¿Envidia en la red?
No es la primera vez. Albertina Sacaca Callahuara, la potosina creadora de contenidos que opera desde Sucre, volvió a ser motivo de debate en las redes después que un hombre hiciera pública la supuesta tarifa de mil dólares que la joven cobraría por publicidad.
No es la primera vez. Albertina Sacaca Callahuara, la potosina creadora de contenidos que opera desde Sucre, volvió a ser motivo de debate en las redes después que un hombre hiciera pública la supuesta tarifa de mil dólares que la joven cobraría por publicidad. Unos la defienden y dicen que puede cobrar lo que quiera y otros le reprochan duramente arguyendo que finge pobreza o que los contenidos que muestra en sus videos son basura.
Albertina se hizo famosa en Tik Tok contando sus vivencias, mostrando trucos, bailes y desafíos. Como muchos, tiene adeptos y detractores, pero, en su caso, al tener casi 6 millones de seguidores sus partidarios y atacantes se cuentan con seis cifras.
La ola de críticas y de apoyo no para, continúa creciendo cada día en las redes sociales. Unos dicen que está bien que cobre ese monto y mucho más porque es auténtica y está en su derecho. Aseguran que recibe críticas de los envidiosos.
Otros manifiestan que le está mintiendo a la gente, que dejó de ser pobre y se enriqueció gracias a la venta de sus videos, mientras que hay profesionales jóvenes que no encuentran trabajo o ganan muy poco.
“Teoría económica para envidiosos”
Tomamos como ejemplo el posteo del economista Gonzalo Chávez en su página de Facebook. Su texto titula: “Teoría económica para envidiosos”.
En una parte del escrito dice que se solo se centra en dos críticas que le hacen a Albertina: el hecho de que una joven gane mil dólares por algunos minutos u horas de trabajo y porque la acusan de estar utilizando la pobreza para lucrar.
Para Chávez, ambas aproximaciones muestran la falta de conocimiento de cómo funciona la economía en un sistema capitalista. “¿O alguien cree que estamos en un sistema socialista?”, pregunta.
Explica que Albertina está en la industria del internet y la comunicación masiva. Reconoce que ella invirtió muchas horas de trabajo para conseguir una audiencia de aproximadamente 6 millones de personas. Una gran cantidad de seguidores en Bolivia y América Latina.
Asegura que muchas radios, canales de televisión, periódicos o incluso otros influencers están lejos de aproximarse a esos valores. “Ella tiene un efecto de economía de red muy grande. Lo que diga, anuncie o venda llegará a mucha gente porque sus presentaciones tienen valor de mercado”.
Añade que, con una audiencia potencial más reducida en un canal de televisión o radio, en horario noble se cobra por segundos varios dólares. Del mismo modo, dice que un anuncio de una página entera en domingo en un periódico de circulación nacional debe costar 1.000 y 1.500 dólares.
Por tanto, “más allá de los prejuicios y las estupideces, no es descabellado que le emprendedora Albertina quiera cobrar mil dólares y, por supuesto, debe haber alguien que le quiere pagar. Ella también debe asumir algunos costos de camarógrafo y otro tipo de apoyo. Dada la dimensión del mercado en Bolivia, no creo que sean muchos los que le pagan. En otro país sería rica y admirada”, expresa.
Dice que algunos se espantan porque dicen que en el sector público o privado un joven no gana más de tres mil bolivianos al mes. Asegura que son “mercados completamente diferentes. Albertinas hay pocas y trabajadores en diferentes áreas hay miles. Es un tema de oferta y demanda”, sostiene.
Piensa que Albertina realiza sus performances desde la realidad en un barrio periurbano de Sucre, donde se ven grados elevados de pobreza. “Creo que es auténtica. No creo que haya ganado dinero en los últimos dos años como para revertir esta situación de la familia. Ojalá que a futuro lo haga”, opina.
Recuerda que, desde hace muchos años, políticos e incluso organizaciones no gubernamentales están en la industria de la pobreza. Viven de eso. “Por lo tanto no debería espantarnos que una joven talentosa quiera mejores condiciones para ella y su familia, reflejando su realidad. Es una aspiración totalmente legítima”, opina.
