El santo de Ch’utillos

Un sacerdote franciscano, fray Daniel Rocha Callapa, se ha ocupado de recopilar y metodizar la información sobre San Bartolomé para ponerla a disposición de los devotos de esa advocación religiosa.

San Bartolomé en Casa de América, Madrid.

San Bartolomé en Casa de América, Madrid. Foto: SIHP

La imagen del santuario de La Puerta.

La imagen del santuario de La Puerta. Foto: SIHP

Martirio de San Bartolomé, de Jaume Huguet. 1480.

Martirio de San Bartolomé, de Jaume Huguet. 1480. Foto: SIHP


    Juan José Toro Montoya
    Ecos / 29/08/2022 01:02

    Un sacerdote franciscano, fray Daniel Rocha Callapa, se ha ocupado de recopilar y metodizar la información sobre San Bartolomé para ponerla a disposición de los devotos de esa advocación religiosa. 

    Él confirma que Bartolomé aparece con ese nombre en los tres evangelios sinópticos, cuando Jesús llama o escoge a sus doce discípulos, y en los Hechos de los Apóstoles, al momento de elegir al sucesor de Judas. En todos esos casos, se trata solo de una mención enumerativa, sin dar más datos del personaje (ROCHA, 2008: 24-26). Donde sí aparece todo un pasaje de este apóstol en particular es en el Evangelio según San Juan, en el capítulo 1, versículos 45 a 51, que refiere cómo Jesús lo conoce, pero no aparece con el nombre de Bartolomé, sino Natanael: 

    “45 Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 

    “46 Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. 

    “47 Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. 

    “48 Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. 

    “49 Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. 

    “50 Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás”. 

    Puestas así las cosas, no parecen existir demasiadas razones para identificar a Natanael con el Bartolomé de los evangelios sinópticos. ¿Por qué se asumió que eran la misma persona? Por su relación con Felipe. Como hemos visto, es Felipe quien busca a Natanael para contarle que ha encontrado al Mesías y él le responde con incredulidad (“¿De Nazaret puede salir algo de bueno?”). En los otros tres evangelios, Bartolomé aparece enumerado junto a Felipe. Parece una razón de poco peso, pero es la que encontramos. Los martirologios romanos consultados para este trabajo tampoco dan demasiadas luces sobre la razón por la que se identificó a Natanael con Bartolomé. El de Catholic.net, señala que “San Bartolomé, (fue un) apóstol, al que generalmente se identifica con Natanael. Nacido en Caná de Galilea, fue presentado por Felipe a Cristo Jesús en las cercanías del Jordán, donde el Señor le invitó a seguirle y lo agregó a los Doce. Después de la Ascensión del Señor, es tradición que predicó el Evangelio en la India y que allí fue coronado con el martirio (s. I)”. 

    Aquí encontramos un par de elementos que no están en la Biblia: Bartolomé —o Natanael— predicó en India y fue martirizado. En 1788, el Diccionario histórico cronológico, geográfico y universal de la Santa Biblia decía que San Bartholome (con “h”) era uno de los doce apóstoles, pero agregaba que “el Evangelio nada dice de él, ni hay historia cierta de su vida, ni de su muerte” (ARMESTO, 1788: 149). Se explicaba que “el nombre de Bartholomé no es nombre propio, pues significa hijo de Ptolomeo, y podría tener el nombre de Nathanael” (Ídem). Pero “Bar” no es “hijo” en hebreo puesto que la dicción que más se aproxima a esa palabra española es “Ben”. Más aún, entre los hebreos, o judíos, no existe el concepto “hijo de Dios”, puesto que ellos consideran que Dios no tuvo, ni tiene, hijos. Por tanto, solo queda aceptar, aunque con reservas, que Bartolomé viene del arameo “Bar” que quiere decir “hijo” y Ptolomeo, que es un nombre griego. 

    En 1953 se decía de él que “predicó el Evangelio de Cristo en la India, y pasando de allí a la Armenia Mayor, habiendo convertido muchísimos a la fe, fue desollado vivo por los bárbaros, y decapitado por orden del rey Astiages, consumó el martirio. Su sagrado cuerpo, trasladado primero a la isla de Lípare, después a Benevento, y finalmente a Roma, a la isla de Tíber, es allí venerado con gran piedad de los fieles”. (VÁSQUEZ, 1953.228). 

