Cubito por Cubito
Es una nueva forma de arte, por lo menos en nuestro país. En un espacio enmarcado, previamente medido conforme al proyecto, se coloca cubos Rubik, uno encima del otro, hasta armar imágenes.
Es una nueva forma de arte, por lo menos en nuestro país. En un espacio enmarcado, previamente medido conforme al proyecto, se coloca cubos Rubik, uno encima del otro, hasta armar imágenes.
Decirlo, y escribirlo, es fácil, pero no llevarlo a cabo. El clásico cubo de Rubik de 3 x 3 x 3 tiene 43.525.003.274.489.856.000 combinaciones posibles y solo es maleable para armar imágenes cuando está armado de sus seis lados. Eso significa seis colores, y muchas posibilidades.
En una imagen grande, un cubo es como un pixel. Varios cubos forman varios pixeles que, a su vez, forman imágenes. Entonces aparecen Albert Einstein, Maradona, Jimi Hendrix… un stormtrooper o MaFalda. Las posibilidades ya no son las de las combinaciones del cubo, sino las de la mente humana.
Quien ha convertido esto en un arte es Argentina Velázquez, que prefiere utilizar su nombre artístico de Argem. Así presentó una exposición en la Casa de Moneda y está disponible, en el 77223332 a requerimientos de cualquier parte del país.
El cube-art ocupa el espacio que sea necesario, porque se puede armar imágenes pequeñas, o grandes, a requerimiento del interesado. Argem se dedica a esto desde 2010 y lo ha llevado desde el nivel de pasatiempo al de arte. Sus imágenes, que se aprecian mejor cuando uno se aleja de ellas, son un testimonio de su talento •