Por otra parte, dice que es posible que el ciclo de vida económica de una Tiktoker sea menor que la de un futbolista, por eso sus ventanas de oportunidades financieras son pequeñas.
Sin ética
En este tema, el publicista, docente y reconocido analista experto en marketing Martín Díaz Meave expresa en su página de Facebook que hay que reencausar la supuesta polémica que causó el intento de cobro de mil dólares por parte de Albertina, al hecho de que la persona que le grabó lo hizo sin su consentimiento y compartió algo tan delicado en el medio publicitario como el costo de una tarifa.
Es decir, esa persona actuó sin ninguna ética y contra todo código. Se supone que las tarifas publicitarias se negocian en privado, porque no se cobra lo mismo a un banco que a una salteñería, manifiesta.
Dice que “si al tipo no le gustó la tarifa de Albertina, simplemente podía decirle ‘me parece muy caro y no vamos a trabajar contigo’”. En el fondo, por las métricas que Albertina tiene, podría estar cobrando mucho más, concluye el experto en marketing.
La envidia
Jorge Víctor Gonzales, uno de sus seguidores, expresó en las redes que “cuando las mujeres son exitosas, la envidia, la mala intención y querer desacreditarlas las fortalece mucho más. Larga vida a ellas que se lo merecen”.
Asimismo, Clery Vargas Villca cuestiona: ¿Qué tanto les importa la vida de esa chica? Déjenla. El que quiera pagar por sus servicios que lo haga. ¿En qué le afecta a la gente sin oficio y envidiosa?
La psicóloga Felicidad del Carmen Alfaro, actual presidenta del Colegio de Psicólogos de Chuquisaca, explica que la envidia es un sentimiento de malestar o pesar que se produce cuando juzgamos las actitudes y logros de otras personas como inmerecidas.
Comenta a ECOS que, por lo general, ese sentimiento se solapa con argumentos que intentan racionalizar la intención escondida de menoscabar el hecho satisfactorio que otra persona logró.
Se pone en tela de duda sus logros, los procedimientos por los cuales alcanzó esos resultados u otros que pretenden echar abajo la satisfacción y el mérito obtenido.
Cuando la envidia es permanente en la persona, se constituye en un rasgo de carácter que da cuenta de un proceso madurativo y de adaptación empobrecido por una crianza en la que se le súper valoró, enraizando la creencia de que solo ella es merecedora del rédito o contrariamente se le infravaloró haciéndole pensar que, al menospreciar el éxito ajeno, su sentimiento de autovalía empobrecida se consuela.
“Fenómenos” de las redes
Sobre la polémica que gira en torno a Albertina, el consultor en redes sociales, ciberactivista, periodista digital y de investigación Tonny López piensa que ella debe cobrar lo que quiera porque supo ganar y trabajar su imagen mientras que otros influencers cobran sumas mayores sin tener gran cantidad de seguidores.
Dice que Albertina es ocurrente y casual en sus videos, asimismo, mejoró mucho sus presentaciones, pero no así en escenarios (locaciones). Ahora cobra por participar en alguna actividad fuera de sus entornos, como eventos, ferias, encuentros y otros.
Añade que “muchos trabajan en eso y piensan que tener seguidores es tener influencia o tendencia”.
El periodista digital explica que en Bolivia pocos llegan a conseguir un millón de seguidores. Dice que hay muchos aspectos a tomar en cuenta; por ejemplo, el trabajo que llevan a cabo los influencers para conseguir esa meta.
Explica a ECOS que el negocio de marketing digital se divide en tres espacios de monetización: Compra de seguidores, compra de comentarios y compra de réplicas o compartidos.
“Comprar seguidores es fácil, pero también representa una inversión con un promedio de 1 Boliviano por seguidor. En el mayor de los casos, mil seguidores representan un promedio de Bs 300. Un millón de seguidores sería más o menos 30 mil bolivianos. Y seis millones… Imagínate lo que representa”, comenta.
Dice que otro aspecto a tomar en cuenta es la calidad de sus seguidores, se refiere a que Albertina tiene casi la misma interacción con sus seguidores en su cuenta; o sea seis millones de seguidores, dos millones (promedio) de vistas y dos millones (promedio) de comentarios.
