Revolución robot

Las noticias sobre los avances de la robótica ya no son esporádicas ni extraordinarias. Mientras los seres humanos estamos sumidos en nuestras disputas internas, los científicos están desarrollando diferentes tipos de robots

El robot Atlas puede reemplazar a los albañiles.

El robot Atlas puede reemplazar a los albañiles. Foto: AFP

Los humanoides también son desarrollados para otras funciones.

Los humanoides también son desarrollados para otras funciones. Foto: AFP

Tefi, el perro robótico.

Tefi, el perro robótico. Foto: AFP

Ya existe un robot con conciencia tridimensional de sí mismo.

Ya existe un robot con conciencia tridimensional de sí mismo. Foto: AFP


    Redacción ECOS
    Ecos / 06/02/2023 02:12

    Las noticias sobre los avances de la robótica ya no son esporádicas ni extraordinarias. Mientras los seres humanos estamos sumidos en nuestras disputas internas, los científicos están desarrollando diferentes tipos de robots, desde simples asistentes hasta los que son capaces de tener conciencia tridimensional de sí mismos.

    Estamos viviendo una revolución silenciosa y no nos damos cuenta del riesgo que podría entrañar el desarrollo de la robótica sin control alguno. Y no es que los robots vayan a rebelarse para dominar el mundo, como sucede en “Terminator”; pero ya existen casos en los que la Inteligencia Artificial (IA) va más allá de lo físico porque se ha desarrollado un robot que tiene conciencia tridimensional de sí mismo, lo que nos parece aproximar a la ficción de “Yo, robot”.

    Si los robots pueden hacer las mismas tareas de un ser humano, ¿qué evitará que las empresas empiecen a comprarlos para que hagan el trabajo de un ser humano? Después de todo, su costo puede ser mínimo si se compara con lo que representa pagar sueldos y beneficios sociales, además de jubilaciones. Un robot sería un trabajador sin sueldo, el sueño del capitalismo.

    Robot obrero

    La revista Muy Interesante reporta que Atlas, de Boston Dynamics, es el robot humanoide más avanzado del mundo y acaba de presentar un nuevo vídeo que lleva más de 3,2 millones de visualizaciones (y no es para menos). Es una nueva muestra de lo avanzado que se encuentra el rango de movimientos de este robot y lo interesante que sería emplear este prodigio de la ingeniería robótica en entornos como una obra o como mozo de almacén. El sector de la construcción será, sin duda, uno de sus posibles lugares de trabajo del futuro.

    Robots que acabarán sustituyendo a los humanos (en algunos casos).

    El robot humanoide Atlas dejo de ser torpe en movimientos y no solo es capaz de demostrar sus dotes de bailarín, sino que posee un enorme rango de movimientos, equilibrio y adaptación al entorno, que lo convierten en una herramienta a tener en cuenta para el futuro.

    En el vídeo, Atlas agarra y coloca un tablón de madera justo antes de recoger la bolsa de herramientas que llevará a un operario situado en un andamio. Con gran destreza, se mueve, salta, se gira e incluso realiza una pirueta (un giro invertido de 540 grados) para bajar al suelo con gesto de aprobación. Sus habilidades son ya asombrosas.

    Pero, ¿los veremos pronto sustituyendo a humanos?

    Por ahora no. No podemos esperar que un Atlas reemplace a un mozo de almacén o similar a corto plazo, porque a pesar de lo impresionante que resulta verlo en acción, ha llevado una cantidad sustancial de tiempo y esfuerzo para desarrollarlo.

    Como robot humanoide, Atlas se ha centrado principalmente en la locomoción, comenzando con caminar en un laboratorio, luego caminando en todo tipo de terreno inestable imaginable y luego haciendo algunos trucos, pero, como todo en robótica, recoger y transportar un objeto es más complicado de lo que parece.

    El robot de 1,5 metros y 89 kilogramos ha ido mejorando poco a poco sus movimientos, para hacerlos más fluidos. Eso sí, recoger cosas y moverse en andamios en constante movimiento guardando el equilibrio, es el comienzo de enseñarle al robot a hacer un trabajo real.