    Los datos de los martirologios parecen conformes, pero, al no encontrar ninguno en el Nuevo Testamento, es necesario preguntarse de dónde salen. La principal fuente sobre San Bartolomé es el obispo Eusebio de Cesarea (263-339), a quien se considera “el padre de la historia de la iglesia”. Él menciona a Bartolomé, ya con ese nombre, al escribir sobre Panteno de Alejandría: “De éstos fue también Panteno, y se dice que fue a la India, donde es tradición que se encontró con que el Evangelio de Mateo se le había adelantado en su llegada entre algunos habitantes del país que conocían a Cristo: Bartolomé, uno de los apóstoles, les había predicado y les había dejado el escrito de Mateo en los propios caracteres hebreos, escrito que conservaban hasta el tiempo mencionado” (CESAREA, 2008: 302). 

    Fenlon apunta que “ninguna mención de San Bartolomé ocurre en literatura eclesiástica antes de Eusebio” y agrega que “otras tradiciones representan a San Bartolomé como predicador en Mesopotamia, Persia, Egipto, Armenia, Lycaonia, Phrygia, y en las orillas del Mar Negro; una leyenda, es interesante notar, lo identifica con Natanael”. Pero si bien hay coincidencias en el lugar donde murió, Armenia; el nombre de quien ordenó su muerte, el rey Astiages; y su martirio, el desollamiento, no existe nada sobre su condición de vencedor del demonio. 

    De todas maneras, queda claro que tanto la iconografía como la hagiografía de San Bartolomé, la cual incluye sus atributos, constituyen construcciones culturales que fueron edificándose a través de los años sobre la base de tradiciones que primero fueron orales y luego se recogieron en escritos medievales, lo que no descarta la posibilidad de que correspondan a periodos anteriores.

    ¿Por qué el?

    Aclaradas esas dudas, queda ver por qué se lo elige para reemplazar el culto indígena en Mullu Punku, hoy conocido como “la cueva del diablo”. Además de expulsor de demonios, ¿por qué se lo elige a él en lugar de, por ejemplo, Santiago o San Agustín que, para 1589, ya eran patronos de Potosí? Recordemos que, según el martirologio, Bartolomé, o Natanael, murió desollado; es decir, le arrancaron la piel en vida y es por eso que se lo representa a veces con una tira de piel colgando de una mano. En 1879, en la carta que le dirige al ministro de fomento de España, Francisco de Borja, presentándole las “Tres relaciones de antigüedades peruanas”, Marcos Jiménez de la Espada señala que es “cierto que el mismo César mandaba a hacer pedazos y reducir á moneda, antes de verlas, las ricas preciosidades que componían su quinto del tesoro de Ataw Wallpa; cierto que Hernando Pizarro despojaba al adoratorio de Pachacámac de su opulenta chapería de oro y de sus raras ofrendas; y que los conquistadores de Quito desollaban á honor de San Bartolomé” (JIMÉNEZ, 1879: VIII). 

    Desde la lógica más elemental, no se puede aceptar que el causante de los sucesos haya sido el diablo. Es más coherente suponer que, por su estratégica ubicación, la quebrada de Mullu Punku o La Puerta pudo ser elegida por algunas personas o grupos de personas para parapetarse allí con diferentes fines. El lugar sirve tanto para cometer crímenes como para tender emboscadas. Si fue para esto último, teorizamos que quienes se apostaron en el lugar fueron hijos de los exiliados de Cantumarca, aquellos que debieron dejar su pueblo luego de la batalla de Jesús Valle en la que cayó su caudillo, Chaki Katari. Tiene más lógica suponer que los vencidos se ubicaron en Mullu Punku y desde allí acecharon a los potosinos. Proscritos, sus hijos prosiguieron con esa tarea incluso hasta 1589. 

    Para las autoridades españolas, y los jesuitas, entonces dedicados a extirpar cultos, no les resultaba nada conveniente admitir que ahí, en la quebrada donde se practicaba un culto ancestral, y que era la puerta natural de Potosí, estaban indios rebeldes. Era mejor decir que ahí estaba el diablo y luego, tras la solemne entronización, proclamar que este fue derrotado por el santo católico. Entonces, la elección de San Bartolomé no fue un hecho al azar sino cuidadosamente planificado: un santo que es defensor contra el demonio, y además se parece a Thunupa, se entroniza en el lugar y pone fin tanto al culto andino como a la presencia de los indios proscritos ya que, por lo menos por los siguientes años, se coloca vigilancia al lugar •

    (*) Juan José Toro es vicepresidente de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP).

