de la Facultad de Artes. En el año 1936, el rector era el Dr. Alberto Saavedra Nogales. Pasó el tiempo y creció la Universidad, se incrementaron las carreras de Ingeniería de Minas y Civil que funcionaban en la calle Millares, actual Facultad Técnica.
La dispersión de Carreras y Facultades llegó a ser preocupación general; en consecuencia, se estudiaron opciones y se decidió construir el nuevo edificio en Avenida Villazón esquina Oruro; donde existían terrenos amplios que fueron expropiados oportunamente. Cuando el arquitecto Manuel Villavicencio, cochabambino, presentó el proyecto y los planos de construcción del edificio de la Universidad Tomás Frías se armó un revuelo pues algunos ciudadanos se opusieron considerando la obra “un proyecto descomunal, demasiado para Potosí”. Luego de una tarea de convencimiento a los opositores, felizmente primó el criterio de edificar en base al proyecto presentado. Comenzó la construcción estando de rector el Dr. Alberto Saavedra; posteriormente el Dr. Max Flores, de gran dinamismo, dio su pleno apoyo hasta el final de la construcción.
Para la ejecución de la obra, la administración del Dr. Saavedra contrató servicios de una Empresa Sudamericana de origen italiano, en calidad de director de la obra fue contratado Alberto Inch I., ingeniero titulado de la Primera Promoción de la Facultad de Ingeniería civil de la Universidad Tomás Frías. Fue un elogio que una empresa extranjera contrate a un egresado y titulado de una de sus facultades. En ese entonces la Universidad contaba con una fábrica de ladrillos, la Empresa Sudamericana fabricó 4.600 unidades por día. Para la cocción, tenía dos hornos cerámicos, utilizaban como combustible th’ola traída en tren desde Yura, la arcilla se trajo de los lechos de lagunas y ríos de Karachipampa, la arena y cascajo de Las Lecherías.
Los techos, puertas, ventanas y balcones fueron construidos con madera mara traída directamente de Santa Cruz. (Madera fina, sin vetas visibles, muy requerida y utilizada para el arte del tallado) y, justamente, los tallados artísticos fueron realizados por el excelente artista Nicolás Ballester, que llegó de la ciudad de Sucre; quien estudió en el colegio Don Bosco; aprendió carpintería y tallado en madera, por las bondades de sus obras de arte, se le contrató y se dedicó íntegramente a su vocación y a su arte. Aún quedan testimonios de su obra. En el interior del imponente edificio de la Universidad Tomás Frías se luce el magnífico tallado de los portones del Paraninfo Universitario y decorado con cariátides expresivas en los fustes de las pilastras; aparte se ve el majestuoso “enfarolado” (americanismo que significa “habitación de una casa que tiene la cubierta de cristal o de plástico y generalmente un gran ventanal”) que es motivo de admiración y atracción. También son trabajos suyos los muebles de la testera, atriles, sillones y mesas estilo Rococó Luis XV para el Rectorado; se menciona las ornamentaciones de los balconcillos de pasillos, cielos rasos con canes bellamente patinados.
El magnífico vitral del hall, con temática de la Historia de Potosí y la figura principal del ex presidente Tomás Frías, fueron realizados por el artista italiano Gerwer en la ciudad de La Paz. Los arcos de las puertas se hicieron en piedra granito color gris extraídas de las canteras aledañas a la ciudad; labrada por canteros potosinos. El arco de piedra color rosa de la entrada principal, los balcones y torre, fueron traídas ya talladas de la zona de Azari, en Chuquisaca. La Empresa Italiana Sudamericana, con el trabajo de 200 obreros, llegó a avanzar el 75 por ciento de la obra; posteriormente la Universidad decidió continuar con la faena bajo administración directa y se pidió al Ingeniero Inch asuma la responsabilidad de concluir la obra con el apoyo de 100 obreros. La magnífica obra fue concluida con mucho éxito.
El suscrito autor de este artículo estudió en esta Universidad potosina, en la Academia de Bellas Artes, instalada en el cuarto piso del edificio de la calle Bolívar con aulas para música, plástica y letras. A principios del año 1970, este edificio tenía una imagen de prestancia y belleza arquitectónica interna. Pasillos y graderías completamente limpios, paredes sin manchas ni grafitis, ni un vidrio roto, una conservación y limpieza de lujo. Pasaron más de cincuenta años y, hoy, cuánto cambió el edificio de la Universidad Central: transformaron el trazo original de su arquitectura, agregaron aulas, oficinas y mamparas, destrozaron paredes; muros llenos de afiches, letreros y grafitis pintarrajeados, basura por doquier, graderías destrozadas, todo un caos, todo es desorden; la universidad central se desmorona paulatinamente. Se debería prestar más atención en su conservación de este magnífico patrimonio arquitectónico cultural, único en magnificencia existente en la ciudad de Potosí •
(*) Cristóbal Corso Cruz es presidente de la Sociedad Geográfica y de historia “Potosí”.