Tomave en riesgo

En el sudeste del Departamento de Potosí, y al pie de la Cordillera de los Frailes, se halla situado Tomave, un pueblo histórico de una visión aún desconocida que merece una investigación más profunda.

Altar mayor con retablo policromado y tallados en cerámica cubiertos con pan de oro

Altar mayor con retablo policromado y tallados en cerámica cubiertos con pan de oro Foto: Cristóbal Corso Cruz

Pila bautismal de grandes dimensiones tallada en mármol.

Pila bautismal de grandes dimensiones tallada en mármol. Foto: Cristóbal Corso Cruz

Plaza Narciso Campero y templo con su portada dentro de un arco decorado con rosetones.

Plaza Narciso Campero y templo con su portada dentro de un arco decorado con rosetones. Foto: Cristóbal Corso Cruz


    Cristóbal Corso Cruz
    Ecos / 19/07/2022 04:05

    En el sudeste del Departamento de Potosí, y al pie de la Cordillera de los Frailes, se halla situado Tomave, un pueblo histórico de una visión aún desconocida que merece una investigación más profunda. En su pasado, fue una de las poblaciones más pujantes, que buscaron un mejor destino económico por centenares de años, con la explotación de las ricas minas de plata de El Asiento y Cerrillos, y lastimosamente en la actualidad se encuentra sumido en el atraso, el olvido y abandono. 

    Como emergencia de la Guerra del Pacífico se crea en 1880 la provincia Antonio Quijarro. Durante esa conflagración bélica; el pueblo sirvió como base de las tropas del ejército a las órdenes del general Narciso Campero quien, durante su estancia en Tomave, fue nombrado presidente provisional de la República tras el golpe contra Hilarión Daza. Este acto fue recibido con gran alborozo por el pueblo de Tomave que brindó todo su apoyo al nuevo mandatario, y, en cuyo honor, la Plaza de esta población lleva su nombre. 

    Por Ley del 27 de enero de 1967, Tomave fue declarado capital de la Segunda Sección de la provincia Antonio Quijarro, con sus cantones principales de Opoco, Tarana, Viluyo, Tacora, Kilpani, Kalasaya, Tikatika, Keluyo, El Asiento y otras comunidades dentro de su jurisdicción. 

    Tomave, llamada antiguamente Kishuaya, tipifica el conjunto de poblaciones formadas durante el periodo de la dominación hispánica para construir centros de servicio para la minería. En 1592 ubicaron Kishuaya, por donde pasaban viajeros con mulas y llamas cargadas de plata con dirección al Pacífico para enviar el mineral vía marítima hacia el viejo mundo. El pueblo fue considerado  como Tambo por lo clérigos españoles y lo llamaron Tomahave. La riqueza de las minas de Cerrillos y El Asiento convirtió a la zona en un lugar próspero, de asentamiento de mucha gente, lo que hizo necesario construir una iglesia para acoger a los fieles. 

    La construcción del Templo San Miguel de Tomave se inició al concluir el siglo XVII (1699) por Joseph Francisco de Miranda y continuado a su muerte por su sobrino, el prelado D. Francisco José de Miranda en el siglo XVIII. Es una construcción imponente por sus dimensiones y belleza arquitectónica y originalidad en su trazo. Cuenta con una sola nave con crucero, cubierta a lo largo de toda su estructura con una sola bóveda de cañón corrido, exceptuando la media naranja que señala el crucero. A los pies cuenta con una torre y una galería alta que se interrumpe para dar paso al gran arco que protege la portada, que está compuesta por columnas de la planta baja y triple hornacina en la alta, y un óculo coronando en conjunto. La decoración del arco y la portada con elementos propios de la arquitectura andina. La estructura del templo con muros de adobe sobre cimientos de piedra. La bóveda de cañón tiene una estructura de arcos de medio punto de ladrillo.

    En el interior del Templo, la capilla bautismal está decorada con pintura mural, donde se encuentra una pila bautismal tallada en mármol de gran dimensión, bellamente decorada. Incluyen atriles, confesionarios, faroles metálicos, sillones, candeleros de plata labrada, tres andas talladas para sacar en procesión las imágenes sagradas. Cuenta con un órgano, carrillón con diez campanillas, dos arañas con cristales de roca y muchos tesoros en la sacristía. Llama poderosamente la atención un Santísimo Sacramento, que mide 0,90 centímetros de altura y cuya base o pedestal es de plata compacta, bañado con oro, que pesa aproximadamente un quintal. Apenas lo pueden levantar dos personas. El sol mayor del Santísimo es todo con engastes de plata y oro. Ornamentado con diamantes, topacios, esmeraldas y perlas auténticas, angelitos y rosas de plata labrada. Es un magnífico tesoro avaluado en miles de dólares. El suscrito, autor de este artículo; realizó la catalogación e inventario en el año 1982. Se encuentra archivado por seguridad.

     En los muros interiores existe pintura mural. Originalmente existían 24 cuadros de grandes dimensiones (dos metros de base, por un metro con 75 centímetros de alto). Se identificó que tienen la misma traza de la Escuela Cuzqueña, de estilo barroco mestizo y con brocados con pan de oro. Representan la vida de la Virgen María y retratos de apóstoles y doctores de la Iglesia. Asimismo, existen esculturas de imágenes talladas en madera maguey y tela encolada. Ostentan coronas, collares y reflejos de plata de 99 quilates. Los retablos y el púlpito, de gran calidad excepcional; los retablos decorados y policromados, plata labrada en láminas, decoran los altares. Los archivos están guardados en cajones: más de 50 libros manuscritos de los siglos XVII, XVIII, XIX y XX, libros referentes a fábrica, matrimonios, bautizos, confirmaciones y defunciones, son testimonios de la historia de sus habitantes y la iglesia; realmente todo un derroche de lujo de un verdadero patrimonio histórico cultural, testimonio del poder de la iglesia durante la época colonial, gracias a las minas de plata en jurisdicción del pueblo de Tomave.

    Lastimosamente, en los últimos años (2007), el templo de San Miguel de Tomave fue asaltado y se sustrajo gran parte de sus tesoros artísticos. Los cuadros cuzqueños también fueron robados, casi nada queda dentro del templo. Un cura español de nombre Luis Alfredo fue el responsable de la custodia del templo de Tomave, el alcalde y autoridades originarias, pueblo en general; incluyendo al Ministerio de Culturas del actual Gobierno; nunca dieron parte a la Fiscalía, menos al comando policial para hacer un seguimiento, pesquisa e investigaciones de ese flagrante robo del patrimonio artístico.

    La Gobernación de Potosí informó en el año 2012 que se presentaría a la Asamblea Legislativa Departamental un proyecto de Ley de restauración de cinco iglesias patrimoniales, entre ellas Tomave. Se ha previsto invertir cinco millones de Bolivianos. Lamentablemente, el proyecto de restauración solo quedó como “proyecto”, ya que actualmente la iglesia se encuentra en total abandono, peligrando su integridad por falta de mantenimiento. Es una pena que el llamado Ministerio de Culturas no le de importancia debida a los monumentos de Potosí •

    (*) Cristóbal Corso Cruz es Presidente de la Sociedad Geográfica y de historia “Potosí”

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