Un tercer punto es el tráfico y tendencia en redes sociales, es decir se comparte en varios grupos y menciones de las redes sociales, “eso a simple deducción”, sostiene el informático.
Finalmente, otro detalle a tomar en cuenta es la agenda de medios de comunicación. Según López, es lo más importante para la comunicación estratégica y pocos especialistas en marketing digital pueden hacer eso.
“Albertina usa a los medios de comunicación de forma gratuita para generar contenido en torno a sus actividades o lo que publica en sus cuentas de redes sociales”, añade el experto.
“Estamos consumiendo basura”
Jackeline Barriga Nava, psicóloga, escritora, poeta, gestora cultural, investigadora educativa y directora del Centro de Conocimiento Integral y de Innovación también subió a las redes sociales otro texto, que se viralizó de inmediato, titulado: “Estamos consumiendo basura”.
Barriga relata que despertó su curiosidad ver que incluso reconocidos intelectuales apoyaban a la famosa Albertina que cobra 1.000 dólares por hacer un video.
Entonces, cuenta que se puso a observar sus videos por primera vez. “Casi me desmayo, extraer el contenido de algunos videos fue atroz. Fue como escuchar al rapero Daddy Yankee o a Bad Bunny. Además, todas las opiniones sobre Albertina se reducen al dinero, como si fuese lo más importante”, comenta.
Asegura que estamos en un mundo banal, irresponsable y trivial ya que el objetivo es llegar al mayor número de personas, cuestión de cantidad antes que de calidad.
“Albertinas y demás parecen tener hoy el protagonismo que tenían antes los científicos y filósofos. Son como las estrellas de la televisión y poco tiene que ver con la rebeldía contra las normas establecidas (como antaño), sino más bien responden a la búsqueda de diversos placeres”, analiza.
Acota que “sería bueno que esta gente se quede ahí haciendo sus payasadas, pero luego ocupan cargos importantes dentro la política (nos gobiernan) y esto debido no tanto a sus aptitudes en el campo, sino a su presencia mediática, incluso influyen más que un profesor, así que tenemos jóvenes consumiendo comida chatarra y basura intelectual. Hay seis, ocho, 15 millones de seguidores ignorantes como sus influencers, consumiendo basura, millones que ya no leen periódico y se informan por Facebook. Millones apoyan a esta gente y a la incultura que los precede”.
Las lecciones de Albertina
En el medio de comunicación La H Parlante se asegura que Albertina ha revelado, sin proponérselo, rasgos esenciales de la sociedad boliviana, fuertemente impregnada por la ética aymara o quechua, de raíces agrarias y comunitarias.
Dice que, a partir de su bien ganada fama, la joven goza de una posición muy cómoda en el mercado de los likes y los ataques en su contra más bien le permiten seguir captando la atención de sus adeptos y le fortalecen.
Las reacciones a favor y en contra de que Albertina cobre dinero por su trabajo ponen en evidencia que la sociedad boliviana es adversa a la acumulación.
“Albertina seguirá siendo un encanto mientras mantenga, así sea de manera cada vez más fingida, ese discurso original. Somos sus fans por lo que nos enseña, por el espejo que es, en el que nos miramos cada día”, concluye.
Albertina recibe el apoyo de gran parte del pueblo, de intelectuales, de famosos del mundo de la farándula e incluso de otros tiktokers extranjeros. Por el momento su futuro en las redes es una incógnita•
¿Quién es?
Aunque actualmente es la boliviana más vista en redes sociales, pocos tienen precisión respecto a los datos personales de Albertina Sacaca Callahuara, una joven nacida en la comunidad Jatun Cancha Baja, municipio Ocurí de la provincia Chayanta del Departamento de Potosí.
Su familia es humilde. Lo comprobó Correo del Sur en agosto de 2021, porque la encontró en su casa del barrio Chayanta de la zona Lajastambo, en Sucre.
Su casa no tiene muro perimetral y su piso es de tierra. No parece una vivienda de ciudad, sino del área dispersa y eso es lo que se ve en sus videos.
No finge ni actúa: se muestra tal como es.