    Algunos datos del santo:

    No está en la Biblia. Su historia no aparece en las escrituras aprobadas en el Concilio de Nicea. Su nombre aparece en los evangelios solo cuando se enumera a los 12 apóstoles.   

    Si está, tiene otro nombre. En todo el Nuevo Testamento, solo existe una historia atribuida a San Bartolomé, la que aparece en el evangelio de Juan (1:45-51) y relata cómo conoció a Jesús, pero, allí, su nombre es Natanael.

    Su nombre posterior tiene origen griego. Bartolomé viene del arameo “Bar” que quiere decir “hijo” y Ptolomeo, que es un nombre griego. Por tanto, significa “hijo de Ptolomeo”, lo que hace presumir que era un hebreo helenizado.

    Su historia es apócrifa. Toda la historia conocida de Bartolomé viene de los evangelios apócrifos; es decir, aquellos que no forman parte de la Biblia y fueron desechados en el Concilio de Nicea.

    Hay un Evangelio de Bartolomé. Existen textos que son atribuidos a San Bartolomé y narran el descenso de Jesús a los infiernos. En estos, San Bartolomé le hace preguntas sobre el pecado a Lucifer. No tienen datación precisa y se cree que fueron escritos entre los siglos III y VIII; es decir, no sería de autoría del santo.

    Peregrinación y muerte. Las tradiciones sobre lo que pasó con los apóstoles después de Pentecostés señalan que Bartolomé estuvo en África y llegó hasta la India. Se dice que murió desollado por orden del rey armenio Astiages, que estaba furioso porque el apóstol convirtió a su hermano Polimio al cristianismo.

    Su relación con el diablo. Además del referido evangelio, existe una tradición medieval que señala que, cuando estaba en la India, Bartolomé expulsó al demonio Astaroth de un templo. Por estas razones, se le atribuye poder para derrotar al diablo.

    Se cree que vino a América. Existen tradiciones que hablan de que San Bartolomé llegó a América e incluso fue torturado, atado a una cruz y arrojado al Lago Titicaca. Está vinculado al mito de Thunupa y la cruz de Carabuco. Los medallones del templo del lugar narran esa versión.

    Fue entronizado por Arriaga. En una carta del 29 de abril 1599, el sacerdote jesuita Pablo Joseph de Arriaga informa al provincial de su orden, Claudio Aquaviva, que fue él quien motivó que se coloque la imagen de San Bartolomé en Mullu Punku, hoy “cueva del diablo”, para evitar que los indios siguieran acudiendo al lugar a “adorar al demonio” que, en realidad, era una deidad andina. Arriaga es autor de la famosa "Extirpación de la idolatría del Perú".

    Arzáns popularizó la leyenda. La versión de que San Bartolomé derrotó al diablo en Mullu Punku aparece en la “Historia de la Villa Imperial de Potosí”, de Bartolomé Arsánz, pero es una leyenda, así que no es un suceso histórico.

    No había fiesta en la colonia. No existen documentos coloniales que den fe de que haya habido una festividad de San Bartolomé en tiempos coloniales. En las actas del Cabildo de Potosí solo se puede encontrar que la quebrada, que antes se llamaba de Tarapaya, pasa a llamarse de San Bartolomé.    

    Fuentes 

    ARMESTO y Goyanes, Joseph (1788). DICCIONARIO HISTÓRICO, CRONOLÓGICO, GEOGRÁFICO Y UNIVERSALDE LA SANTA BIBLIA. Imprenta de Blas Román. Madrid. 

    CESAREA, Eusebio de (2008). HISTORIA ECLESIÁSTICA. Texto, versión española, introducción y notas de Argimiro Velasco Delgado. Biblioteca de Autores Cristianos. Tercera reimpresión. Madrid.

    FENLON, John F. (2012) SAN BARTOLOMÉ. Artículo en ACI Prensa (Agencia Católica de Informaciones).

    JIMÉNEZ de la Espada, Marcos (1879). TRES RELACIONES DE ANTIGÜEDADES PERUANAS. Imprenta y fundición de M. Tello. Madrid.  

    ROCHA Callapa, Daniel (2008). PEREGRINANDO CON LA HISTORIA DE SAN BARTOLOMÉ. Latina Editores. Oruro.

    VÁSQUEZ, Dionisio. Traductor. (1953). MARTIROLOGIO ROMANO. Editorial Apostolado de la Prensa. Madrid.

     

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