Cuidando a los retoños

En Bolivia, el otoño comenzó en marzo y el invierno arrancará en junio, es decir pasó la época cálida y húmeda, como es verano, entre noviembre y marzo. Desde abril se comenzó a experimentar cambios en la temperatura y los casos de resfríos se dispararon en varios Departamentos del país. 

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Cuidando a los retoños Foto: Internet

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    Evelyn Campos López ECOS
    Ecos / 12/05/2023 04:01

    En Bolivia, el otoño comenzó en marzo y el invierno arrancará en junio, es decir pasó la época cálida y húmeda, como es verano, entre noviembre y marzo. Desde abril se comenzó a experimentar cambios en la temperatura y los casos de resfríos se dispararon en varios Departamentos del país. 

    El otoño viene acompañado de un descenso en las horas de luz, con temperaturas más bajas y un cambio de rutina que no siempre es fácil para todos.  

    Según algunas voces, con la llegada del otoño es normal sentirse un poco decaídos, con desánimo, cansancio, dificultades para concentrarnos y problemas de sueño, especialmente entre los niños y adolescentes. 

    Por eso es importante cuidarse, abrigarse y alimentarse bien en estas estaciones. No obstante, son las madres y padres primerizos los más preocupados en cómo encarar estas estaciones con sus bebés recién nacidos. 

    Natalia Lluen Vargas, pediatra cardióloga infantil, trabaja en el Hospital Jaime Mendoza de la Caja Nacional de Salud, en el servicio de Pediatría, y sostiene que los bebés recién nacidos hasta los 12 meses de edad pertenecen a una población bastante sensible.  

    En este sentido, aconseja a las familias evitar sacar a los bebés a lugares o sitios con mucha concurrencia de personas o llevarlos a actividades sociales, porque se los expone a contraer alguna patología. 

    Asimismo, recuerda a ECOS que, cuando nace un niño o niña, la familia de los padres o los amigos acostumbran visitarles en su casa para conocer al o la recién llegada.  

    Según la pediatra, hay que evitar esta situación, porque los recién nacidos no deben estar en contacto directo con otras personas, pues, sin querer, son candidatos potenciales a contagiarles alguna enfermedad.  

    Por otra parte, dice que los progenitores o las personas que están a cargo del cuidado de los recién nacidos tienen que poner en práctica los cuidados generales personales, como ser prolijos con el lavado de manos antes de cargar o manipular al bebé. 

    Asimismo, la profesional recuerda que sigue vigente el uso del barbijo, haciendo hincapié que durante los últimos meses gran parte de la población se ha relajado en su uso. “Las madres que se reincorporaron al trabajo deben usar barbijo por el bien de sus bebés”, subraya la galena. 

    ¿A qué edad se saca a la calle a recién nacidos? 

    Lluen dice que las primeras semanas de vida son de riesgo. Se los puede sacar a espacios abiertos a partir de las cinco semanas de vida, teniendo el cuidado de evitar los cambios bruscos de temperatura.  

    “No hay que sacarlos ni muy temprano ni muy tarde, para evitar exponerlos al frío y a que contraigan Infecciones Respiratorias Agudas (IRAs)”, recomienda la pediatra. 

    Espacio en el que habita el bebé

    Lluen explica que los menores de un mes no regulan tan bien su temperatura como lo hacen los más grandecitos. El bebé toma la temperatura ambiental de la habitación donde está, que podría ser muy fría o muy caliente.  

    Los adultos deben tratar de mantener una temperatura más o menos estable, que por lo general es difícil por la zona en la que se vive; por ejemplo, hay lugares muy ventosos respecto a otros. 

    “Los adultos percibimos ciertas temperaturas que no necesariamente percibe el bebé. Si nosotros sentimos calor, el bebé no tiene que estar sobre abrigado porque transpirará demasiado. Cuando hace frío se recomienda colocar al bebé un abriguito más y cubrirlo con una mantita extra cuando se va de paseo o se lo transporta en su carrito”, indica. 

    Cómo bañar a un bebé en frío.

    La pediatra sostiene que el baño del bebé es una cuestión de organización de la familia. Dice que deben ser a diario o interdiario, todo depende de la época. 

