Wachiquis y saltarines
La natividad del niño Jesús es una de las solemnidades más disímiles que se celebra en la tierra, pero, espiritualmente hablando, también es la fiesta que mayor significado tiene para el mundo católico.
La natividad del niño Jesús es una de las solemnidades más disímiles que se celebra en la tierra, pero, espiritualmente hablando, también es la fiesta que mayor significado tiene para el mundo católico.
Y aunque hablar de la Navidad es un tema bastante amplio, hoy se hará referencia a la locución musical y al baile que denota el respeto hacia un ser que inspira hermandad y, sobre todo, infunde paz.
Villancicos navideños
Existen muchos hechos históricos tan paradójicos que, debido a la Navidad, incluso ejércitos enteros que eran parte de la contienda bélica de la Primera Guerra Mundial demostraron cese al fuego para festejar la Navidad. Los alemanes colocaron velas en sus trincheras y árboles de Navidad, luego continuaron la celebración cantando villancicos, mientras que los británicos respondieron cantando sus propios cánticos. Esa Nochebuena, los combatientes alemanes, franceses y británicos dejaron sus fusiles y confraternizaron, enterraron a sus muertos e incluso jugaron un partido de fútbol, pero al día siguiente volvieron a ser enemigos. Eso es lo que se menciona en la obra titulada “Tregua de Navidad” del escritor inglés Robert Graves, o el vídeo musical de Paul McCartney,
Pipes of Peace, de 1983.
Hechos como este refrendan que la Navidad es una verdadera fiesta de integración, cuya particularidad se manifiesta por el cántico de los villancicos que, dependiendo a la región, país o continente, lo expresan según su contexto.
El villancico es una expresión musical que deriva del nombre “villa o aldea”; es decir, es una canción de la villa, cantada por los campesinos u otros habitantes del medio rural. Es parte de la evolución de la lírica y parte de un proceso de siglos. Según algunos historiadores como el húngaro (nacionalizado israelí y británico) Samuel Miklos Stern, las primeras manifestaciones de villancicos aparecen en las cancioncillas mozárabes del siglo XI, pero son más difundidos en España en los siglos XV y XVI, y en Latinoamérica desde el siglo XVII.
En sus inicios, fue una forma poética española y lo usaban como registro de los principales hechos de una comarca.
Wachiquis y chuntunquis
En nuestro país, los villancicos más conmemorativos son los creados en Potosí y Chuquisaca. Y es que existe una similitud bastante singular en la interpretación musical. Para el director del Ballet Cima de Plata, Marco Villafuerte Gutiérrez, el wachiqui y el saltarín son dos danzas que tienen su origen en la ciudad de Potosí. De hecho, el saltarín es una expresión del siglo XIX, puesto que, cuando Bolivia nace como república, la minería ingresa en una profunda crisis, el bajo precio de la plata sucumbe en el mercado internacional, muchas minas y socavones son abandonados e inicia una migración hacia diferentes regiones de la nueva nación. Villafuerte alega que una familia potosina, emigró hasta Villa Serrano, en Chuquisaca, transmitiendo esta forma de celebración navideña a esa región. La danza gustó tanto a los locales que prácticamente se la apropiaron y, aunque en el lado chuquisaqueño bailan el chuntunqui, que es una danza netamente romántica, se diferencia bastante del wachiqui potosino. Y es que el primero es una especie de competencia entre varones y mujeres, o una expresión que refleja quién baila más o quién zapatea mejor, ya que los danzantes demuestran habilidades extravagantes con los pies; mientras que el wachiqui es una danza netamente de adoración: los danzantes realizan varias figuras coreográficas con las hondas, con la intención de adorar al Niño Jesús, en sí, es un baile más señorial.
El wachiqui demuestra la costumbre de los pastorcitos. Es por ello que los bailarines llevan una honda en las manos y, antes de culminar el baile, se dicen entre ellos “wachi, wachi”, que significa que “Dios está contigo”.
Villafuerte destaca que el saltarín es un baile para gente más joven, ya que requieren hacer una serie de coreografías que exige más agilidad, lo que no sucede con el wachiqui. Otro dato que resalta nuestro entrevistado es que la trenza de navidad que se manifiesta en la región de los Chichas también tiene su origen en Potosí; de hecho, en Tupiza se realiza la trenza en la fiesta de Reyes, y de ahí emigra a Tarija. Son ambas las regiones donde se aprecia esta costumbre de forma muy arraigada, donde el significado principal del trenzado es el de enlazar lazos de amistad y de hermandad.
Otro elemento característico en relación a la danza, es la lupa, que bailan principalmente las mujeres. En sí, Potosí ostenta varias danzas relacionadas a la Navidad, pero los más conocidos son el wachiqui y el saltarín.
En los barrios más tradicionales de Potosí se presenta bailes con estilos más auténticos. Es el caso de los Reques, de la zona de San Pedro, quienes tratan de representar a los esclavos africanos que llegaron a Potosí. Otros, como en la zona de San Juan, satirizan a los ancianos, quienes adoran alegremente al Niño Jesús.
Las Misas de Gallo también son tradicionales en todo el planeta. En Potosí, iniciaba una hora antes de la medianoche, posteriormente, los presentes visitaban a las familias con la intención de adorar al niño Jesús, antes de abandonar, la familia anfitriona entregaba al visitante un chocolate caliente con buñuelo, con lo que queda refrendado que esta tradición de la culinaria potosina es netamente típica de esta región •
(*) Elvis Fuertes es socio de número de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP).