“La Galería”, una joya
En Sucre hay edificios de gran valor por la historia que atesoran y las características arquitectónicas que las hacen únicas
En Sucre hay edificios de gran valor por la historia que atesoran y las características arquitectónicas que las hacen únicas. No en vano la ciudad fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), debido a su rica historia colonial y republicana.
Es un legado que nos dejaron nuestros antepasados fruto de la integración de la cultura española y europea con la indígena prehispánica que, como herederos, tenemos la obligación de cuidar y preservar ya que, si no lo hacemos, perderemos nuestro patrimonio y, por tanto, careceremos de historia.
Se dice que el patrimonio es un legado, una herencia, algo que recibimos del pasado o que forma parte de un acervo valioso y digno de preservarse.
El patrimonio cultural o histórico es el conjunto de los bienes que su propia historia le ha dejado en herencia a una nación y que, por lo tanto, están revestidos de un importantísimo carácter histórico, simbólico y estético.
Este patrimonio abarca tanto prácticas culturales, como fuentes arqueológicas, obras artísticas, tradiciones populares y otros, en las cuales se halla contenida la identidad particular de una nación o una colectividad.
En esta oportunidad hablaremos sobre un ejemplo de conservación como es el complejo “La Galería”.
Complejo “La Galería”
En la conservación, restauración y refuncionalización de la casona “La Galería”, como también le llaman, intervinieron los arquitectos Ana Gabriela Serrano y Fernando Sunagua.
Serrano explica que el objetivo esencial de la conservación del patrimonio es preservarlo para las futuras generaciones con el fin de que puedan identificarse y apropiarse de este tipo de espacios.
El actual propietario del inmueble Edwin Flores, presidente de la Federación de Empresarios Privados de Chuquisaca (Fepch), pensó que se podría lograr ese objetivo volviéndolo público, como un espacio social y de recreación.
Según Serrano, el conocimiento es la verdadera fuente de conservación, pues no se puede apreciar lo que se desconoce. Los inmuebles patrimoniales son una parte fundamental de nuestra historia y cultura, y su conservación es esencial para preservar nuestra identidad como sociedad.
“Estos edificios, monumentos y lugares representan un legado que debemos proteger y transmitir a las generaciones futuras. Para lograr esto, es necesario que cada uno de nosotros asuma su responsabilidad en la conservación de estos bienes culturales. En el caso de los propietarios de inmuebles patrimoniales, su compromiso es especialmente importante, ya que son los guardianes de estos tesoros culturales”, expresa la arquitecta.
Su historia
En 1870, cuando el expresidente de la república de Bolivia Aniceto Arce Ruiz compró los terrenos de La Florida, el lugar se llamaba Huirupu. Luego, a petición de Luisa, hija de Arce (falleció un año después de la compra de terrenos), se denominó La Florida por la presencia de abundante flora en el sitio.
Dentro de las grandes extensiones de ese terreno en el que se edificó el palacio de La Florida también se construyó una galería de estilo neoclásico frente a la residencia principal.
Ambas edificaciones tenían un puente (actualmente inexistente) de conexión que atravesaba el río Quirpinchaca.
Los planos de ambas construcciones pertenecen al arquitecto Antonio Camponovo. Por los datos obtenidos, se conoció que el inmueble podría haber sido una extensión de La Florida donde se acuñaba monedas, pues se encontró compartimentos y partes de máquinas destinadas a la fabricación de monedas.
Se cree que La Galería no solo fue la residencia temporal de Camponovo sino su estudio temporal, por la cercanía de dos de sus obras (La Florida y el Castillo de La Glorieta) que por entonces estaban en proceso de construcción. También fue autor de grandes edificaciones en Sucre como el Teatro Gran Mariscal, entre otras.
Como la Familia Arce era muy religiosa y conservadora, posteriormente ese inmueble funcionó como salón donde se impartía enseñanza de doctrinas religiosas.
Esos datos se fueron consolidando con el hallazgo de ciertos elementos como un campanario (derruido), un contrafuerte y las ruinas de una portada que habría sido de una capilla.
Así, el inmueble cobró valor histórico arquitectónico, pues si bien no es rico en majestuosidad o elementos decorativos, conserva elementos que lo hacen único e invaluable.
Calas y prospecciones
En función a la escasa documentación que hay del inmueble, los arquitectos responsables de la conservación, restauración y refuncionalización de la casona “La Galería” organizaron un plan de excavaciones arqueológicas y prospecciones en sectores donde podrían existir elementos completos o fragmentos del inmueble, para hacer un plan de valorización (tarea central de la conservación del patrimonio cultural).
Según Serrano, en esta etapa hay que tener cuidado de que los elementos ocultos no sufran alteraciones o pérdidas irreparables, fruto de demoliciones o intervenciones agresivas. En este caso, la colaboración del experto Veimar Grimaldos facilitó el trabajo.
En el ambiente principal se hicieron pozos tratando de encontrar evidencia del piso original que era de ladrillo de pastelón.
En cuanto a las prospecciones, se verificó la existencia de un arco en la puerta frontal del inmueble (ya que la forma de la puerta actual no tiene relación con la edificación) evidenciando la presencia de un enchape de ladrillo en toda la fachada frontal.