    Lo que sí es importante es crear un hábito, que el baño y la muda de ropa siempre se realice en una misma habitación, cuidando de precalentar la temperatura del lugar con una estufa, que el agua tibia esté preparada y que el tiempo de baño sea breve para que no se enfríe. 

    Leche materna, el mejor alimento 

    Está ampliamente demostrado mediante estudios científicos que la leche materna es el mejor alimento para el recién nacido hasta sus seis meses. Es lo único que necesita porque recibe todos los nutrientes y defensas que requiere. 

    La pediatra explica que el bebé que está alimentado con leche materna es menos enfermizo, crece y engorda mucho mejor que aquellos que son alimentados con suplementos que se asemejan a la leche materna.  

    Solo debe consumir leche materna, nada de agua ni mates de hierbas, porque su organismo no puede adaptarse bien a elementos extramaternos que incluso pueden ser tóxicos, como la canela o anís estrellado. 

    Síntomas de bebés con IRAs 

    Si alguien de la familia está resfriado, debe evitar estar en la misma habitación del bebé, usar barbijo y evadir el contacto directo. 

    Cuando se ve que tiene moco en la nariz o está con tos (no deben ser secreciones fluidas y transparentes), la madre debe darle su pecho con más frecuencia para que se hidrate.  

    También se debe controlar su temperatura con termómetro y no con la mano, como hacían antes las abuelas. No es confiable, se pueden equivocar.  

    La febrícula se produce cuando la temperatura corporal se encuentra entre los 37,1 y 38 grados. Es una señal de aviso que indica que algo sucede en el organismo. 

    Si el termómetro llega a 38 es fiebre como tal; en ese caso, necesitará un antitérmico como el paracetamol en gotas. En esos casos hay que ir de inmediato al pediatra para su control y él definirá qué medicación necesita. 

    Signos de alarma 

    Hay que estar atentos a estas señales: cuando el bebé rechaza el pecho o no se calma con él, tiene temperatura, cuando persiste la fiebre pese a estar medicado; si manifiesta signos de dificultad respiratoria, agitación (cuando se marcan las fosas nasales como abriéndose o cerrándose), o se marcan sus costillitas por esforzarse para respirar, vómitos, aletargamiento o irritabilidad.  

    Estos indicadores deben ser una señal de alarma para los padres, insiste la especialista. El bebé pequeño debe estar controlado por la familia y por el pediatra. 

    “Un bebé de tres meses es un enfermo de riesgo cuyo caso no necesariamente se tiene que complicar, pero por el hecho de ser pequeño implica que su cuerpo no está inmunizado o preparado para tener IRAs, que son virales, por eso no sabemos cómo responderá: puede ser que todo vaya bien o no. Por eso, es importante conocer los signos de alarma”, reitera. 

    Madres primerizas 

    De acuerdo con la experiencia que Lluen adquirió en consulta, las mamás primerizas son muy cuidadosas y habitualmente muy puntuales con los controles pediátricos de sus vástagos y preparadas para lo que pueda pasar. 

    Con todo, recomienda no descuidarse, no escuchar los consejos de la abuela e ir a la posta a los controles periódicos que indica el pediatra o llevarles con su pediatra de cabecera.  

    No ir a farmacias por cuenta propia 

    “Recomendar a los padres no ir a las farmacias como si fuera el médico pediatra, porque a veces la medicación que es para un niño pequeño no es la misma para un bebé, no son recomendables”, manifiesta la galena. 

    Asimismo, aconseja usar solo paracetamol en gotas para bajar la temperatura, no recomienda otros fármacos como la aspirina ya que produce reacciones adversas a los bebés. 

    Qué no debe faltar en casa para los bebés 

    Para encarar las infecciones virales se debe tener nebulizadores o vaporizadores, pipetas “saca mocos” para extraer la secreción nasal y contar con ollas o cuencas exclusivas para el hervido de los biberones en caso del uso de leche maternizada. 

    Lluen sostiene que el control del niño sano está desvalorizado. Es importante someterlo al control para saber cómo está desarrollando el bebé, si ya está sosteniendo la cabecita, si puede ver o no y determinar otros aspectos vitales para su crecimiento y sano desarrollo, concluye la profesional •

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