    "Esto es más una demostración de algunas de las nuevas capacidades de control del robot y una conexión divertida con nuestro trabajo anterior", dijo Scott Kuindersma, líder del equipo de Atlas. "Nuestra esperanza es que, si podemos construir la tecnología fundamental que nos permita crear y adaptar fácilmente comportamientos dinámicos como estos, deberíamos poder aprovecharlo en el futuro para realizar trabajos reales y físicamente exigentes con ajetreo”.

    Con conciencia

    Las investigaciones en inteligencia artificial y la robótica siguen fusionándose para llegar a metas aún solo vistas en las películas de ciencia ficción, pero van en la buena dirección. 

    Los seres humanos adquirimos consciencia de nuestro cuerpo y creamos una imagen de nosotros mismos desde que somos bebés. Ahora, los robots están siguiendo este ejemplo. 

    Un equipo de ingenieros de la Universidad de Columbia, en Nueva York, ha creado un robot que, por primera vez, es capaz de desarrollar una imagen de su propio cuerpo desde cero, sin la ayuda de ninguna intervención humana. 

    En un nuevo estudio publicado en Robotics Science, los investigadores han demostrado que su robot generó una imagen cinemática de sí mismo que le permitió planificar sus movimientos, alcanzar objetivos y evitar obstáculos en variedad de situaciones. 

    El robot aprende de sí mismo como los humanos cuando somos bebés

    Los ingenieros colocaron un brazo robótico dentro de un círculo de cinco cámaras de vídeo en streaming. El robot se observó a sí mismo mientras ondeaba el brazo libremente, y como un bebé mirándose en espejos, el droide empezó a moverse para aprender cómo reaccionaba su cuerpo a varias órdenes motoras. 

    Al cabo de unas tres horas, el robot se paró después de haber recabado toda la información entre la relación de sus acciones motoras y el espacio que ocupaba su entorno, almacenándola en su red neuronal. 

    "Teníamos mucha curiosidad por ver cómo el robot se imaginaba a sí mismo", explica Hod Lipson, profesor de ingeniería mecánica y director del laboratorio de máquinas creativas de Columbia. "Pero no se puede echar un vistazo a la red neuronal. Es una caja negra". 

    Después de que los ingenieros tuviesen dificultades con técnicas de visualización, la imagen recreada del robot acabó apareciendo. "Era una especia de nube suavemente parpadeante que parecía engullir el cuerpo tridimensional del robot", continúa explicando Lipson. "Cuando el robot se movía, la nube parpadeante lo seguía suavemente". La imagen de sí mismo tenía una precisión de aproximadamente un 1% de su espacio de trabajo.

    El “perrobot”

    Y si ya hay humanoides, es todavía más sencillo crear robots de animales.

    En España, por ejemplo, causa sensación Tefi, un perro robot construido para servir a personas con capacidades disminuidas.

    Gerardo Portilla, es el padre de la criatura. Investigador en Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), su prototipo de robot cuadrúpedo utiliza la inteligencia artificial y varios algoritmos que le permiten identificar objetos y personas. 

    Este prototipo madrileño se llama Tefi. El original nombre proviene de las siglas del centro del CSIC en el que se está llevando a cabo su programación: Instituto de Tecnologías Físicas y de la Información (ITEFI), en Madrid.

    El perro guía robótico está sujeto a una correa flexible que puede ser estirada, apretada o soltada, en lugar de una estructura rígida, como modelos anteriores. Esto permite que, por ejemplo, cuando el humano entra en un espacio estrecho, como podría ser el caso de una esquina de un pasillo, el robot puede soltar la correa, lo que le permite posicionarse y reorientar su ubicación sin influir directamente en el individuo humano. Luego, el robot puede permitir que la correa se vuelva a tensar para guiar al humano hacia delante. Eso demuestra que este “perrobot” es capaz de aprender y hasta de tomar decisiones •

    Un “guepardo-bot”

    Mini Cheetah es otro cuadrúpedo robótico. Este guepardo de 9 kilos de metal, nació en Estados Unidos y sorprendió al público por sus piruetas y velocidad en carrera, como un guepardo de metal.

    Además, Mini Cheetah es capaz de identificar la velocidad y dirección a la que va un objeto, lo que lo ha convertido en un perro portero de fútbol robot que no se deja marcar ni un gol.

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