Asimismo, se constató que toda la fachada principal del inmueble es de solaque (técnica propia de la época), con posteriores adhesiones de pintura. También se encontró la técnica de pintura mural con motivos decorativos florales en ambientes internos y externos de la galería y los ambientes interiores.
Se dejó ventanas arqueológicas en pisos, en la pintura mural y se recuperó las técnicas constructivas de la cubierta realzándola a través de una propuesta luminotécnica.
Diagnóstico de conservación del inmueble
A nivel general el inmueble se encontraba en estado de deterioro. Presentaba patologías que requerían de un tratamiento y diagnóstico inmediato.
Por las inadecuadas intervenciones que hicieron en el pasado, el inmueble sufría de patologías en la parte estructural, cubiertas y elementos decorativos.
Arquitectura de integración
El proyecto se constituyó en dos fases: la primera fue de restauración con el rescate de elementos constructivos tradicionales, eliminando añadidos para tener una lectura correcta de la edificación original.
La segunda fase fue de ampliación en la parte posterior del conjunto. Un elemento contemporáneo de estructura metálica ligera y reversible que conmemora la Galería, dándole continuidad.
El diseño solo incluye elementos relevantes para la integración con la arquitectura patrimonial, como la reinterpretación del balaustrado otorgándole continuidad de manera sutil, y un elemento que continúa a manera de cornisa; en cuanto a ejes de composición, se utiliza la misma proporción que existe entre ejes de columnas de la galería, para la separación de las columnas metálicas, haciendo que los paños vacíos sean los mismos en distancia y proporción.
La transparencia y vacío es otra característica vital del diseño, que no solo le otorga ligereza, sino simpleza haciendo que la intervención sea modesta con respecto a la edificación histórica.
La sensación espacial que adquiere es de una estrecha relación con el entorno natural, limitando al mínimo cerramientos. Un diseño libre de elementos innecesarios con una imagen de orden y pulcritud son aspectos que le otorgaron para darle identidad propia.
Cubiertas
La intervención se hizo manteniendo la doble pendiente en las cubiertas, manteniendo la relación galería-salón, rescatando elementos constructivos (materiales), como la teja artesanal y cañahueca. Incluye doble cubierta para su mayor protección, y sistema de canaletas y bajantes para prevenir humedad y erosión en el parapeto.
Muros exteriores
El inmueble posee una galería en forma de “L”, que perdió su identidad por una anterior intervención que añadió muros entre columnas, así se generó nuevos ambientes que no solo distorsionaban la morfología original de la edificación, sino que afectaban estructuralmente a las columnas de la galería.
La propuesta de intervención consistió en la liberación de muros entre columnas y jardineras, recuperando espacios originales del corredor, conectándose directamente con la parte trasera de la edificación, haciendo que los recorridos sean claros y directos, sin involucrar a las actividades del interior, haciendo que estas sean autónomas la una de la otra.
Muros interiores
El inmueble presenta dos ambientes originales que fueron alterados con la incorporación de muros divisorios para crear un mayor número de ambientes. Se propuso recuperar y dar continuidad al espacio con la liberación de los muros añadidos y lograr un solo ambiente.
La propuesta incluye la apertura en un muro original del primer ambiente para dar continuidad al espacio y sirva de atrio al salón principal. Hubo una intervención anterior y la incorporación de una chimenea que afecta al muro y al ambiente contiguo, aunque mínimamente.
Elementos decorativos
Los elementos que conforman fachadas como parapeto, platabandas y balaustres aún conservan su originalidad; sin embargo, estaban en deterioro, por lo que se propuso realizar un tratamiento de conservación y restauración. La restauración de la casona “La Galería” duró dos años.
Monumento nacional
Este inmueble está catalogado como de categoría “A”, es decir es un “monumento nacional”. Antes de la intervención cumplía una función habitacional, por eso sus anteriores propietarios hicieron adecuaciones (incorrectas) para que pueda ser habitada por una familia.
La propuesta de Sunagua y Serrano sirvió para la revitalización y refuncionalización de espacios, para una mejor conservación del inmueble, y que la edificación recupere el carácter de uso, adecuándolo a las exigencias actuales sin que esto comprometa la identidad del edificio o ponga en riesgo la estructura o elementos propios del inmueble.
Serrano aconseja a los propietarios de inmuebles históricos realicen un mantenimiento regular y preventivo de sus inmuebles, incluyendo reparaciones y renovaciones que respeten la integridad y autenticidad del edificio. Asimismo, dice que es importante contar con profesionales especializados en restauración y conservación del patrimonio, para garantizar que se realicen trabajos de calidad, respetando la historia y arquitectura del inmueble •
¿Qué es?
El complejo La Galería es un espacio que abrió sus puertas al público en marzo de 2020. Cuenta con un salón de eventos, restaurante, piscina atemperada, área verde para camping, parqueo propio y un hospedaje para cualquier actividad o necesidad de sus clientes.
Posee una infraestructura restaurada con características del periodo Republicano Uno, es una buena opción para talleres, retiros, reuniones empresariales y colegios.
La Galería se encuentra en la zona de La Florida (carretera a Yotala), a 150 metros del monumento de los caídos de La Calancha. Informes y reservas al 70461727 o al 72591860